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domingo, 05 de diciembre de 2021
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La glorieta del parque tiene hoy uno de los niveles más bajos de agua de su historia

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El parque “Las Acollaradas” es un lugar del que los bolivarenses nos enorgullecemos y gustamos disfrutarlo, cada uno a su manera, algunos haciendo deportes, otros llevando a los chicos a los juegos, otros comiendo asados en familia o con amigos, en fin, tiene múltiples funciones y posibilidades de disfrutarlo. En marzo pasado cumplió 91 años (fue fundado para el cincuentenario de la ciudad en 1928).

Y cada una de las personas que han ido al parque en el último tiempo y son un poco detallistas en las cosas que suceden a su alrededor habrán notado la baja de agua que ha sufrido la glorieta, que hoy tiene uno de los niveles más bajos de su historia producto de la seca que afecta a buena parte de esta zona de la provincia de Buenos Aires.

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Por estas latitudes siempre el problema son las cosas que dependen del clima. Lo seco que vino el invierno pasado, más la seca del ingreso a la primavera hacía presagiar que no íbamos a tener peligro de inundaciones; pero sí que íbamos a tener problemas con la sequía, tal como está pasando en el campo. Y esa seca se nota también en el parque, más precisamente en la glorieta.

El canal que le provee agua está casi seco, por lo que hoy no está ingresando líquido a ese espejo de agua que es orgullo de los bolivarenses, y mucho menos sale, es decir, la compuerta de contención y paso de agua no está funcionando porque no tiene agua pasa sacar ni para retener.

Hacía muchos años que no se veían las escalinatas que tiene la glorieta en algunos sectores, muchos las conocieron recién allá por comienzos de la década del 2000 cuando al ex intendente Juan Carlos Simón se le antojó limpiarla, sacarle al barro del fondo, pintarle los costados de celeste y hacer con el contenido del fondo la famosa pulpería en la que hoy funciona “Del otro lado del árbol”.

Desde aquel entonces la glorieta no tenía tan poco agua, y seguramente algún memorioso que peine canas se acordará de haberla visto con tan poco agua como ahora; pero seguramente tengamos que retrotraernos a medio siglo para atrás, por lo menos, porque de la década del ´80 para acá hemos contado más inundaciones que otra cosa, y la glorieta se nutre de agua natural que le llega por un canal que desvía hacia ella aguas que vienen a la vera de la ruta 65 y que luego de atravesar la ruta 226 llegan al parque.

La cantidad de tormentas que se generan en esta época del año y que no descargan el agua que prometen son una de las consecuencias de unas de las primaveras más secas que hemos tenido en los últimos años y la glorieta del parque lo sufre.

Angel Pesce

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