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miércoles, 01 de diciembre de 2021
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“Ni mi cuerpo ni mi cabeza están preparados para parar”

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Hacía mucho tiempo, más de un año, que no establecíamos contacto con Vanina Darino. La atleta local radicada en La Plata vive allí estos días de pandemia y cuarentena, afortunadamente bien de salud y dando muestras de voluntad y amor por el deporte a más no poder. Si es rutinario un entrenamiento en condiciones normales, lo imaginamos doblemente difícil de encarar cuando hay que llevarlo a cabo, por ejemplo, en el patio de una casa. Sin embargo, “Vani” asegura que no puede detenerse de ninguna manera, ni siquiera con un virus dando vueltas.

– A mí lo que me pasa es que, sinceramente, no puedo parar. Ni mi cuerpo ni mi cabeza están preparados para parar. Y como soy corredora de ultra distancias y tengo “ultra años”, parar todo este tiempo, es decir cinco meses, me habría hecho retroceder unos dos años, y ni siquiera volviendo a entrenar luego de ese tiempo podés llegar a recuperar lo que habías ganado. Así es que desde el día “uno” he estado moviéndome en casa; tengo un patio grande, con un perímetro de 70 metros, y he llegado a hacer 14 kilómetros dando vueltas para un lado y para otro. Hago mucho entrenamiento de técnica de carrera, mucho gimnasio, de hecho no perdí nunca el contacto con el profe del gimnasio. Adquirí algunos materiales, otros ya los tenía, además nos enseñaron a trabajar con el peso del propio cuerpo, y nunca dejamos de movernos. Hablo en plural porque Brenda se entrenó a la par de mí.

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Después de dos meses, a la noche y transgrediendo alguna norma pero sin perjudicar a nadie y cuidando más al otro que a mí, empecé a correr en mi cuadra. Empecé a hacer pasadas de 200 metros, porque las pasadas de 30 metros no me sirven ya que no soy velocista ni me entreno para carreras cortas. Luego pasé a los 400 metros y más adelante empecé a abarcar algunas cuadras más, siempre de noche, con bajas temperaturas, incluso he salido con 1 grado bajo cero, pero con la idea de no perder nada…

 

Habitualmente divido el año en dos partes, justo al medio, y así me planteo mis objetivos para la primera mitad del año y para la segunda. Este año, para la primera mitad tenía programada una carrera en Córdoba que ya estaba paga, una carrera de calle, y para la segunda mitad todavía no lo tenía resuelto porque lo iba a resolver sobre la marcha. Debido a la cuarentena me anoté en la UTMB virtual, y corrí 75 kilómetros en cinco días. La carrera era de 50 kilómetros, pero a aquellos que vivimos en terrenos sin desnivel, nos la alargaban a 75. Hice esa carrera y me fue bien, salí 50ª.

Ahora me anoté en los 42 km. de Londres, también virtual, que se corre en un mismo día, mediante una aplicación, y me estoy preparado para eso.

Para la semana que viene, Gatorade largó un desafío de 50 kilómetros y te dan treinta días para hacerlo. Sin embargo, con el entrenamiento que estoy haciendo para los 42, creo que en tres días la termino…

 

Así está dado el año. Yo no sirvo para no tener objetivos, no sirvo para quedarme quieta, así que de alguna manera me las fui arreglando. Si viviera en un edificio habría agarrado la escalera por mi cuenta; de hecho para el Mont Blanc me entrené muchos días en escaleras, en primer lugar porque me servía trabajar con falta de oxígeno y además porque me fortalecía muchísimo. Viviendo donde vivo, con verde, semanalmente hago mucho; la semana que más hice fueron 65 kilómetros de entrenamiento en el patio. Después traté de mantenerme entre 35 y 50 kilómetros semanales, como para no perder preparación; siempre trabajo en escalera, tres semanas subiendo, una bajando… Y siempre con mi profe asesorándome cada vez que pedí ayuda porque no es habitual lo que nos ha pasado este año.

Todavía no me he planteado objetivos para el año que viene, pero mi idea en un primer momento, que ahora depende de la cuestión económica, es ir a correr en junio la Blue Trail a Tenerife, donde vive Siro (Darino, su hermano). De paso paseo, lo visito y hago la carrera, que es de 90 kilómetros, exigente como la Transmontaña, la UTMB… Las pruebas en Europa son bastantes duras, las montañas tienen mucha angulación. Con la situación del dólar se hizo todo muy complicado pero quiero creer que vamos a poder ir; me motiva pensar que tengo algo por cumplir. Sin sueños, en esta vida estamos muertos, ese es mi lema. Si me acompaña el cuerpo, hasta viejita voy a hacer lo mismo.

Hace mucho que no voy a Bolívar; Fabián (Andrés, su esposo) tampoco puede ir porque no puede quedarse luego 15 días en cuarentena… Cuando se pueda, iremos; por ahora, acá está bastante complicada la situación del virus. No se está abriendo nada; dejan salir a correr pero solos y tratando de estar alejados de la ciudad. Por eso es que corro mucho por ruta 2; para la carrera virtual de Londres, el 18 de octubre, haré 21 km para el lado de Chascomús y 21 de regreso… Hay que aferrarse a lo que uno tiene a mano.

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