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domingo, 05 de febrero de 2023
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“La gente ya incorporó al cine como salida, y volvió a hacerlo tras la pandemia”

Una charla con Nadia Marchione, el año del Avenida y más.

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Como cada fin de año, el Cine Avenida cerró puertas dos días antes de la Nochebuena, pero las reabrirá pronto: el jueves 5 de enero la sala “María Esther Domeño” volverá al trabajo para una programación que en principio dará cabida a más funciones de Avatar 2, el tanque yanqui del momento, que “la rompió” este diciembre con varias funciones a pleno, anunció la organizadora de la programación, Neftalí Nadia Marchione. El éxito ha sido tal, que en la última función de este mes, el miércoles 21, “hubo gente que ‘rebotó’ como pelota en la puerta, porque la sala estaba llena”.

Llegará también en enero, en pleno núcleo de la denominada temporada baja para los cines del país, El gato con botas, y continuará habiendo opciones argentinas que forman parte de Espacio INCAA y que “vienen de ‘capa caída’ (concurre muy poco público), salvo cuando se trata de excepciones (o tanques vernáculos) como Argentina, 1985, alguna de Suar” o protagonizada por Darín o Francella, señaló Marchione.

¿Qué destacarías del año que termina?

-Fue el año de la vuelta a la presencialidad plena, sin protocolos ni burbujas, tras la pandemia. El regreso del público ocurrió de a poco, ya que mucha gente quedó asustada por la proximidad física en lugares donde acude mucha gente. Pero cuando la propuesta era atractiva, el público respondió. Fueron los casos de Argentina, 1985, Avatar 2, Spiderman en el verano de este año. Otra taquillera fue Los minions, orientada al público infantil. Los chicos también volvieron al cine. En general, la gente ya incorporó al cine como una salida, y volvió a hacerlo después de la pandemia, revalidó eso. Elvis fue otra peli que anduvo bien, películas a las que les pudimos enganchar una propuesta más, como la música en vivo previa a la proyección.

Ese recurso de ofrecer algún tipo de previa artística antes de la función de ciertos largometrajes seguramente se seguirá explotando.

-Sí. Eso está bueno porque es lo que realmente no te dan las plataformas, no va a cantar Clara Tiani antes de la nueva de Ryan Gosling en Netflix. Suma un plus, aunque, claro, no podemos hacerlo con todas las películas. Con la banda ADN realizamos algunos actings antes de la proyección de Halloween. Creo que es divertido, y que aporta un condimento más que llama a la gente al cine.

Fue el año del regreso, tras la cancelación de dos ediciones por la pandemia, del Festival de Cine Argentino “Leonardo Favio”, otro golazo del 2022. “Los chicos de los secundarios que ganaron los pases anuales en el concurso de crítica que tuvimos en esta novena edición, han venido mucho al cine en estos meses, y a ver películas argentinas, me los encontré en obras muy chiquitas. Eso para mí es un logro y una batalla ganada”, enfatizó la coordinadora del Avenida.

Otra grieta que se agrieta

¿Por qué esa grieta, que parece ir ensanchándose, entre el interés del público por los tanques yanquis y el ninguneo a las producciones nacionales que propone Espacios INCAA?

-Yo creo que los consumos culturales han cambiado mucho tras la pandemia. Estamos bombardeados de plataformas de todo tipo y color, antes eran sólo Netflix y alguna más, pero ahora hay películas que directamente se estrenan en plataformas, o que pasan por los cines sólo una semana y recalan ahí, o sea que ni siquiera tenés que piratearlas.

Pero con los tanques yanquis no sucede, están en las plataformas y la gente sigue yendo a verlos al cine.

-Para mí es porque la gente tiene la sensación de que lo puede ver por internet. Cuando algo no es de una gran espectacularidad… Argentina, 1985, quizá si no iba a Amazon a las tres semanas de estrenada, hubiese provocado aún mayor furor en los cines. Fue extraordinario, terrible. De hecho, se mantuvo en salas y plataformas al mismo tiempo, algo no pensado al principio.

Ese es un tanque nacional, en el que además está Darín. El problema es cuando no están Darín ni Francella, y la obra no es una superproducción. Van una o dos personas, a veces.

-Sí. Sí. Es algo que no termino de ver claramente… A veces uno trata de rempujar por el lado de la temática, pero suele pasar que ni así. Una argentina que sí fue una sorpresa en convocatoria, y creo que pasó en todas las salas de Espacios INCAA, es Yo nena, yo princesa. Está bien, protagoniza Eleonora Wexler, pero tampoco convoca como Darín o Francella. Creo que eso tuvo que ver con la temática, y yo lo celebro. Pero después, hay películas súper interesantes desde la temática, y no sucede lo mismo. Por ejemplo El suplente, una obra incluso protagonizada por Juan Minujín, un actor al que conocemos todos. Es una peli que venía con muchos premios del interior, con mucha prensa, que plantea un tema muy interesante para debatir, y sin embargo su alcance, en Bolívar, fue muy escaso. La habían solicitado mucho, y sí fueron casi todos los docentes de la ciudad, pero su repercusión no fue masiva. Hay algo muy instalado en la gente: ‘A mí no me gusta el cine argentino’.

¿Pervive ese axioma, esa especie de muletilla?

-Sí. O gente que te dice “Sí, está buenísima, no parece cine argentino”.

Bueno, Darín solía decir: “Cuando alguien ve una película argentina buena, dice ‘qué buena película’, no ‘qué bueno es el cine argentino’, y si es mala ‘qué malo el cine argentino’, no ‘qué película bazofia’. Y al revés si es yanqui: si es buena, dicen ‘qué grande el cine yanqui’, y si no les gusta, ‘qué mala película hemos visto’.

-Claro, sí. Igual, guarda: si pensamos en el cine comercial, también este año hubieron propuestas que no resultaron masivas. A El menú vino muy poca gente. Lo mismo con la última de Guillermo del Toro, que tenía actores híper conocidos… Pero hay películas que son un éxito seguro de taquilla. Yo creo que con la proliferación de plataformas y la posibilidad de elegir on demand, que también implica la chance de irme enseguida, el público no asume riesgos: van al cine a lo recontra seguro para ellos. Ahí tenés la proliferación de sagas. Ya sabés que te gusta el universo de tal film, y entonces vas porque sabés que no te clavarás. Por ahí te gusta menos que la anterior, pero te va a gustar.

Hacer cine como ‘milangas’

Una lógica de producción cinematográfica que termina ‘secuestrando’ las pantallas de los cines: llegará un momento, pronto quizá, en el que todo será sagas: Avatar 2, Star Wars 28, y así.

-O la que toma de protagonista a un personaje que sale de una de esas, y arma otra saga.

Está todo seriado. Pareciera que el cine sigue a las plataformas, no al revés.

-Sí, una lógica de series más que de películas. ¿Cuánta gente que conocemos te dice ‘no, me enganché con las series, hace rato no miro una película’?

Y van al cine a seguir viendo series, digamos.

-Claro.

No sé cuán artístico es ponerse a escribir una película sabiendo que la vas a continuar con la 2, con la 3. En un punto, se asemeja a la tv, que guiona sus tiras a medida que la serie va saliendo al aire, y en función de la recepción popular de los personajes hace crecer a unos y debilita a otros…

-Uno sin llegar al ‘todo tiempo pasado fue mejor’, cuando ves una película, no sé, ponele de Leonardo Favio, siempre notás la diferencia, respirás cine.

Se jugaba todo en cada obra. Imaginate David Lynch haciendo Mulholland Drive pero con la decisión tomada de iniciar una saga. Hubiera sido diferente, supongo.

-Tal cual. Hace poco me pasó con El suplente. Noté que estaba viendo una película, me fui emocionada del cine. Una obra pensada como película, que empieza y termina en esa hora y media, y se agradece que no sea de esa extensión tremenda que tienen algunos largometrajes, cosa que ya me supera.

Exagero, pero si todo es tan seriado, la realización de cine va a terminar asemejándose a la elaboración de milanesas.

-Sí… En esta época tiene mucho peso la opinión de los fanáticos, cómo pega un personaje, cosa que saben por las redes y los propios fans. Entonces tal personaje termina mereciendo una película. Hay ciertas cuestiones más de mercado que se meten en el contenido de las películas.

Esto quiero decir: si el director de la obra no es un experto en mercadotecnia, tiene uno al lado que se le mete en la ‘cocina’.

-Total. Es que a veces ni se sabe quién es el director de la película… No son películas de autor. Pero ha pasado toda la vida: el cine de autor versus el cine mainstream. No sé si de un modo tan exacerbado.

Chino Castro

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