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lunes, 27 de septiembre de 2021
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Los cosos de al lao

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Escribe: Mario “Chiqui” Cuevas.

“¡Ha vuelto la piba que un día se fuera cuando no tenía quince primaveras! / ¡Hoy tiene un purrete…y lo han bautizao!Por eso es que bailanlos cosos de al lao…” (Música: José Canet. Letra: Marcos Larrosa)

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“El tango es nuestro, es de acá y entonces se hace con el corazón, casi no precisas tenerlo escrito. El arreglo del tango es más delicado, más sutil, requiere del músico una justeza muy depurada – cuenta Abel – En Buenos Aires nunca se perdió del todo el tango, hay grandes músicos todavía que integraban esos conjuntos: Néstor Marconi, Horacio Salgán, José Colángelo, Libertella, Stazo, pero yo toda la vida amé a uno, no solo me gustaba sino que lo quería: Aníbal Troilo, para mí fue el tipo que le puso más sentimiento, más calor a lo que es el tango como lo siente uno. Yo no soy hincha del tipo que toca las grandes variaciones a gran velocidad, me gusta aquel que le pone alma, cuore; y en eso, lo dicen los grandes músicos, el Gordo fue el que dobló la página, desde lo que antiguamente era el tango, hasta Troilo en adelante, fue el de la bisagra del tango, el que lo vistió de gala.”

Abel Humberto Álvarez nació en Espigas, vivía al lado del club, único lugar de esparcimiento por esos años. Cuando había baile el niño Abel se ubicaba en un lugar privilegiado y no se perdía ningún detalle de la actuación de la orquesta. Al compás del tango y cautivado por el bandoneón, el niño se hizo adolescente y comenzó a participar en las orquestas locales como la orquesta Santa Cecilia que hizo muy buena campaña en la zona.

El destino, la vida o el tango hizo que Abel llegara a Bolívar y que aquí comenzara a tejerse la historia deLos Cosos de al Lao. El escenariodel encuentro fue El Barco Pub, recordado lugar atendido por Fernando Grismado, la voz del trío.

“Mi vinculación con la música comienza desde pequeño, tenía siete años y en casa apareció una guitarra y con eso, mi curiosidad hacia el instrumento – cuenta Fernando – Por otra parte, en mi casa se escuchaba mucha música, no había cantidad pero sí variedad. Mi papá era camionero, siempre traía novedades y se iban amontonando artistas en un mueble que tenían mis viejos. En casa había un tocadiscos y un pasa magazine. En esos casetes enormes me encontraba con cosas del folklore, del tango, valses peruanos, canciones italianas y portuguesas. Yo fui creciendo con esa amplitud musical pero siempre me decían: ‘pibe, vos tenés que aprenderte algún tango, te saldría muy bien’, pero yo todavía no me había seducido por el género, no entendía la poesía, las metáforas y el lunfardo que hablan de un Buenos Aires que yo nunca había conocido.

La vida fue pasando junto con los años y yo seguía ligado con el folklore  al margen de que adolescente en los fogones cantaba las canciones de Sui Generis, SerúGirán, Silvio Rodríguez.

En 2003 abro en Bolívar un bar, El Barco Pub, dónde desfilaron muchos amigos músicos, locales y dela zona. Una noche de 2008 aparece un grupo de amigos y entre ellos había dos personas mayores que yo no conocía. A las cuatro de la mañana los muchachos querían seguir tomando, y cantandoy en un momento bajaron un bandoneón y una guitarra. Era la primera vez que tenía tan cerca estos instrumentistas haciendo tango, sentirlos vibrar de esa manera, me conmovió mucho escucharlo a Abel Álvarez tocar de la manera que lo hacía, y ver a Norberto Paolone con su guitarra hacer esas cosas que tiene el tango que lo hacen muy complejo de interpretar. De alguna manera ellos me dijeron, déjate de embromar con el folklore, vos tenés que cantar tangos. Eso fue lo que me ligó profundamente con el género.

Ahí surgió la posibilidad de cumplir algo pendiente, y que tantos me sugerían. Con el transcurso del tiempo, con Abel y Norberto fuimos armando algunos tangos, un repertorio, y comenzamos a mostrarlo en algunos escenarios locales. En el año 2012 quedamos convocados en Me Encanta Bolívar, debutamos con el nombre Los Cosos de al Lao. Fue una noche fantástica con un clima extraordinario ante quince mil personas. Fue impactante, subir a semejante escenario, hacer esto nuevo con semejante marco, lo disfruté muchísimo.

Fuimos evolucionando en la medida que pudimos, a mediados de ese 2012, lamentablemente, todo se ve truncado. Abel tenía cierto problema de salud, se descompensó y lamentablemente nos abandona, como decimos los artistas, se nos fue de gira dejándonos un dolor profundísimo. Pensé que toda esta película increíble que estábamos viviendo se terminaba, Norberto del mismo modo, sin motivación me había manifestado que no iba a seguir pero tuvo un gesto increíble. Uno de esos proyectos era armar un disco y él me animó a conseguir pistas para que yo continuara. Por ejemplo, pude grabar ‘Mariposita’ en el estudio El Trébol, de Paolo Felice. Felizmente pude continuar, Rubén Exertier, un increíble ser humano, nos abrió las puertas de su casa, con su bandoneón comenzamos a armar otro repertorio, ahora hace seis meses que no nos juntamos pero siempre estamos expectantes por las invitaciones que surjan.”

Ahora ingresa en nuestra historia la guitarra del trío, Norberto Paolone, de la generación de Abel y con una enorme trayectoria en su mochila: “Voy a incursionar un poco en lo que fue hace algunos años aquella ocurrencia de Los Cosos de al Lao, que como suele suceder apareció así como una idea soplada, tal vez, al calor de la amistad y de una noche compartida. Fue por el 2010 más o menos en el recordado El Barco Pub cuyo capitán era el morocho Fernando Grismado, caímos por primera vez al local con el siempre recordado gordo Abel Álvarez y entre tango y tango instrumentales alguien le hizo el convite al patrón para que cante algo y así fue. Al terminar el tema surgió la sentencia del Gordo: ‘Pibe, largá un poco el folklore, vos tenés que cantar tangos. Profético el Abel, ése fue la génesis de Los Cosos de al Lao.”

El testimonio de Abel fue rescatado de un video publicado en youtube, titulado ‘Homenaje a Abel Humberto Álvarez. Lo realizaron Grismado y Paolone junto a FoncyLacentre, filmación de Tanguito Ugarte, y locución de Pipo Cupertino que interpreta una bella y sentida poesía de Ileana Paolone, ‘No temas bandoneón’.

“No temas bandoneón, que Abel nos mira, y en tu interior, al grito de milonga, sigue latiendo el tango interminable, de noches compañeras de amores imborrables / Te estiras bandoneón buscando el aire, llenando tu pulmón de antiguo Buenos Aires, los amigos esperan con amor y en tus acordes no se calla tu esencia de tanguero incansable / Gime ardiente tu tango danzarín de las noches, no nos dejes el alma vacía de ilusiones, suena, hasta dejarnos sorda el alma de canciones / No temas bandoneón, querido amigo, que el Gordo no se fue, está contigo, además del lamento compartido de escucharte sonar como encendido / El Gordo Abel viajando en tu latido va dejando esa huella de vinos y de amigos que hoy brindan en tu honor por tanta vida / No temas bandoneón, que aquí en la esquina, arraigado a tu sentir, el tango espera que retornen sus manos a posarse en el nácar de tus teclas traviesas, sus brazos a acunarte envuelto en partituras / Amarrados estamos muy juntos a la quimera de que suenes, milonga payadora y hermosa, fueye brujo, tu magia tiene forma de oruga, yo digo desde el alma que ya eres mariposa.”

 

 

 

 

 

 

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