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jueves, 08 de septiembre de 2022
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La llama de la solidaridad llevó a Franco Rojas a luchar contra el fuego del Sur

Franco Rojas fue como voluntario para ayudar a combatir los atroces incendios que azotaron el sur argentino. Regresó ayer y hoy nos contó su experiencia.

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El bombero bolivarense que participó en el combate de incendios que complicaron a la provincia de Neuquén volvió a la ciudad con la satisfacción de la misión cumplida y enormes gestos de reconocimiento de quienes agradecieron su valiosa colaboración. Estuvo más de una semana en el frente de combate del fuego. A él y a sus diez compañeros de la Federación Bonaerense se le asignaron tareas en la localidad de Aluminé, una zona serrana y de vegetación y topografía más que compleja para enfrentar las llamas.

Rojas tras su regreso contó la experiencia de lo vivido en el sur, su primera experiencia como brigadista integrante de la brigada del Plan Nacional del Fuego. En diálogo con La Mañana contó que “Fue una experiencia muy linda, un trabajo riesgoso, pero como experiencia nos enriqueció de un montón de conocimientos, porque tuvimos la oportunidad de trabajar con gente de muchas brigadas de diferentes puntos del país y gente de otras federaciones. Fue muy enriquecedora a nivel personal porque adquirimos un montón de conocimientos y formas nuevas de trabajar en lugares que no tenemos en las zonas nuestras, por eso ha sido más que positivo”.

El bombero de Bolívar fue en representación de la Federación Bonaerense, tras la convocatoria realizada por el Plan Nacional del Fuego. Esto fue gracias a la certificación que Rojas junto a dos compañeros de Bolívar realizaron en el mes de noviembre en Sierra de los Padres, tras cursar y aprobar la capacitación brindada por la entidad nacional, que es el organismo nacional argentino encargado de luchar contra los incendios declarados en áreas naturales o rurales. Rojas recalcó que en esta oportunidad él fue elegido por ser el que tiene mayor antigüedad, pero  que cualquiera de los tres bomberos del  cuartel local que se certificaron, pueden ser convocados, ya que cuentan con la misma capacitación y en consecuencia con los mismos conocimientos.

El brigadista contó que en Neuquén había incendios en diferentes lugares y que les tocó viajar bastante para poder trabajar y encontrar los puntos calientes del incendio porque estaban en la montaña. Se alojaron en una base montada en Aluminé y tardaban más de una hora y media en llegar a los diferentes puntos de incendio, porque debían ir por caminos de ripios, caminos peligros que complicaban la llegada.

Franco dijo que cuando ellos llegaron fue en el momento en que se cayó el helicóptero de la empresa que había contratado el Plan Nacional del Fuego para trabajar en el combate de los incendios. “En el accidente fallecieron los dos ocupantes, cuando llegamos los brigadistas estaban muy acongojados por la situación, porque los chicos con los cuales nos encontramos eran compañeros de los fallecidos de toda la vida, siempre trabajaban juntos en diferentes puntos del país. Anímicamente estaban muy mal.

El grupo con el que trabajó Rojas estaba integrado por veintiocho personas que pertenecían a la Federación Bonaerense y la Federación Centro Sur. Para trabajar se dividían en dos grupos y tenían dos jefes de cuadrilla, uno en representación de cada Federación. A los voluntarios los llevaron al foco principal para trabajar en el corte del incendio, porque el avance del fuego eran aproximadamente treinta y cinco kilómetros y tuvieron que trabajar con brechas, hacer caminos en la montaña, tanto en subida como en bajada, entre las labores tuvieron también que cortar árboles, para poder hacer caminos, haciendo brechas para que el fuego chocara contra ellas y no siguiera avanzando. En este tipo de incendios, por el difícil acceso a los lugares, no se puede trabajar con agua, por lo que el trabajo es mucho más dificultoso y les demandó mucho más trabajo ya que debieron combatir los focos ígneos con herramientas de mano como por ejemplo hachas, rastrillos segadores, pulaskis y moto sierras. Rojas con emoción cuenta que llovió:  “cayó mucha agua ello nos ayudó muchísimo “casi como un milagro, una ayuda de la naturaleza, porque había casi cincuenta centímetros de capa de tierra con temperatura y eso va quemando por dentro de las raíces”. Trabajaban desde las seis de la mañana hasta aproximadamente las diez de la noche, porque en el sur a esa hora hay luz natural y se pueden aprovechar mucho más los días.

Las emociones y los reconocimientos

El bombero recordó una anécdota de agradecimiento de la gente del pueblo. “La ciudad de Aluminé, adonde nosotros fuimos es una ciudad muy chica, la gente estaba super agradecida, muy contenta porque habían llegado los bomberos para ayudarlos a resolver la situación, porque no solamente se quemaban árboles milenarios y sagrados para ellos, sino que también se quedaban sin trabajo porque dentro de los lugares había muchos aserraderos que es una de las fuentes de trabajo de ellos”. “En muchos lugares de la montaña y sobre el río hay comunidades mapuches, nosotros trabajamos cerca de una comunidad de quinientos habitantes y ahí estaba muy complicado, afortunadamente los pudimos combatir y la gente estaba más que agradecida, en las rutas nos esperaban en las estaciones de servicio, lloraban de alegría porque estaban muy acongojados y a la vez muy agradecidos porque estuviéramos ahí”.

Franco continuó su relato diciendo “A las doce de la noche, en la llegada del año nuevo, la gente de la comunidad fue hasta el complejo en donde estábamos alojados para agradecernos, realmente la mayoría nos quebramos, porque vinieron a felicitarnos, agradecernos por el trabajo que estábamos haciendo, por dejar nuestras familias en una fecha tan especial para ir a ayudarlos a ellos.

La comunidad de Bolívar también agradecida

Al arribo a esta ciudad el bombero fue recibido por una gran cantidad de amigos, compañeros de trabajo y familiares que realizaron una caravana por la ciudad hasta el cuartel de la Ignacio Rivas.

Franco por último agradeció a sus compañeros de trabajo del Hospital Sub Zonal de Bolívar que no pusieron ninguna objeción cuando fue convocado tan rápidamente y le permitieron tomarse días de francos acumulados y vacaciones para poder asistir a los vecinos de Neuquén.

Franco fue recibido en el cuartel por sus compañeros y la jefatura.

También agradeció a los compañeros de Bomberos Voluntarios de Bolívar destacando que “esto no es un logro personal sino que es un logro institucional, porque como me capacité yo y en esta oportunidad me tocó a mí estar presente en ese lugar, podría haber estado cualquiera de mis compañeros del cuartel de Bolívar, porque todos estamos a la altura de la circunstancia”. Quiero agradecer también al Consejo Directivo que siempre nos apoya, nos incentiva y nos acompaña. A la jefatura, en nombre de Jorge García y a todos mis compañeros que en todo momento estuvieron presentes, llamándome y preocupándose por mí”.

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