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Morán estuvo en el mejor lugar en el peor momento, y no pudo capear el temporal

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Muchas veces en política la alineación de los planetas es fundamental para poder cumplir los sueños. Juan Carlos Morán es posiblemente el político bolivarense del año 2000 para acá que más se ha destacado.

Fue electo diputado provincial en 2003, diputado nacional en 2007, candidato a gobernador en 2011; tuvo a su cargo el RENAPE a comienzos del gobierno de Mauricio Macri, fue sub secretario del Ministerio del Interior. Ni contar todo su curriculum en Juventud.

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Viendo el historial, uno diría que es el candidato ideal para gobernar los destinos de su ciudad, donde nunca fue ni siquiera concejal; pero volemos al inicio, lo de la alineación de planetas, y esta vez Morán no estaba en el mejor lugar en el momento indicado, y eso lo llevó a perder la elección de ayer por una friolera de votos, incluso una cifra superior a la que en 2015 Bali Bucca le sacó a Ricardo Criado, que no alcanzaron a ser 4.000 por muy poco.

Es cierto que en esto de las derrotas Morán tiene más perdidas que ganadas, si del ámbito local hablamos, y tiene el cuero curtido; pero su “gente nueva” no, para muchos de los que lo acompañaron fue la primera derrota, y como todo primer revés, en cualquier ámbito de la vida, es doloroso, más cuando había una gran expectativa, mucho más aún luego de superar la PASO a un “pope” del radicalismo como José Gabriel Erreca, quien sólo dos años atrás había ganado muy bien las legislativas.

La parada no era fácil, estaba claro. Morán sabía que Marcos Pisano tenía una buena imagen, una gestión ordenada, casi no tenía críticas, y si a eso se le suma que es el intendente en ejercicio, el desafío era doblemente complicado. Pero aunque toque bailar con la más difícil, al momento de la música, hay que bailar.

La campaña fue muy profesional, ordenada, si algo no se le puede discutir a Morán es su obsesión en muchas cuestiones de la política que conoce desde hace muchísimos años y que ha ido perfeccionando con el paso del tiempo y el arribo a cargos que le hicieron conocer otros escenarios. Es de dejar pocas cosas libradas al azar, claro que no es infalible, y después está el factor suerte ya mencionado.

Es cierto que su visión un poco más “nacionalizada” de ciertas situaciones choca con la realidad local, las denuncias en el Concejo Deliberante no son comunes, mucho menos en los últimos tiempos, y sin embargo la llegada de dos de sus hombres al recinto en 2017 le imprimieron esa impronta, muchas veces ni siquiera seguidos por sus compañeros de bancada. Hay escenarios donde el impacto es mayor, y otros donde no tanto. Sin ir más lejos, temas como el juego clandestino, el ex Juez de Paz y sus manejos con el dinero y el recordado Hermano Raúl fueron temas que no pasaron por el HCD, quizás si en ese entonces había concejales de Morán, otra hubiera sido la historia; pero el tiempo no se puede volver atrás.

Llamativamente Macri y Vidal sacaron más votos que Morán ayer en Bolívar, lo que demuestra que el corte se dio en la boleta local. Puede haber mil lecturas para hacer, desde una punta hasta la otra; pero no es tiempo de eso, la cuestión es que le cortaron la boleta local, y el presidente y la gobernadora que no serán reelectos no lo pudieron arrastrar a sumar algún voto más con la lista sábana.

Hubo un pormenorizado armado de fiscales, un trabajo del grupo que dio todo tanto para las PASO como para las generales; pero que evidentemente no alcanzó. Realizar una caza de brujas sería no tiene sentido, aquí primó el no estar en el mejor lugar en el momento indicado, más algunos matices menores. Es decir, Pisano le hubiese ganado a cualquiera, como pasó con Bali en 2015, sin importar si enfrente estaba Criado o algún otro.

Morán fue a votar temprano, acompañado de su padre Tomás, sus hermanos Alejandro y Viviana, sus sobrinos Nicolás (actual concejal de Cambiemos) y Agustín. Sufragó en la Escuela N° 2 y luego se dedicó a recorrer distintos puntos de votación, a formar parte del día de elecciones, como cualquier candidato.

Finalizado el horario de votación, llegó al comité de la Unión Cívica Radical, que utilizaron como bunker y centro de cómputos, alrededor de las 19 horas, acompañado por su hombre de prensa Ulises Rodríguez. Se metió en la sala de reuniones del comité y casi no salió hasta que comenzaron a aparecer las primeras mesas. La de Campo Cañas lo daba ganador por 3 votos, algunas de Urdampilleta lo daban arriba; pero cuando empezaron a aparecer las de Bolívar el panorama cambió.

Morán salió una vez del centro de cómputos, se acercó hacia donde estaban sus padres Estela y Tomás, les dijo algo al oído y volvió a meterse en el conteo. Tras la aparición de más mesas y de ya una tendencia muy marcada, Juan Carlos volvió a salir al hall principal del comité, se acercó al puñado de periodistas que esperábamos y dijo “no me he podido comunicar con Marcos Pisano, no quiero salir a hablar antes de poder hacerlo”.

Volvió a ingresar al centro de cómputos y minutos después volvió a salir, siempre entero, sin signos evidentes de lo que estaba ocurriendo en el recuento, que era derrota, hasta el momento por unos mil votos; pero con muchas mesas por escrutar aún. Otra vez encaró a los periodistas y pidió 5 minutos, si en ese tiempo no se lograba comunicar con Marcos Pisano, iba a salir a hablar.

Pasó ese tiempo y acompañado por Patricia Oroz, Andrés Porris y Ricardo Criado, reconoció la derrota. No quiso hacer futurología, mesurado prefirió “dejar pasar unas horas” para hacer un análisis más en frío, de lo que fue el resultado de una elección que a esa hora tenía tendencia de derrota pero que todavía no había llegado a los guarismos finales, que terminaron siendo aplastantes.

Se apagaron las cámaras, los grabadores, se acercó a la militancia, muchos moranistas, sí; pero varios errequistas también, y alguno del grupo de Ricardo Criado, para hablar. Ahí no quiso prensa, prefirió que fuera privado. Antes habló en vivo por una emisora local y luego sí tuvo ese tiempo para agradecerles a los que lo acompañaron hasta el final. Que no eran muchos a esa altura en el comité; pero deseaba que eso fuera íntimo. José Gabriel Erreca arribó al lugar cuando estaban en ese proceso de agradecimiento, de reunión de grupo, por más que no todos fueran de su facción interna.

Y no hubo mucho más. Fueron palabras y desconcentración. Morán siguió entero, guerrero de mil batallas, acostumbrado a sortear los sin sabores, seguramente sufrió más por ver a los suyos sentirse vencidos y aflojarse luego de tanta campaña intensa y de adrenalina puesta a favor de un resultado que finalmente no se dio.

Se terminó un sueño. En 1999 no pasó la interna contra Simón; ahora avanzó a las generales dejando en el camino a Erreca, y hasta ahí llegó. Seguramente no va a claudicar, es un animal político, habrá que ver cómo se reinventa, cuándo, por lo pronto será tiempo de hacer un sesudo análisis de lo acontecido, barajar y dar de nuevo. La política suele dar revancha, y en algún momento seguramente Morán la irá a buscar.

Angel Pesce

 

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