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viernes, 04 de junio de 2021
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Música, el arte de combinar los encuentros

Nico Holgado banca la cuarentena con seis cuerdas y paciencia.

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Un rato aguanta tocar solo o sobre pistas, aprender punteos, pero cuando bosqueja alguna idea (admite que componer no es su fuerte) sólo piensa su crecimiento en el núcleo de una banda, dado que le cuesta horrores, si no le resulta imposible, “concebir la música si no es con otro”. Nicolás Holgado acepta que en medio de esta pandemia asesina las juntadas de músicos no son prioridad, y mientras tanto se habilita soñar con el regreso de La Eskandalosa en un aire limpio de peste.

¿Cómo afrontás la ‘cuarentena 2’, y qué tiene de diferente de la ‘cuarentena 1’?

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– Esta es más angustiante me parece, todo lo que está pasando. De distinto tiene que estoy, estamos muchos docentes, pudiendo hacer mejor nuestro trabajo (a través de plataformas virtuales que se fueron conociendo sobre la marcha en 2020). También hay más ‘piojera’ que el año pasado.

Otra cosa que me angustia es no poder estar tocando, haciendo música. Yo casi no puedo concebir la música si no es con otro. Puedo sentarme un rato en el sillón, pero me gusta cuando la música sucede a partir de conectar con otro. Por supuesto que eso hoy no es prioridad, y en ese sentido, ya está. Juego solo con la viola un rato, pero lo que más me hace crecer, y también lo que más me gusta, es juntarme con dos o tres y que suene.

Música, más que el arte de combinar los horarios, el arte de combinar los encuentros. Y de intuir con quién va a funcionar. Desde esa perspectiva, Nico ya aprendió lo principal.

¿Y cómo paliás esa carencia de encuentros?

– Tocando con backing tracks de YouTube, pistas solas, largas. Como para puntear un rato arriba o grabar. También mezclando a distancia el material de Tupá, que lo estamos haciendo nosotros. Y cuando me agarran ganas, toco un ratito la guitarra. Componer me cuesta. A veces se me ocurren ideas, y trabajadas solo parecen medio pavas, pero sé que funcionarán cuando alguien se siente a la batería y alguien agarre el bajo.

¿Y se te ocurren cosas interesantes, o esta angustia de la que hablabas te paraliza? Está esa idea de que las crisis estimulan la creatividad, de que de las piedras siempre brotan flores. ¿Es lugar común? O, en cualquier caso, cómo funciona en vos.

(Piensa varios segundos). – No sé… Ahora tengo en cuenta que no queda otra que esperar. Es decir que estoy más en el plan de ‘ya volveremos a juntarnos’. Ojalá esta pandemia pase pronto… Me surgen ganas de hacer algo, porque tengo acá buenas herramientas como para grabar un poco, y he compuesto alguna que otra cosita, pero me pasa lo que te digo: creo que pueden llegar a funcionar cuando me junte con otro.

No te encerrás horas en un cuarto a pergeñar músicas, no es tu método de trabajo.

– Me gustaría, a veces me fuerzo, me siento un rato y cuando lo hago, capaz que aparece algo y estoy tres días enganchado con eso. Pero no surge todos los días, no es un método de laburo para mí.

“He mejorado para ‘orejear’”

¿Qué tocás estos días?

– Zapo a partir de algunas ideas que compongo, cosas medio loopeadas. También me puede llegar a pintar ponerme a sacar un buen solo de guitarra de alguien, cosa que hacía ratazo no encaraba. Me he dado cuenta de que he mejorado en algunos aspectos para ‘orejear’, sacar cosas de oído. Gracias a los alumnos de guitarra (ahora no está dando clases, por la pandemia), que me vienen siempre con algún temita para aprender. Pero lo que necesito es ensayar y tocar, si bien asumo que todos hemos tenido que resignar cosas que necesitamos y nos hacen bien.

¿Punteos de quién?

– De Vaughan, de Bonamassa, de uno que me gusta mucho, Derek Truck.

¿Qué es lo primero con lo que te gustaría volver? Soñemos, total no cuesta nada, que la pandemia queda pulverizada estos días, y que a mediados de junio retornan los recitales presenciales. Consideremos todas tus bandas, las actuales y las de ayer.

– Hemos estado hablando con la gente de La Eskandalosa, y ayer estuvimos con la ‘Flaca’ (Tiani, su pareja, que también es música) tomando un vinito y mirando unos videos viejos, y me agarró un poco de nostalgia. Era un lugar donde zapábamos mucho, había mucha conexión y todas las tocadas y los temas eran distintos, pasaban bien, fluían, porque a veces las zapadas pueden llegar a ser un desastre. Como primera cosa. Después, tengo ganas de encarar algunos proyectos que se han ido charlando ahora, y que me encantaría plasmar. Con la Tupá nos pusimos a full con el disco, y no estábamos ensayando. No sé si volveremos ni bien se habilite la posibilidad, o qué haremos. Pero hay unos proyectos dando vueltas que me provocan entusiasmo.

“Estoy descubriendo guitarristas”

Nicolás Holgado irrumpió en la escena local de la mano del siglo nuevo, como un guitarrista eléctrico enrolado en la bandera de la velocidad y la pirotecnia que, más de cincuenta años después de fundados el heavy metal y el hard rock, siguen levantando los violeros ávidos de arrancarle la cabeza al mundo. En su entonces ‘crudo’ menú, el que cultivaba con Fénix, su primer proyecto, resplandecían unas buenas pinceladas de acento barrial, siempre presentes en el repertorio de Pappo, Los Piojos y Los Redondos que curtía el grupo. Con los años fue relajando mandíbula y brazos, expandiendo la mente y adquiriendo matices estilísticos, y a esta altura de su vuelo no sería extraño verlo en trance telúrico en algún escenario. De hecho, en los homenajes a poetas que compartió con el actor José María Alabart y Clara Tiani abordó vertientes no necesariamente rockeras, y hasta ha intentado algún pinino como cantante.

¿De qué te alimentás estos días? No hablo de fideos, sino de series, películas, músicas, libros.

– De música, principalmente. Estoy descubriendo guitarristas que no conocía mucho, como Ritchie Kotzen, o el que te decía recién, Derek Truck. Y vuelvo por momentos a lugares de comodidad: cuando nos fuimos a Olavarría a vivir con ‘Lolo’ (Blandamuro, baterista y ladero de Holgado en todas las bandas que ha integrado), tuvimos como una segunda ola de entendimiento musical, salimos de Los Redondos y Los Piojos y caímos en Spinetta, Pink Floyd, Wes Cacho Montgomery. Y dos por tres me pinta poner Pantera, o Black Sabbath. También me gusta que me sorprendan los canales de YouTube, que están muy buenos. Nunca sé hacia dónde voy a ir, pero siempre sé que va a estar buenísimo. Hay una radio inglesa que pasa cosas recopadas, o están los conciertos de Tiny Desk, que se hacen en una bibliotequita. Cualquier cosa que haya ahí, está buenísima. Series no, la ‘Flaca’ me ha pasado por arriba. Yo me entro a dormir y ella sigue… Aunque dos por tres miramos alguna comedia vieja, como Seinfeld o The Office, para reírnos un rato.

Chino Castro

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