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domingo, 23 de junio de 2024
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“Los chicos piden que les mostremos a los héroes como personas de carne y hueso”

Se celebró el sábado un nuevo aniversario del 25 de Mayo.

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A doscientos catorce años del 25 de Mayo de 1810, una de las efemérides más importantes de nuestra historia (la otra es la del 9 de Julio de 1816), la profesora de Comunicación en escuelas, Cecilia Morales, dice que los pibes “piden que les mostremos a los héroes” como personas comunes: “Hay que bajar a los próceres de su busto, y ver que eran gente a la que le pasaba cosas. Los chicos toman relatos acotados, recortes de Instagram y las redes, pero cuando empezás a problematizar, se enganchan”, analiza la educadora en entrevista con LA MAÑANA.

Crecimos educados en la idea de que el 25 de Mayo de 1810 ocurrió una revolución. ¿Lo fue? Con los años han aparecido miradas revisionistas que introducen una cuña allí, y ponen en duda que lo haya sido, o que lo haya sido con carácter pleno.

– Se trató de una gran gesta que fue desarrollándose. Obviamente que no surgió de la nada, por algo también conmemoramos la Semana de Mayo. Fue un hecho revolucionario, porque no se había visto algo así, y resultó el puntapié inicial para lo que va a ser la Independencia argentina. Fue una gran gesta impulsada por los patriotas, también por la gente común, que a veces dejamos de lado en aras de aprender cómo estaba conformado el primer gobierno patrio. Participó toda la sociedad, que logra emanciparse de un poder central, el yugo español del que éramos colonia.

¿Y se completó ese proceso adecuadamente el 9 de Julio de seis años después?

– El 9 de Julio viene a sentar las bases para ser un gran Estado argentino, y empezar a construir desde ese lugar. Creo que lograr la independencia de España fue la culminación de la gesta de 1810. Claro que como todo proceso histórico, tiene sus voces a favor y sus voces en contra.

¿Y dónde te parás vos ahí?

-Yo creo que sí la Independencia estuvo a la altura de lo iniciado y proyectado en Mayo de 1810. Pero la impronta la tiene el 25 de Mayo, con esa revolución que se va gestando, esto de decir ‘sigamos respondiendo al Virrey’, y no, la gente no quiso más eso. Tuvimos ahí grandes patriotas, desde Saavedra hasta Alberdi, Moreno, Belgrano, Castelli.

Gente que tuvo también sus discrepancias, no fue todo de un tono monocorde, hubo contrastes.

– Totalmente. Pero tenían todos muy claro el objetivo: conformar la Nación argentina. Había que conseguir la independencia. A veces se toman como hechos aislados la creación de Bandera, o la educación primaria y secundaria obligatoria, y no se profundiza en lo histórico. Tenemos más de doscientos años de nación argentina y sabemos que todo va haciéndose paso a paso, y dentro de un contexto. Obviamente el contexto actual no es el mismo que el de 1810…

¿Se lo recuerda bien en las escuelas al 25 de Mayo?

– Yo creo que ha ido perdiéndose la impronta de las efemérides, tanto en las escuelas primarias como secundarias. Estamos hablando de más de doscientos años atrás, los chicos están atravesados por la cuestión de no haber vivido todo eso, entonces uno tiene que empezar a encontrarle una significación a aquel proceso desde los conceptos de soberanía, el Estado, la conformación de una patria. Creo que todavía esa es una deuda que tenemos.

Eso en cuanto a lo conceptual, al fondo. ¿Y en cuanto a la forma de llegar a los pibes, las estrategias para interesarlos, motivarlos?  

– Hay que ir a lo cotidiano y problematizar, como hablábamos días atrás acerca de Malvinas (se refiere a una entrevista con ella a propósito de ese tema). Problematizar, ir a testimonios, a cuestiones bibliográficas. Desandar ese camino. Lleva tiempo, por supuesto, pero a los chicos les interesa. “A ver: ¿cómo era Saavedra, cómo pensaba, de qué facción venía, qué ideales tenía? Porque si no, la constitución del primer gobierno patrio queda como algo aislado, un episodio sin contexto. Hay que bajar a los próceres de su busto de héroe, y empezar a ver que eran personas a las que les pasaban muchas cosas.

Nos formaron en la idea de que eran seres superiores, de una moralidad invicta, una valentía sin par, etc. Crecimos compelidos, desde la educación, a idealizar a San Martín, por ejemplo. Gente que habrá cometidos sus errores, como cualquiera. Finalmente, personas como las de hoy, pero hijas de un contexto que las empujó a hacer lo que hicieron, a convertirse en héroes y encabezar acciones que en ese momento coincidían con lo ideal. Pero tampoco serían tan diferentes, tan mejores que los de ahora.

– Totalmente. Sobre todo lo que los chicos piden, me parece, es que se les muestre a esos héroes como gente de carne y hueso. Quiénes eran San Martín y Belgrano, qué batallas pelearon, cuáles eran sus ideales y cómo fueron. Porque hubo también cosas que se resignaron y no se pudieron, en el marco de una historia de amor y de desamor. Por ejemplo a los chicos les interesan cuestiones de la vida cotidiana de ellos, si tenían familia o no, etcétera.

Por ahí se puede ‘entrar’.

– Claro, es por ahí. Y desde ese lugar ir hacia lo central, lo conceptual. Pero creo que si no partís desde ahora para remontarte hacia aquél período, se torna muy difícil avanzar.

No empezar por o desde el ‘bronce’.

– No, claro, hay que desandar un camino. Si vas a trabajar la última dictadura militar, hacelo desde los testimonios orales, y desde allí retrocedé. Porque si comenzás con que hubo un Golpe en 1976, con el peronismo, etcétera, los chicos se aburren y no prestan más atención. Empezá a desandar el camino desde hoy. Por otra parte, a los actos en las escuelas les falta, creo, concentrarse en el sentido de la cuestión, salir, cuando se trata del 25 de Mayo, de toda esa simbología del paragüitas, el negrito que vendía velas, los pastelitos…

Esa visión simplista, o inocente, que coincide con creer que los próceres eran gente impecable y mucho mejor que la de hoy. 

– Pero hay sectores que no quieren problematizar, no les gusta, y no quieren ver las cosas en contexto. Y no es así, tenés que mirar todo. Yo no puedo ponerme a juzgar a Alfonsín, por ejemplo, porque hubo un Pacto de Olivos, sin analizar el contexto en el que ocurrió. En la historia siempre hay contextos.

O tachar de machistas o ‘machirulas’ a letras del tango de los años cincuenta en base a los criterios y categorías de hoy.

– Totalmente. Totalmente. Y en el aula hay que resignificar la historia, porque los chicos toman relatos acotados, recortes, del Instagram y las redes sociales, pero cuando empezás a problematizar todo eso, se enganchan. Porque hay en juego una cuestión de identidad. Y la identidad nuestra como pueblo argentino no empieza en 1810, hay que ir a antes de la conquista de América. Y a partir de ahí empezarás a ver que hay un crisol de razas y la amalgama de una identidad que se fue construyendo, que se construye, se deconstruye y se vuelve a construir, pero que siempre está presente.

Chino Castro

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