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sábado, 17 de julio de 2021
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La guitarra del doc

Escribe: Mario Cuevas.

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Ariel Tardivo llegó a Bolívar con el título de odontólogo, su conversación amena, su don de gourmet… y su guitarra. No le fue difícil relacionarse con los músicos locales aunque en un principio hubo algún desencuentro.

“Un día me cruzo con un tipo enfrente del Cine Avenida, iba con una guitarra al hombro y por esa intuición que tenemos los músicos que cuando nos vemos nos sentimos, nos olfateamos y charlando lo invité a ir a la sala de ensayo de los Cohetes Lunares. Él dice siempre que fue y no le dimos bola…”, comenta Jorge Patita Suárez.

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Y Eduardo Real recuerda: “Vino a mi casa invitado por Patita a conocernos, a tratar de integrarse a la movida musical y no pudimos darle mucha bolilla, yo andaba con miles de cosas, pero sí lo tuve presente…”

La cuestión no pasó a mayores, luego de un tiempo Patita volvió a invitarlo a un ensayo en el estudio de la calle Mitre. Ese día sí hubo conexión y así comenzó a gestarse la Destilada Rock and Roll que luego fue La Destilada. Leo Curutchet (voz), Eduardo Real (teclados), Diego Peris (bajo), Jorge Suárez (batería) y en guitarra: el ‘Doc’, como algunos le dicen, fue su primera formación.

Junto a la guitarra el Doc traía en su adn un género tan apasionante como adictivo, género que también les gustaba al resto de La Destilada, principalmente al baterista, pero que no lo tenían incorporado a su repertorio: el jazz.

La iniciación musical de Ariel Tardivo no fue muy diferente al resto de la generación que transitó su niñez en los 70’s y adolescencia en los 80’s: los asaltos, la música disco, los lentos internacionales. Tenía diez años cuando se mudó al lado de su casa un músico, guitarrista.

“El flaco tenía un grupo y para mí eso era toda una novedad, ver guitarras eléctricas – cuenta Ariel – Mi viejo, que tenía una guitarra criolla y tocaba en reuniones de familia, fue el que habló con mi vecino para me diera clases.Así fue como empecé y conocí a mi amigo eterno, de toda la vida, se llamaba Waldo y lamentablemente lo perdimos en agosto del año pasado por la pandemia. Él me enseñó todo, ahí empecé a escuchar otras cosas: Deep Purple, Led Zeppelin, Tom Jobim, Sui Generis, era interesante estudiar esas canciones o la de los Beatles, fáciles para tocar la guitarra, por los menos el fraseo en la guitarra.

Después, a medida que uno iba instruyéndose en la música, y empezabas a bucear, descubrís un mundo infinito con artistas de muchos estilos que hacen más grande ese universo. Él me enseñó a pensar que todo es posible: el rock, el jazz, el folklore argentino, la bossa nova, todo era disfrutable, todo rico, y yo quería aprender todo eso.”

Durante el secundario integró sus primeras bandas con diferentes formaciones que se iniciaban tocando canciones ajenas hasta que aparecían los primeros temas propios.

Luego del secundario Ariel alternó sus estudios de odontología con los saberes musicales, su profesor tenía un trío que contaba con gran prestigio en La Plata. “Un día me pidió que lo reemplazara en un recital en un boliche en La Plata – cuenta – Él tenía un compromiso impostergable y no quería que sus compañeros se perdieran la fecha. Ahí ya tenía veinte años y fue lo más serio que hice hasta ese momento, tocar con dos músicos internacionales. Para mí eso fue el sumun porque mi profesor me consideraba que estaba a la altura de ellos. Después me hice amigo de un saxofonista y tocábamos en fiestas, reuniones también participé en algunos ensayos de un grupo, Los Confites, que fue una revelación, tocaban en todos los festivales y hacían exclusivamente covers de Los Pericos, Los Auténticos Decadentes. Tocaban muy bien pero a mí la idea de tocar los temas exactamente igual a los originales no me gustaba, así que no fui más. Con el tiempo me arrepentí, dice bromeando, porque los tipos llegaron muy lejos.”

Ariel ha tejido un interesante entramado musical con La Destilada, aunque también desarrolló su perfil solista grabando joyitas como ‘La chica de Ipanema’, clásico de Tom Jobim y Vinicius de Moraes; y ‘Blue Bossa’, de Kenny Dorham, que popularizó el saxofonista Joe Henderson.

Ariel se presentó en plan solista en varias oportunidades, recuerdo uno de sus recitales una noche en El Barco, el boliche del Negro Grismado, con el Doc desplegando su universo sonoro con su guitarra.

Su presente es La Destilada Evolution, dónde pasó dejando su impronta el saxofonista Pepo Villanueva, ahora reemplazado por Álvaro Damiano, también en saxo, ya sin Leo Curutchet, con Diego Peris haciéndose cargo de las intervenciones vocales.

“Estoy contento con La Destilada porque somos todos buenos músicos, sobre todo los chicos, que están bien formados, tiene ganas a pesar de los años, porque ya somos grandes los que estamos en La Destilada, los más jovencito son Diego y Álvaro, pero el resto somos ya veteranos con muchos años de trayectoria en el lomo – dice el doc – Se dio una linda conjugación de experiencia, gustos musicales, todos pasamos por el rock y otros estilos, eso también nutre la banda. Es una lástima que tenemos pocas fechas para tocar por el repertorio que hacemos, aparte que el año pasado fue imposible, pero seguimos con muchos proyectos a pesar que todos tenemos otros trabajos y profesiones. Hay Destilada para rato, en ese caso Destilada Evolution, mañana no sé cómo se llamará pero tengo fe que esto va durar muchos años más, que vamos a seguir divirtiéndonos y cómo dijo alguien por ahí: el público siempre se renueva y continuaremos mostrándole a nuestro público y a la gente que no nos conoce que la música es infinita, y que hay divertirse y hacer las cosas con pasión.”

‘Englishman in New York’ (Sting), ‘TheLetter’ (tema de Wayne Carson que popularizó JoeCocker), ‘Sunny’ (Bobby Hebb), ‘Breakfast in America’ (Supertramp), ‘Matchmakers’ (Lee Ritenour), ‘Layla’ (Eric Clapton) o ‘SmokeOntheWater’ (Deep Purple) son algunos de los títulos que integró o integra el repertorio de Las Destiladas, bandas que han regado de rock, blues, funk y jazz los escenarios bolivarenses y de la zona, siempre, por supuesto, con la guitarra del doc.

Con una ayudita de mis amigos

Dos de sus compañeros-amigos de La Destilada cierran esta columna hablando de nuestro protagonista de hoy.

Eduardo Real: “De entrada me había dado buena impresión como persona, y cuando los escuchamos me di cuenta que era un gran guitarrista, un gran músico con muchos conocimientos, sobre todo de jazz. Tenemos muchos puntos en común con Ariel, tiene amabilidad, disponibilidad y solidaridad con el otro que es genial. Abrió las puertas de su casa, como yo lo hice acá, en Mitre, para los amigos, para gente que te alegran el corazón y el alma. A Ariel lo disfruto como persona y cómo músico. Ahora estamos con La Destilada Evolution, agrupación más volcada al jazz y realmente es un placer ese aprendizaje diario. Ariel nos ha llevado para el lado de jazz, género que maneja tan bien con los conocimientos que tiene. Pasamos días geniales de ensayos y ni hablar de los shows.”

Jorge Patita Suárez “Yo cambié de odontólogo porque Ariel tenía música de jazz en su consultorio. Un día lo invité nuevamente a concurrir a un ensayo y también estaba Leo Curutchet y así se fue armando La Destilada. Con Ariel hemos aprendido mucho, nos hace estudiar, nos hace ir para adelante, es un gran amigo, una muy buena persona y además hace ricos asados, así que los ensayos con él son inolvidables, como así también las tocadas.”

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