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viernes, 24 de septiembre de 2021
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La libertad y las libertaditas

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Flores dice que instar a que la población cuide cuidándose “no es un ataque a las libertades individuales”, sino un imperativo que prioriza la libertad mayor: la de vivir; que a pesar del crecimiento de contagios de las últimas semanas y del peligroso relajamiento general los número de Bolívar siguen siendo buenos, lo que revela el “tremendo esfuerzo” del equipo de Salud pero también que “un montón de gente” cumple con las pautas sanitarias, y que con Macri presidente hubiésemos tenido que elegir a quién salvar y a quién abandonar, como ocurrió en otros países.

 

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Una peculiar forma de jubilarse, la de Francisco Siro Flores, quien tras cincuenta y un años como pediatra accedió formalmente al beneficio del retiro el 1 de octubre. Ya no abría su consultorio desde fines de marzo; la pandemia de covid lo puso ‘game over’ por integrar el grupo etario de riesgo. Pero es curioso su adiós porque sigue trabajando, en la cresta de una dramática ola: dentro del equipo de médicos y enfermeros que contiene el covid en Bolívar y asiste a los infectados, Flores se encarga de realizar el seguimiento de los pacientes ambulatorios, sintomáticos y asintomáticos. Los llama por teléfono, les brinda aliento y calma, refuerza con ellos las pautas preventivas del aislamiento y les informa el resultado de su hisopado y los pasos a seguir. En una abrumadora mayoría de casos, son personas con las que ya hay un vínculo de confianza: en cincuenta años como médico, conoce a mucho más de medio Bolívar.

Así estaba, a dos teléfonos, cuando recibió a este diario para una charla que iba a ser sobre su nueva etapa tras colgar un guardapolvos que se había adherido a su piel (ver aparte), y terminó siendo sobre el impacto de la peste mundial en nuestro pueblo.

Cuando la pandemia comenzó a golpear en Argentina, que a alguien le informaran que tenía que hisoparse representaba poco menos que una sentencia de muerte. Ahora ya no.

– En un principio, además, una persona con covid también se sentía culpable: era juzgado por la sociedad, acusado de haber hecho algo para contagiarse. La persona no se explicaba cómo se había contagiado, buscaba alguna transgresión, algo que hubiese hecho que derivara en el contagio. Otros sí reconocían que habían tomado mates o compartido lugares sin barbijo ni cuidado. Eso provocaba culpa, y al principio fue complejo porque hubo presión comunitaria, mensajes. Luego, con la aparición de otros casos, esa figura del culpable fue difuminándose. Para bien en cuanto a la actitud para con los pacientes, pero para mal desde la perspectiva de los cuidados.

Ha habido un relajamiento general.

– Claramente. El temor se ha ido perdiendo, los cuidados también. Todos hemos tenido una baja de guardia, el tiempo y nuestra condición humana han hecho que sea así.

¿Eso explicaría el crecimiento de casos en Bolívar? Durante meses permanecimos libres de covid, después teníamos sólo un paciente o dos, y en las últimas semanas se detectan hasta diez casos por día. ¿Es inevitable porque CABA irradió el virus hacia el interior del país, y a nuestro alrededor también florecen los contagios, o es que nos relajamos en lo local?

– El virus se difunde muy rápidamente. El presidente Fernández dice, citando al infectólogo Cahn, que colabora con él, que vamos en busca del virus. Ha habido una sumatoria de factores: primero, que es un virus tremendamente contagioso. Y luego, que todos hemos ido perdiendo pautas de cuidado, cosa que en algunos aspectos es comprensible y en otros no: sabemos que las fiestas en ambientes cerrados son caldo de cultivo, que el barbijo protege y la distancia social también. Pautas que tal vez debamos mantener a futuro. Las mateadas grupales no digo que se hayan extinguido, pero claramente sabemos que deberán ser diferentes.

Pautas simples, que a algunos parecen costarles horrores. Depende de la sociedad erradicar este flagelo, lo que por un lado tranquiliza y por otro asusta, justamente porque depende de esta sociedad.

– Lo que hay que visualizar es que el problema es la pandemia de covid, no la cuarentena y que haya que cumplir medidas de cuidado. Hay que entender que no se trata de un ataque a la libertad el tener que respetar pautas sanitarias, ya que la libertad de los individuos está en otro sentido, relativo a otro montón de cuestiones que hacen a la disponibilidad comunitaria de determinados derechos que no son tocados. Cuidarnos es defender un bien común y entonces lo tenemos que hacer.

Cuidarse quizá sea defender para uno y para los demás el derecho a la libertad máxima, que está muy por encima de debates que se instalan como si mesa para dos o para cuatro en el restó, si abrir un rubro comercial o no y para cuándo el fútbol y el recital de Gene Loves Jezebel: la libertad de vivir.

– Exactamente. La peor pérdida de libertad es la muerte. Por eso debemos ser solidarios. No es que porque yo sea joven y no tenga problemas puedo elegir no cuidarme e ir a reuniones grupales en ambientes cerrados, y no usar barbijo. Acá nuestra gente de salud está trabajando una enormidad, exponiéndose todos los días. Los que no se cuidan no dimensionan eso, no respetan el tremendo esfuerzo personal que hacen, de día y de noche. Todos los trabajadores del hospital.

Hay decenas de vecinos presas del miedo, la angustia y el enojo, porque en las últimas semanas Bolívar suma seis, siete y hasta diez contagiados por día. Sin embargo, en otro nota destacaste un dato quizá poco mensurado: comparados con los de poblaciones vecinas y de características similares, los números de Bolívar son buenos.

– Claramente. Somos la comunidad que menos casos tiene esta semana en la región (esta entrevista ocurrió el miércoles). Hay ciudades con menor cantidad de habitantes y más casos. Esto habla a las claras de que no sólo el personal de salud ha trabajado bien, sino de que hay muchísimas personas de nuestra comunidad que se cuidan. Hay un trabajo conjunto que da este resultado.

Bolívar es mucho más que la foto del parque un sábado a la tarde, o del Centro Cívico repleto de pibes y pibas un domingo, la gran mayoría sin barbijo.

– Totalmente. Hay otro montón de gente que se cuida, que está atenta. Y al cuidarse cuida a los demás. Uno cuidándose, cuida. Esa es la mirada solidaria.

El hombre que conoció y admira a Favaloro enfatizó que los que más se protegen y protegen son los adultos mayores, por eso en el Partido no han habido casos graves de covid, ya que ha contraído la enfermedad mayoritariamente gente joven. Y subrayó que “en los geriátricos no hemos tenido casos, señal de que la mayoría cumple las pautas, conjugado con un adecuado seguimiento y acompañamiento municipal” a través de hisopados y demás.

A los buenos números locales contribuye el LABBO, que posibilita hisopados masivos y celeridad en los resultados y el armado de las huellas epidemiológicas, afirmó el ex secretario de Salud de Reina intendente y ex concejal peronista en diferentes períodos.

Con siete meses de pandemia (seguir hablando de cuarentena ya sería demodé, cuando sólo resta que vuelvan los cines, teatros y el ya mencionado recital de La Sonora de Bruno Alberto), el mensaje a la población sería: estemos tranquilos, porque nuestros números siguen siendo buenos, pero alertas, porque esta peste es voraz, resumió. Máxime, cuando ya todes comprendimos que no veremos luz en este túnel increíble hasta que no sea descubierta una vacuna que hoy apenitas titila.

Además, una cosa será que la vacuna sea descubierta, y otra acceder en un pueblo del interior argentino, cosa que estará regida por las leyes escritas y no escritas del capitalismo, es decir de lo económico.

– Está claro que detrás de toda actividad que tenga que ver con lo medicamentoso, hay una empresa que busca su rédito. Lo que ha planteado el gobierno es que se hará cargo de la vacunación de los grupos de riesgo y los adultos mayores. Me parece que hay una voluntad política clara. Y no sé qué hubiese pasado si esta pandemia nos tocaba con el gobierno anterior, cuando el Ministerio de Salud pasó a ser Secretaría y programas de vacunación fueron derogados, hubo vacunas que se vencieron y se desactivaron equipos. Programas que funcionaban, no es que había que crearlos…

Quizá hubiera pasado lo que en otros países, en los que hubo que elegir a quién asistir con un respirador y a quién dejar morir.

-Hubiera pasado eso. Cada cual puede tener su mirada, pero lo que no puede hacerse es dejar de mirar los hechos. Lo que te comento es lo que pasó. Son los hechos, no una postura política.

Chino Castro

Nietos, pesca, fútbol, plantas y un sueño

Estos días, Francisco Siro Flores recibió un presente de manos del intendente Marcos Pisano, a través del cual la población de Bolívar le agradece por sus cincuenta y un años de servicio. Seguramente todo un orgullo, con un sabor especialmente dulce porque el facultativo nacido en La Plata es uno de los fundadores de la vertiente política conocida como buquismo, de la que el jefe comunal es hoy uno de los más encumbrados representantes.

No lo angustia jubilarse, aunque reconoce que, de no ser por la pandemia, seguiría cada mañana abriendo su consultorio para recibir a los niños de la ciudad. Admite que extraña sus rutinas de pediatra, la profesión que eligió en la secundaria cuando descubrió su interés por la biología, pero también afirma convencido que sabe que disfrutará de esta nueva etapa. Por un lado, anhela seguir siendo un recurso del sistema público de salud, colaborando desde algún lugar, en particular como referente del programa de UNICEF Mis primeros mil días, para los recién nacidos hasta sus dos años, que volverá a tomar impulso tras la pandemia.

Después, nada, o todo: se ocupará de ‘matar’ el tiempo pescando, disfrutando de sus seis nietos, prendiéndose en algún picado con sus hijos Manuel y Pablo (Carolina y ‘Tate’ no viven acá), en algún sector de la cancha que no requiera mayor despliegue físico (por ejemplo el banco, ja), ya no más como aquel volante central con proyección, panorama y buena pegada. Y cuidará las plantas de su patio junto a su compañera de toda la vida, Titina, con quien el año que viene celebrará las Bodas de Oro de su unión.

Flores cuidando flores.

Muchos motivos tiene para ir enfriando un buen espumante con que brindar, sólo le faltaría gritar campeón con su querido y siempre sufrido Gimnasia y Esgrima La Plata (el GELP, aunque debería llamarse HELP!), club del que es fanático hasta cuando gana. Parece difícil, por no arriesgar un imposible, aunque con Maradona ahí quizá todo sueño quede más cerca.

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