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miércoles, 12 de junio de 2024
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Las malezas resistentes ponen en crisis paradigmas de producción

Una interesantísima disertación sobre manejo de malezas advirtió sobre la complejidad del fenómeno. La charla tuvo lugar el martes a última hora en la sala Santiago Galaz.

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La última charla del martes en la Sala Santiago Galaz fue auspiciada por la Cooperativa Agropecuaria de Bolívar y tuvo a su frente al ingeniero agrónomo pergaminense Martín Esparza, de ACA (Asociación de Cooperativa Argentinas), quien se explayó sobre un tema de marcada preocupación en el sector agrícola como es el de “Malezas difíciles en cultivos de gruesa”.

Quizás el corolario central de su excelente exposición deba encontrarse en algunas de sus palabras de cierre, especialmente aquellas que marcaron que “se terminaron las épocas de una agricultura simple”, haciendo hincapié de que ya no existen aquellas soluciones que parecían mágicas como lo fue la aparición en escena del glifosato. Hoy la situación de malezas resistentes se ha hecho mucho más compleja porque en el tema intervienen varios factores, entre ellos los herbicidas a elegir para el lote, las dosis adecuadas (de ninguna manera es posible utilizar “redondeos”, dijo el especialista), el cultivo antecesor y el que piensa sembrase, el régimen de lluvias y su milimetraje, etc., situaciones todas estas que, combinadas, le dan mucha complejidad a la cuestión.

Y este punto desata una segunda conclusión que quedó firme en la exposición del experto: la necesidad imperiosa de llevar registros de toda la actividad aplicada al lote, por el combate contra las malezas resistentes es una práctica que merece una “lucha cuerpo a cuerpo” que ante todo necesita información precisa.

Vinculados a estos tópicos aportados por Esparza surge un tercer consejo aportado: la imperiosidad de que las explotaciones agrícolas cuenten permanentemente con acompañamiento técnico. “Ya no es posible, aseguró a este medio Martín al término de su exposición, que las explotaciones funcionen eficientemente contando solamente con el criterio y trabajo de su productor”.

“La situación actual comienza a ser cada vez más compleja, enfatizó ante nuestra requisitoria, vemos un escenario donde todos los días aparecen complicaciones. Las malezas que ya conocemos comienzan a adquirir ciertas resistencias y lo que creíamos que teníamos bajo control comienza a complejizarse. Además, surgen años secos como éste que nos traen los problemas de residualidad que no deseamos porque nos traen dificultades para el cultivo posterior. En los últimos años estos manejos comenzaron a ser más complejos y es necesario llevar registros. La siembra directa fue algo maravilloso de la década del 90, pasamos por el glifosato que aportó una especie de milagro que ya no existe y entonces nos chocamos con un montón de factores que afectan el ciclo de cultivo. A veces el productor cree que al tema ya lo aprendió, repite lo hecho el año pasado, más o menos hace lo mismo y no es así; cada año tiene su particularidad y comienza a haber problemas también para la rotación de otros cultivos”.

Te escuché decir que algunos lotes terminan algo así como condenados a determinados cultivos…

“Exactamente. A veces en la vorágine o distracciones sobre los tratamientos que aplicamos podemos hablar de un aumento de dosis y eso nos puede hacer caer en dosis que nos restringen alternativas de cultivo. Hay herbicidas que realmente condicionan los lotes hasta en un año y no hay forma de adelantar o demorar el cultivo, sólo queda pensar en el ciclo siguiente”.

“Venimos de años en los cuales quizás era prescindible el asesoramiento técnico. Por supuesto que el productor nació y vivió toda su vida haciendo su trabajo y cree que, por ejemplo, una soja es perfectamente llevable a cabo por su parte pero empezamos a ver cuestiones muy técnicas que le dan compejidad al fenómeno”, dice el especialista quien vuelve a poner por ello el acento en la necesidad de llevar registros adecuados y contar con asesoramiento.

Algo más que me llamó la atención de tu charla es que no le escapás a la utilización del disco para algunos casos…

“Por supuesto que la siembra directa llegó para quedarse y anda muy bien; pero la siembra directa que se promovió en sus inicios no era sembrar soja con glifosato e irse a la casa, sino que implicaba un montón de otras prácticas, como por ejemplo la rotación de cultivos. O sea, siembra directa de soja, de maíz, de trigo, etc. Eso nos hace rotar y no estaríamos en la situación problemática de malezas que tenemos hoy en día. Hoy tenemos malezas que son imposibles de controlar, como las crucíferas, en nabo resistente en determinados tamaños no hay herbicida que lo controle, alguna rama negra muy elongadal y algunas malezas perennes que comienzan a verse, como la Flor de Santa Lucía, que se vuelven incontrolables. Allí hay que romper un poco el suelo, romper esa planta, controlar su descendencia. Claro que todo esto que estoy diciendo hay que enfocarlo a sectores del lote y provocar un manchoneo del lote con el disco. No estoy diciendo que porque se complicó un poco debo disquear todo el lote. La siembra directa tiene un montón de ventajas que no hay que estropear”.

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