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miércoles, 03 de agosto de 2022
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“Me planteo armar un personaje que tenga vida, cómo resuena corre por otro carril”

Chamaco’ Valdez habla de Chumbo, el micromonólogo con el que regresó a Artecon.

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Chumbo, micromonólogo de Duilio O. Lanzoni protagonizado por Marcelo ‘Chamaco’ Valdez, volverá mañana jueves al escenario Kacho Iberra, de Artecon, para la tercera función del espectáculo que comparte con El fusil de Madera, también de Lanzoni. Ambas piezas, inspiradas en la guerra de Malvinas.

“Chumbo es un ex combatiente que cuenta cosas que le pasan”, en unos ocho minutos, que es lo que insume este micromonólogo, un tiempo que puede variar levemente, aclaró el protagonista a este diario: “Hay un libreto, pero su duración cambia de acuerdo al ritmo y las pausas que imprima el intérprete. La segunda función fue un poquito más extensa”. No porque Valdez improvise sobre el texto de Lanzoni, sino porque “hay emociones que te toman en lugares no explorados; es algo que no ensayamos mucho tampoco, tuve con Duilio una pasada de ajuste y lo otro ha sido salir al ruedo”, puntualizó el actor, que no actuaba junto a Artecon desde 2003, cuando protagonizó El miembro ausente. De hecho, la convocatoria de Lanzoni estuvo enmarcada en los cuarenta años que Artecon cumplirá en octubre, y que viene celebrando desde hace algunos meses. ‘Chamaco’ es un histórico del grupo, y aunque por razones de salud no puede embarcarse en una obra que implique ensayos semanales durante meses, ya que su garganta no soportaría el trajín, sí está en condiciones de asumir un papel breve.  

Sobre el trabajo de preparación de su personaje para Chumbo, explicó que si bien casi no ensayó con el director, sí tuvo el librero mucho antes del estreno, y así pudo ir “madurando” su composición. “Ahí surgen las ideas. Pero es un modo diferente de laburo en relación al teatro que uno acostumbró hacer. Acá no tenés un partenaire, estás solo, por lo que podés apelar a recursos que no ponés en juego en una escena con un compañero o compañera”, diferenció. No es, sin embargo, su primer micromonólogo, ya que hace unos años protagonizó uno en el Cine, en el marco de una jornada por el Día de la Memoria en la que se desplegaron varios espectáculos teatrales breves, bajo coordinación de la Dirección municipal de DD.HH. y la gente del Avenida. En ese caso, Marcelo Gustavo Valdez también fue dirigido por Lanzoni. Elaboró un personaje cómico, no dramático.

Al margen de las pautas específicas del género micromonólogo, ‘Chamaco’ encara su trabajo igual que si se tratara de una obra larga o convencional que incluyera compañeros en escena: “Yo me refugio en el personaje, no me planteo el mensaje ni ninguna otra cosa que no sea armar una figura que tenga vida. Luego, cómo resuena, corre por otro carril”.

Raro

¿Cómo llevaste, o sobrellevaste, volver a actuar en Artecon tras casi dos décadas?

-Es raro, es raro. ¿‘Cómo raro?’, me decían, ‘tiene que haber sido feliz, placentero’. Sí, pero es raro (sonríe). Raro estar en escena…

No es felicidad pura, hay otros sentimientos que la cruzan.

-Y sí, porque yo del teatro no me fui porque quise, no fue mi elección dedicarme a otra cosa, como podría ser escribir. Yo me fui por una cuestión médica. Y estamos hablando de volver a Artecon. A mí me sonaba raro.

¿Y lo pudiste disfrutar o no?

-Sí, sí. A mí siempre me pasa lo que me pasaba en mi último momento antes de irme, allá por el 2003. Con todos los problemas de salud que ya arrastraba, el momento de estar arriba del escenario era… Yo cuando actúo me olvido de todo lo demás (el sentimiento en ese caso, o en esa instancia, es de goce, o algo similar). Me pasa cuando actúo en una película, en las pocas en que he participado. Y con Chumbo volvió a suceder. Ese momento sí. Pero es raro todo lo anterior; e incluso lo posterior. No tengo otro término para definirlo. Es placentero, pero es nostalgia, es pensar en los años en los que uno no estuvo, recordar por qué me tuve que ir; a uno todo esto le remueve cosas, algunas buenas y otras no tanto. Pensemos además que el teatro en Bolívar no es un fenómeno de masas (se ríe), por lo que hemos tenido históricamente un núcleo reducido de espectadores, pero hoy, después de tanto tiempo afuera, hay generaciones y generaciones que no saben ni quién soy. ‘Y este tipo quién es, qué hace acá’; ‘vuelve’, dicen los anuncios, ‘y a qué vuelve, quién es este’, se deben preguntar (carcajadas).

“Defiendo a muerte a mi personaje”

¿Con tu trabajo en Chumbo estás conforme?

-Si nos encontráramos dentro de un año o dos, tendría más para hablar. Ahora no, uno defiende su personaje del momento. A mí si me preguntaran cuál es mi mejor personaje, siempre respondería ‘el que estoy haciendo ahora’. Yo llego a hacerlo con convicción y lo defiendo a muerte a mi personaje, y eso no te permite la perspectiva, le estás metiendo todo lo que tenés en ese momento (aclara que tampoco le gusta que lo filmen y analizar su trabajo, tiende a hacharse sin miramientos.)

Chumbo y El fusil de madera se presentarán, en ese orden, desde las 21.30, en la sala El Taller, de Avellaneda 730, con entradas a 500 pesos.

Será la última función en Artecon, antes de recalar en la sala de Vamos de Nuevo el domingo 17 del corriente.

Chino Castro

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