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lunes, 30 de enero de 2023
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“Los artistas más populares son los que más rinden”

Tras un gran 2022, la gestora de Cable a Tierra mira el futuro con entusiasmo.

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Con los redondos recitales de Hilda Lizarazu, Raly Barrionuevo y Baglietto-Vitale, la productora Daniela López encontró un plan: “Los artistas más populares finalmente son los que más rinden”, afirma en charla con el diario, en lo que constituye un anticipo de sus próximos pasos en un año que también promete, tras un 2022 que le regaló una bella melodía para armonizar su brindis, insospechada apenas doce meses antes.

Comencemos por algo obvio: tras una retumbante retahíla de conciertos, el 2022 fue por lejos el mejor año de Cable a Tierra.

-Sí, sin dudas.

Lo afirma Daniela López, fundadora de la productora de espectáculos que durante el año pasado promovió en teatros de la ciudad en ocasiones abarrotados, los conciertos de Daniel Maza, Neco Marcenaro, Hilda Lizarazu, Ignacio Montoya Carlotto, Raly Barrionuevo, Luis Salinas y Baglietto-Vitale, y una función teatral de Diario de un loco, protagonizado por el bolivarense Cristian Thorsen.

Antes, la incertidumbre y los resultados de sabor agridulce minaban el futuro del emprendimiento que, sin pensarlo, recogió el guante dejado pendiente por la sociedad Sentimiento Incontrolable-La Vizcaína, que durante unos buenos tres años, desde agosto de 2009 con Félix Francisco ‘Litto’ Nebbia Corbacho, trajo al bar de la esquina a los grandes baluartes del rock argentino histórico, también con resultado dispar, aunque parezca increíble que a ver a David Lebón hayamos concurrido menos de cien personas, por ejemplo, si bien algunas noches también llenaron.

Cable a Tierra nació en abril de 2018, con el recital del uruguayo Alejandro Balbis en Artecon. Ese año, montó en julio el show de Andrés Beeuwsaert y en octubre el de Rafa Doorish. Al 2019 lo empezó temprano, en enero, con la (¿extinta?) Tupá Gruv, siempre en la sala El Taller, el lugar donde CAT desplegaba lo suyo en sus primeros tiempos. En marzo, Orozco-Barrientos; en julio, Los Jinetes del Surf;  en octubre, Liliana Herrero, y en noviembre, el humorista Pablo Picotto. Después, la pandemia frizó por tiempo indeterminado el emprendimiento de López, que recién volvió al ruedo en octubre de 2021 con Música en Artecon, espectáculo protagonizado por los bolivarenses Hernán Moura, en su faceta de crooner, Nicolás Holgado, Bruno Irastorza y Lorenzo Blandamuro. En diciembre volvió Picotto, y al año pasado la productora lo inició antes de la exitosa retahíla citada en el primer párrafo de la nota, con el recital compartido por Lucas Giarola y la (¿extinta?) Tupá, en enero, en El Taller.

“Empecé a plantarme más, a poner ciertas condiciones”

Todo muy bonito, pero recién comenzó a rendir frutos, en términos económicos, en 2022. ¿Por qué?

-Yo me metí a hacer esto de modo artesanal, no me preparé, me fui formando en la práctica. Hay gente que adquiere herramientas académicas para producir espectáculos. Fue por un deseo propio, por el anhelo de traer a artistas de esta magnitud. Al principio lo económico no me importaba tanto, pero después sí, porque es tanto el trabajo, el tiempo y la energía a destinar a la organización de este tipo de conciertos, que me empezó a hinchar que todos ganaran menos yo.

¿Y qué hiciste diferente?

-Me empezó a cansar salir a buscar sponsors, pero no me quedaba otra para solventar los gastos.

Pero hoy seguís saliendo a buscar.

-Ya no. Empecé a hacer los arreglos económicos con los managers de los artistas y las productoras de otro modo, a plantarme mejor. Sé que a los artistas hay que cuidarlos y respetarlos, son lo que más quiero, lo más importante, pero tampoco te voy a dar mi casa para quedarme durmiendo en la calle. Empecé a arreglar de otra manera, a plantarme más, a poner ciertas condiciones.

Tras la pandemia, a los artistas les interesa mucho salir a tocar, ‘bajar’, como expresan ellos, al interior. Estuvieron parados dos años. Eso jugaría a favor tuyo.

-Sí, eso juega a favor. Y también que hay artistas interesados en darles una mano a los productores locales; u otros a los que les sirve este tipo de tocadas chicas, porque para ellos nuestros teatros representan tocadas chicas. Les rinde eso, te lo dicen. Como hay figuras a las que les va tocar durante todo el verano en todos los festivales, y no presentarse más el resto del año. Y por otra parte, ya lo hemos hablado: los artistas más populares, y no hablo de mejores o peores sino de más populares, más convocantes, finalmente son los que más rinden.

A malas con Cultura, pero no con la muni

Por fuera de los sponsors y de las entradas, ¿no recibís ningún tipo de aporte económico?

-Sí debo reconocer que para esta fecha (Baglietto-Vitale, lo último de Cable a Tierra en 2022), a través de Desarrollo Social, con Alexis Pasos, que trabajó articuladamente con el intendente Pisano y Eugenio Ricardo Silva (jefe de Compras), pude acceder a un respaldo que era más bien logístico: había que hospedar a quince personas, darles de comer. (El dúo llegó con un staff que, al menos en cantidad de recursos humanos, es inédito acá, seguramente exceptuando los grandes conciertos de los Me EnCanta Bolívar.)

¿Antes de eso, nada? ¿Cultura municipal nunca brindó, por ejemplo, unos pasajes para artistas o gente de sus staffs?

-No. de hecho para ese show me comuniqué con Jorge (Fernández, director del área), y ni me respondió.

¿Pero nada es nada? ¿Ni una noche en un hotel, ni un vale por una comida, ni unos litros de combustible para ir a buscar a un pelado que hace el sonido?

-No. Todo eso, que creo le correspondería al director de Cultura, para esta última vez fue conseguido por Alexis Pasos. La última vez que recibí ayuda de Cultura fue para la fecha de Daniel Maza. Y tarde.

¿Cómo tarde?

-Se habían comprometido a ayudar, ahí, con la nafta, con el hotel, pero llegaron los artistas y no había nada (dice que tuvo que salir a pedir plata prestada para cubrir la emergencia, y recién unos días después la cartera a cargo de Fernández le entregó lo prometido). No estaba la orden, algo así; es todo muy burocrático también.

Un bello motivo para brindar

Pero por encima de este tópico, que le provocó quemazón de cráneo y hasta algún encontronazo durante estos años, en 2022 Dani López ‘descubrió’ algo: contradiciendo al filósofo Andrés Calamaro, parece que sí se puede vivir del amor. Es que aunque lo afirme con algún titubeo y hasta miedo de que el cristal se quiebre, por fin pudo comprobar que organizando seis recitales pulenta al año ya no tendría que salir a buscar laburo de cajera de supermercado, una tarea tan digna como cualquiera pero que ella no siente (de eso trabajó unos meses, mientras organizaba los recitales), y menos ahora que probó el sabor de la miel. Así es que en el segundo semestre del 2022, a partir de la exitosa presentación de Lizarazu a Coliseo lleno a principios de julio, pudo vivir de lo que ama, siendo que tampoco necesita arrojar manteca a los techos. Se verá cómo sigue la película, con qué banda de sonido, en una economía inflacionaria como la argentina la inestabilidad es el único valor que se mantiene inconmovible, pero ella, hoy, se aferra a un hermoso motivo para levantar su copa.

Chino Castro

Un bandón, un sueño que por ahora no

Cable a Tierra se consolida y despliega alas, pero tampoco tiene tanto cielo a disposición: si me querés hablar de una gran banda de rock, por ejemplo un Divididos o Las Pelotas, no es que Dani López no querría traerlas, sino que sabe que eso implicaría “dar un salto” como productora, y lanzarse a mancomunar fuerzas con el estado municipal o alguna empresa grande dispuesta a invertir en arte (en Bolívar no vendría a ser lo más común, por decirlo así). Y, además, pensar en pasar a producir en el estadio o mínimamente el Complejo, un teatro ya no serviría para una emprendimiento semejante. Lo ha pensado, dice, e incluso cruza mails con algunas bandas grandes, pero sabe que por ahora no da. Aún.

¿Se avecina un gran desembarco?

Mientras tanto, en la agenda de Cable figuran varios nombres ilustres del firmamento de la música argentina, que podrían recalar en nuestra ciudad el año que viene. Nahuel Pennisi, Lisandro Aristimuño, Javier Malosetti y Pedro Aznar se cuentan entre ellos. Ah, y un pope muy pope que con viento a favor (nuestro) regresaría a los recitales (la pandemia le produjo un patatús emocional y desde entonces no sale a tocar) en un escenario bolivarense, en lo que, de concretarse, tomaría el cariz de acontecimiento nacional.

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