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lunes, 15 de abril de 2024
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“La juventud se está dando cuenta de que votó mal”

Entrevista exclusiva con Sebastián Marina, primo de 'Azulita' y militante de DD.HH.

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La afirma Sebastián Marina, primo de María Celeste ‘Azulita’ Marina, una de nuestras desaparecidas, y miembro de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM). En entrevista exclusiva con el diario, Sebas enfatizó que “si los familiares no callaron en el ’76, no vamos a callar nosotros ahora”, frente a un gobierno nacional que es “más pro militar que democrático”. Sobre todo, porque aunque una parte de la juventud eligió a Milei, que es elegir el olvido sobre los setenta -en el menos malo de los casos- o el ‘estuvo bien’, hay toda otra parte “interesada en saber”, a la que “debemos explicarle bien qué ocurrió, pero desde el amor y la comprensión del otro”.

Marina nos recibió vía telefónica desde CABA, donde vive. La ‘excusa’ fue que se acerca un aniversario capital para la historia de nuestro país: los veinte años de la recuperación de la exESMA, que se conmemorarán en un contexto refractario a las reivindicaciones y la militancia en materia de derechos humanos, si se lo enfoca desde la perspectiva del gobierno nacional y sus votantes, teóricamente la mayoría del pueblo argentino. Veinte años también se cumplirán pronto del 24 de marzo en que Kirchner presidente ordenó bajar los cuadros de los represores (Videla y Bignone) en el Colegio Militar.

Néstor Kirchner inauguró una etapa virtuosa en materia de derechos humanos cuando pocos creían que alguien pudiera hacerlo. Del mismo modo, ahora quizá pocos creían que se pudiera retroceder tanto como está ocurriendo con Milei.
– Pensamos que esas conquistas nunca iban a retroceder. Y vimos después que ya en campaña Macri habló de los curros de los derechos humanos, de la teoría de los dos demonios y de que no eran treinta mil. Y ahora tenemos un gobierno que es más pro militar que democrático, se ve en la vicepresidenta, Victoria Villarruel, que se reunía con Videla, escribió un libro y se juntaba con gente como él. Hija también de un militar, y que no juró por la democracia. Alfonsín hizo jurar a los militares por la Constitución Nacional, y eso es hacerlo por la República y la democracia, y ella no juró por eso valores. Un tío suyo participó en Malvinas tiene algún tipo de denuncia de abusos en materia de derechos humanos contra ciertos sectores, e intervino en los campos de tortura. O sea que estaban sembrando, dinamitando el camino de los derechos humanos, como para que pudiera pasar lo que hoy está pasando. Pero como sabemos, si las madres, si las abuelas, si los familiares, no callaron en el peor momento del ’76, no vamos a callar nosotros ahora. Porque hay una juventud que está también interesada en lo que ha pasado. Siempre y cuando se le explique bien qué ocurrió, pero desde el amor y la comprensión del otro.

“EL CONCEPTO DE SEMBRAR MEMORIA ES LO QUE A LA JUVENTUD LE FALTA”

¿Hay esa juventud interesada? Porque lo que se dice es que esa franja etaria votó por goleada a Milei, es decir que sufragó por el olvido, por la ‘teoría de los dos demonios’, por enterrar el pasado, por el ‘algo habrán hecho’, por el ‘los milicos se quedaron cortos’…
– En 2022 estuve en el exNacional de Bolívar. Hablamos con los alumnos sobre el 24 de marzo, y había una actitud de comprensión, de entender qué nos pasa como sociedad cuando no sabemos dónde buscar. Esos chicos de quinto año fueron a la exESMA. Ese concepto de sembrar memoria es lo que a la juventud le falta. Y vos quizá coincidirás conmigo en que vivimos en una sociedad muy líquida, muy, en donde el ya, lo inmediato, el tenerlo ahora mismo, manda. Se pretende tener todo ahora, y cuando se habla de libertad se alude a lo económico: comprar dólares, etcétera. Pero esa libertad que la juventud ha votado -no toda-, ha generado una pérdida o lesión de las otras dimensiones de la libertad: la de entender al otro en su forma de ser: si hay una libertad que tiene que ver con lo no binario, Milei habla pestes sobre el LGBT y sobre los derechos humanos. Esos son los nuevos derechos humanos. Yo creo que la juventud se está dando cuenta de que votó mal, y de que se están perdiendo un montón de derechos humanos.

¿Notás eso?
-Sííí, se ve. Lo veo en jóvenes que uno se encuentra. Jóvenes que vivían en su propio departamento y ahora tuvieron que volver con los padres. Perdieron derechos, independencia, libertad. Ahora tienen que regresar y adecuarse al modo y las costumbres de sus papás. Para mí muchos se están dando cuenta de lo que está pasando, pero por supuesto que otros no, que quizá viven en la casa de sus papás y no lo sienten. Pero si ibas al cine, salías, tenían tu departamento, cuatro comidas y volviste a la casa de ellos, perdiste libertades.

Militar los derechos humanos de siempre, más los nuevos

Alguna vez se entenderá que hay una relación directa entre los derechos humanos y lo que pasa en el bolsillo. Pareciera que luchar contra el terrorismo de Estado y reivindicar a los militantes populares de los setenta e ir a comprar la verdura y que no te alcance fuesen compartimentos estancos, no tuviera nada que ver una cosa con la otra.
– Los treinta mil luchaban por una categoría de derechos humanos: libertad, democracia, trabajo, sueldos dignos. Hoy seguimos militando todo eso, y se agregan nuevos tópicos: por ejemplo lo que pasó con la luz en Bolívar antes de la obra de la línea 132: se le cortaba al que tenía el mejor aire acondicionado como al que tenía un simple ventilador. Eso tiene que ver con una concepción de derechos humanos. Son cosas que no se pueden sustituir. El celular en la pandemia, y disponer de datos, ¿con qué podían los alumnos sustituirlo? Con nada. Hay que comprender las nuevas capas de derechos humanos, y militar esos temas. Debemos darles el valor que tienen, pensando en los treinta mil, que militaban por el amor al pueblo que estaba sumergido en el barro de la vulnerabilidad. Ellos se metían en el barro, los abrazaban. Tenían tanto amor que no les importaba su vida, luchaban por los otros y cuando daban un plato de comida, con esa misma mano levantaban la bandera para pelear por ese pueblo. Hoy se está perdiendo todo eso.

Y otra cosa que pasa es que tenemos cierta clase media acomodada a la que le provocan terror los subsidios. Les parece que son sólo para los sectores más bajos, y no es así. Acá en Buenos Aires pagabas 70 pesos el subte, y hoy lo pagás 200. ¿No perdiste derechos, no perdiste libertad? La sociedad va conquistando nuevos derechos sociales, la tecnología va avanzando y se generan nuevos derechos humanos. (…) Con Macri y con Alberto, con una pandemia de por medio, y con Milei, hemos ido perdiendo derechos, y es gravísimo.

Chino Castro.

María Celeste ‘Azulita’ Marina.

“Bolívar es mi patria, y si perdés tus raíces jamás podrás sembrar”

¿Qué representa Bolívar para vos?
– Es mi patria, Bolívar es mi patria. Si les preguntás a mis amigos, te van a decir que cada tres palabras digo Bolívar. Tenía tías abuelas, como Tota Liboreiro, como Nidia, que me mostraban lo que habían hecho los antepasados nuestros, todo lo que habían construido, y eso es hermoso. Si perdés tus raíces o renegás de ellas, jamás podrás sembrar. El 30 de agosto de 2019 pude recorrer el lugar donde estuvo mi prima, Azulita, el centro clandestino de detención, donde una compañera, Cristina, relató toda la violencia y el odio ejercidos sobre los cuerpos hasta deshumanizarlos. Así pude recodar muchas cosas de ella en Bolívar, cosas vividas y cosas que dije ‘guau, ¿esto pasó?’. Escuchar que su último deseo de libertad era la muerte, porque no quería comer. Y sus compañeros les decían ‘no, tenemos que comer, tenemos que vivir, ellos quieren que no comamos y nos muramos’. Te das cuenta, el derecho a la libertad de morir para no seguir sufriendo, contra el derecho a la vida para después contar lo que contó Cristina. Eso a mí me hizo un crac enorme en la cabeza, y empecé a recodar cosas de mi vida con Azulita, y en honor a ella fui allá (a Bolívar) en 2020. (Esa vez fue entrevistado por Claudio Alesandrelli en un programa de FM La Portada, en el que también habló Miguel Ángel Gargiulo, autor del libro Policronía, una investigación sobre los desaparecidos bolivarenses que hoy es insumo indispensable para todos los interesados en el tema. Después recibió dos fotos de su prima, Azulita, extraídas del Facebook de Germán Reguero, militante de la izquierda local. “Las había comprado en una casa de remates. Para mí fue una señal”, remarcó Sebas).

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