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sábado, 24 de febrero de 2024
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Las dos del año pasado, una coproducción con VdN y después vemos

Artecon planifica qué hacer en un año convulsionado.

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Pies de Acero y Ojos de Cemento y Un Toque de Almendras, las dos piezas que Artecon estrenó a fines de 2023, continuarán en marzo su derrotero de funciones. El grupo proyecta plasmar una coproducción con Vamos de Nuevo, que quedó pendiente, y después ir viendo: “Es muy difícil planificar teatro en un país en el que no se puede planificar de hoy para mañana”, aseveró el director, Duilio Lanzoni.

¿Cómo ha venido el año para Artecon, las primeras semanas de este convulsionado 2024?

-De acuerdo a lo que habíamos pensado al cierre del ’23. Ese año tuvimos dos estrenos, sobre el final, y no pudimos hacer demasiadas funciones por todo lo que implica diciembre con su habitual marea de actividades por todos lados. Así que Pies de Acero y Ojos de Cemento y Un Toque de Almendras retomarán su andar en marzo, quizá con Pies tengamos una chance de hacer una función en Urdampilleta, que está adeudada y que tiene que ver con la localía allí de Gustavo ‘Flaco’ García, uno de los protagonistas. Después, tenemos el proyecto de realizar una coproducción con Vamos de Nuevo, que quedó pendiente el año pasado por una cuestión de derechos. Se trata de una obra de Daniel Dalmaroni, Estado del tiempo, que la habíamos proyectado pero nos encontramos con que los derechos de exclusividad no nos permitían comenzar en 2023. Factiblemente podamos en 2024. Eso a priori, y con algunas ideas dando vueltas pero que tienen que ver más con esperar a ver cómo decantan los acontecimientos, porque como decías el año va a ser convulsionado y tenemos que ver dónde estamos parados socialmente, porque de nada sirve proyectar una actividad teatral si la gente no tiene ganas de ir al teatro o necesita algo determinado para ir, o si te tenés que constituir -como ya nos pasó como grupo en los años noventa- en un lugar de resistencia, o si es un espacio para generar esperanzas, reuniones. De hecho, con la sala hemos sido sede de alguna reunión de la CGT, para eso estamos. Por ese lado estamos tratando de avizorar qué es lo que viene. Es muy difícil en un país en el que no se puede planificar de hoy para mañana porque todo cambia -para mal, por ahora-, hacerlo con lo teatral. No somos islas, somos parte de esta realidad, y como tal tenemos que adecuarnos a ella.

“Hablarnos a nosotros mismos no nos sirve: quedaremos en dos banditas tirándose cosas” Hay en desarrollo una movida nacional, que tiene su correlato local, para resistir el DNU y la ‘ley ómnibus’ del gobierno nacional. ¿Se advierte en Bolívar el acercamiento de gente históricamente no vinculada a lo artístico, o seguimos siendo los mismos?

-No he participado prácticamente de nada, he ido como espectador un par de veces, nada más. Me ha movilizado más el tema sindical en esta primera etapa, que el tema cultural. Pero entiendo que estamos siendo, y no solamente la cultura, digo en general, endogámicos: nos estamos hablando a nosotros mismos. Y para lograr cambiar este panorama desolador que tenemos como sociedad, en donde se ha privilegiado el odio en la elección (que derivó en Milei presidente), el desconocimiento en la elección, no se han profundizado el intercambio de ideas, la charla y el debate profundo, que los hubo en la Argentina, con sus más y con sus menos, y no hace tanto… Lo que digo es que si no podemos perforar eso, quedaremos siendo dos banditas, una cada lado de la calle, gritándonos y tirándonos cosas, sin lograr ningún tipo de avance. Y me parece que esta endogamia que nos afecta a todos también afecta a la cultura. Me parece interesante lo que intentaron en Latino el sábado, no sé cuál fue el resultado, pero está bien, hay que romper desde ese lugar, o apelar a experiencias como el teatro foro, lo que hicimos nosotros hace unos años con el foro de infancia. Hay que buscar herramientas nuevas para lograr salir de esta situación nueva, en donde todo va hacia una disgregación y una balcanización de la Argentina si seguimos por este camino. Por lo tanto la endogamia no nos sirve, ni hablarnos a nosotros mismos: nosotros estamos convencidos, tenemos que salir a buscar a los que no piensan o piensan distinto.

El gobernador Kicillof habló de la necesidad de componer una nueva canción, quizá no nuevas versiones del tema de siempre.

-Sí… De todas maneras la melodía de base va a seguir siendo la misma, en mi caso, porque a mi ideología no la cambio, y yo creo que la mayoría no lo hace. Lo que tenemos que ver es cómo hacemos los arreglos en torno a esa melodía base.

O refrescarla.

-O refrescarla, cambiarle el ritmo, y no quedarnos solamente con la versión que se grabó. Primero teníamos la grabada del ’45 al ‘56 y después la del 2003 al 2015. Que tenemos que seguirlas escuchando para saber que eso existió, pero ahora se requieren nuevos arreglos. En todo caso, esas nuevas canciones seguirán siendo aquella canción, la de la patria justa, libre y soberana, pero con otros acordes, que tengan que ver con el siglo que corre.

Como una suerte de folclore en movimiento.

-Sí, sí sí. Nada que se estanque sirve para avanzar, nada que quede cristalizado implica que vamos a crecer.

Pero todo viene de algún lugar.

-Todo viene de algún lugar, no podemos perder la historia, ser ahistóricos, ser tan posmodernos que la verdad no nos importe. Mientras la realidad despliega sus tentáculos, el director de Artecon está “más abocado a terminar de manera urgente el tomo 4 de los libros que está editando Dubatti (con casi toda la producción para teatro de Lanzoni), por una circunstancia que es factual: si no lo hacemos ya, no sabemos si a mediados de año lo podremos publicar, esto es así de terminante. Y hay algunas ideas dando vueltas pero muy embrionarias, no sé si van a salir este año”.

La agresión como síntoma de que no hay idea

¿Mientras tanto estás escribiendo? Supongo que todo lo que está pasando te da material o estímulo para escribir, sin que eso tenga que tener necesariamente la forma para una futura obra de teatro, me refiero llanamente a escribir, volcar ideas.

-No todavía. Creo que lo primero que escribí durante el anterior gobierno neoliberal fue en 2018, Verdad, la Vaca y Los Custodios casi al mismo tiempo. Es muy difícil escribir encima de los acontecimientos, porque no tenés perspectiva, y dadas las circunstancias y las cosas que se produjeron, tampoco te dan muchas ganas. No me quiero ni imaginar los comentarios que va a haber abajo, en el Facebook y las redes de donde esto salga publicado. Eso te desmotiva, ver el odio y la cloaca de las redes y tanta gente que va a salir a insultar y defenestrar sin más argumento que la posibilidad de hacerlo, tautológicamente casi.

“Son los horribles”, y “siempre están”

El dramaturgo evalúa que en ese tipo de posteos, propalados por una ¿minoría? intensa en las redes sociales, se cae en “lo físico, el ‘agarrá la pala’, el ‘viven del Estado’, todas repeticiones que no te permiten ni cruzar una palabra con ellos. A mí me gustaría tener un debate acerca de por qué creen que Milei le va a cambiar la vida a la gente, pero no puedo hacerlo, y creo que nadie puede”, disparó.

“No he tenido una explicación que vaya más allá de la repetición de eslóganes vacíos de contenido, agresivos, y en todo sentido tratando de bajar la calidad del que debate. Tratar a cualquiera de lo que fuere pero no abordar la idea base, implica que no hay idea base del otro lado, eso es lo que pienso”, abundó.

Son el boxeador que ensucia la pelea, pero no combate. Su ganancia es ensuciar al otro, enchastrar todo.

-Exacto, sí. No hay un intercambio, hay simplemente una agresión y cuando querés expresar una palabra te gritan que son K, que sos esto, lo otro. Es más, en 2024 kirchnerismo parece ser un insulto, y muchos de los que profieren eso se han beneficiado con PROCREAR, con subsidios, con jubilaciones del kirchnerismo como administrador del Estado. Pero recordemos lo que decía Néstor: “Nos dicen kirchneristas para bajarnos el precio, somos peronistas”.

El dramaturgo ve que quienes actúan así, con el insulto y la agresión como bandera, “son los mismos que en el ’76 decían ‘algo habrán hecho’, ‘está muy bien que saquen a estos peronchos’, lo escuché siendo un chico de catorce años; lo seguí escuchando casi hasta el ’83; lo escuché cuando me tocó irme a la colimba, decir que la colimba me haría bien, que iba a hacerme hombre. Hubo un montón no solamente de caídos en Malvinas, sino de suicidados y de ex combatientes que murieron después. Son los chicos de mi clase, la 62, 63. Nos dijeron que la colimba no era la guerra y que nos iba a hacer bien. Esos tipos nos aplaudieron cuando nos fuimos, y teníamos que ocultarnos al volver porque habíamos perdido la guerra, como si fuera un partido de fútbol”, relató con amargura el director y uno de los fundadores de Artecon. Una porción de la sociedad que “siempre está”, presta a “prenderse como chuncacos de cualquier situación horrible, porque como decía Oesterheld, son los horribles”.

“La pandemia nos hizo peores”

Más allá del carácter omnipresente de fragmentos sociales que cultivan, difunden y militan posturas violentas carentes del mínimo matiz, “las redes sociales les han dado una visibilidad que no tenían. Estaban, y decían este tipo de cosas en charlas de borrachos o de café, cuando se juntaban entre pares. Pero las redes les permiten decirlo a cada hora, encontrar ahí a sus iguales y juntarse para hacer daño”.

La pandemia también seguramente jugó un papel clave, reactivando y de algún modo empoderando a estos segmentos.

-A cuatro años de la pandemia, hay una conclusión absoluta: nos hizo peores.

Todo lo que pasa no hubiera pasado, o al menos no así, si no hubiese habido pandemia. Es contrafáctico pero podemos ‘jugar’ a analizarlo.

-Yo creo que hasta el propio actual presidente de la República es un producto de la pandemia.

Sin ella, no hubiera habido él.

-Es contrafáctico, pero alguien contó que durante la pandemia apareció en más de quinientas intervenciones televisivas este hombre. Creo que eso basta para imponer un producto que es lo que es, dentro de un sector disconforme porque sintió, o fue fogoneado a sentir, que se le recortaban las libertades. Con todos los errores groseros que cometió el gobierno de Alberto Fernández, pero más allá de eso, el odio no está justificado a aparecer.

Chino Castro

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