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sábado, 09 de octubre de 2021
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Mano a mano con el gobernador Axel Kicillof en la redacción de La Mañana

El gobernador contestó todo.

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El gobernador de la provincia de Buenos Aires pasó por la redacción de LA MAÑANA y se dispuso a responder por espacio de una hora, tiempo que muchas veces no se dedican ni a grandes medios capitalinos. En la tranquilidad de Bolívar, lejos de la vorágine de La Plata y el conurbano, un Axel Kicillof relajado se prestó al diálogo con este medio para tocar diversos temas, sobre los cuales se explayó a gusto, tal su costumbre.

¿Esta visita tiene connotaciones electorales?

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– Creo que las elecciones tocaron, tienen un ciclo, hay que hacerlas, se demoraron un poco por decisión conjunta de las fuerzas políticas porque hacer una elección en medio de una pandemia es bastante desconcertante. Hacer campaña en pandemia, hablar de cuestiones electorales en pandemia es complicado, la sociedad está en esa historia, en la historia de la pandemia. A medida que la pandemia va cediendo uno toma un poquito de distancia; pero enseguida nos vuelve la imagen de lo que nos mostraba la tele de lo que estaba pasando en los países más ricos del mundo, no es que estaba pasando en algún país del tercer mundo o de la periferia mundial.

Cuando veíamos eso pensábamos qué podía pasar cuando llegara a la provincia de Buenos Aires, y finalmente llegó, se empezaron a reproducir los contagios y la verdad que el sistema sanitario respondió pese a sistema deplorable que tenía el sistema de salud pública de la provincia, porque hubo un gobierno que no tuvo un afecto muy grande por la salud pública, creyeron en el mercado y si el mercado no llega el problema es de la gente, no del instrumento. Nosotros somos de otra escuela y vinimos a recuperar una provincia que estaba hundida, y en medio de eso llegó la pandemia.

Se nos venía encima un tsunami y nos dedicamos a ampliar un sistema de salud con la convicción de que si había hecho estragos en los países más ricos del mundo, acá en la provincia de Buenos Aires, y no sólo en el Conurbano, era claro que por la densidad de la población y la vulnerabilidad social el virus iba a pegar muy fuerte, y también en el interior de la provincia donde hay poquitos prestadores de salud, donde las distancias son muy largas.

Volviendo al tema electoral, nosotros sufrimos más que otras fuerzas políticas porque tuvimos una campaña con pandemia. En la campaña del 2019 nosotros recorríamos los pueblos, nos juntábamos en las plazas y todo eso ahora estaba desaconsejado, por lo cual esta fue una elección muy particular, para nosotros difícil porque somos una fuerza política de contacto, de cercanía, de la calle, del choripán. Si vemos los resultados electorales de todos los países en los que tocaron elecciones durante la pandemia los oficialismos, aún los más fuertes, perdieron.

Me parece que el malestar que la sociedad evidentemente tiene, más allá de cómo juzga que hicimos las cosas, es de angustia, de bronca, y el gobierno naturalmente recibe una parte de eso, y no me quejo. Creo que estamos cambiando de etapa, por eso veo más factible y más favorable la próxima votación, porque estamos cerrando el capítulo de la pandemia.

¿Perder la gimnasia de cercanía tan propia del peronismo hizo crecer a las “derechas”?

– No lo sé, estamos en democracia, cada uno expresa su voluntad positiva y a veces su bronca. Estamos en una situación de angustia, confusión, bronca, miedo, enojo, que es lógico y natural, a todos se nos murió alguien, todos perdimos cosas, todos sufrimos con la pandemia, y es imposible que no sea así.

Llegaste a la gobernación con un montón de proyectos y a poco más de 3 meses te pusieron el freno de mano con la pandemia, ¿por dónde comienza la reconstrucción?

– Y me pincharon las cuatro gomas (risas). Una particularidad de la post crisis es que la recuperación es muy rápida; la economía el año pasado cayó 11 puntos como no hubo nunca en la historia; pero no hubo tanta pérdida de empleo porque apareció el ATP, el IFE y diferentes medidas para sostener el vínculo entre los trabajadores y la empresa, aparecieron créditos para sostener las empresas, moratorias impositivas, prohibición de cortes de servicios. Y este año dicen las estimaciones de sectores que no son peronistas ni kirchneristas que la economía va a crecer 6, 7 u 8 puntos, es un crecimiento que muy pocas veces hubo en la Argentina.

También es cierto que la recuperación no es igual para todos, porque la crisis no agarró a todo el mundo de la misma manera, ahí es donde tiene que aparecer el Estado para que sea lo menos complejo posible ese proceso de reconstrucción. Hay que poner el eje en el empleo, ahí está la clave.

Empleo privado…

– Claro, y tiene que ver con las empresas que tuvieron que discontinuar, que redujeron su plantel o que no invirtieron lo suficiente, tengan las condiciones, el optimismo, las expectativas para apostar.

Tiene que ver el mercado también, y a veces el criterio del mercado no es compatible con el del Estado…

– El peronismo no es mercado vs. Estado, siempre fue Estado para crear mercado, y en los países como el nuestro esto es fundamental. Acá si vos mirás la rama de la economía, no hay un montón de empresas de cada rubro, hay una, dos, esa concentración hace que hace que haya un poder desmedido en alguna rama de la producción, ahí el Estado tiene que regular. Los países centrales, los más liberales de todos, tienen defensa de la competencia, leyes antimonopolio. Acá hay que fomentar la inversión, canalizar el ahorro para que no se vaya a los paraísos fiscales o a los Pandora Papers. Hay un sector que concentra mucha riqueza y a partir de determinado momento en vez de volcar esa riqueza con la famosa teoría del derrame, fugaron los capitales.

En el imaginario político-social argentino hay una idea de que Axel Kicillof es un hombre que viene del marxismo…

– Oriundo del marxismo (risas). Hay algunos medios porteños que responden a determinados intereses que tienen que ver con los sectores más poderosos y que son antiperonistas, y tienen todo el derecho del mundo a serlo; pero no tienen derecho a mentir. Dicen que le compramos la vacuna a Rusia (la Sputnik) porque son comunistas, yo estuve hace poco en Moscú y creo que hay pocos lugares donde el comunismo tiene tan poco peso como en la Rusia actual, más capitalista no puede ser.

Se te ha escuchado mucho hablar de la producción agropecuaria…

– El peronismo históricamente ha sido siempre amigo del productor, del agropecuario también. Si recorrés la provincia de Buenos Aires, ves el mapa de catastro y te das cuenta por dónde pasó el peronismo, donde encontrás un montón de terrenos pequeños que se distribuyeron en su momento, el peronismo trató de democratizar el acceso a la tierra. Es muy distinta hoy la conducta del pequeño productor, que es un laburante del campo, que la de los grandes pules de siembra o las grandes empresas que son financieras.

Hace poco lanzamos un proyecto desarrollo rural y el tema de la Patrulla tiene que ver con eso, no son sólo créditos para el pequeño productor, que el Banco Provincia ha dado de a montones y a tasa subsidiada. Estamos trabajando en caminos rurales, seguridad rural, que el productor tenga rutas para sacar la producción.

¿Qué opinión tenés de la limitación a la exportación de carne?

– El tema que hay hoy con la carne es China. Hasta ahora la carne en Argentina se producía para el mercado doméstico y había posibilidades de exportar Cuota Hilton, carne para Israel y algo a Estados Unidos, que es tremendamente proteccionista. Teníamos una capacidad de exportación que representaba el 7% de la producción local.

Se abrió el mercado de China, el otro día estuve con los productores de carnes de la provincia de Buenos Aires y uno me contó que fueron a una feria china de alimentos a hablar de la carne argentina, y cuando les preguntaron cuánto querían comprar, los chinos dijeron “todo, toda la producción argentina”. Tenemos 54 millones de cabezas de ganado, producimos una tasa constante desde hace muchos años y el problema es que el mercado es infinito de exportación, que no existía antes, lo abrió el gobierno de Cristina Kirchner. El año pasado exportamos el 30 % de la producción a ese mercado infinito que paga en dólares. La solución es producir más, no vaciar el mercado interno o cobrar más caro. No es culpa del productor sino de los intermediarios, hay que preservar a los dos eslabones débiles de la cadena, el productor y el consumidor.

¿No se prevé poner peajes en las rutas provinciales como la 65 para que cada gestión de un gobernador cada 4 años tenga que repavimentarla?

– Nosotros lo que tenemos que hacer es controlar, hay un descontrol de carga en la provincia, hay que poner balanzas, después si hay que poner peajes o no es una cuestión secundaria. Fijate que hay rutas donde tenemos peajes e igual tenemos que pagar el mantenimiento, y sostener el sistema de peajes también tiene un costo y las tarifas a veces son prohibitivas. Hay que cuidar las rutas, es increíble el estado de abandono que tienen, y no es exclusivamente por la falta de peajes, sino porque venimos de una época en la que se prometió de todo y no se hizo nada.

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