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sábado, 24 de febrero de 2024
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La feligresía local colmó la Parroquia para despedir al padre Mauricio

También fue la recepción de los padres Alejandro y Francisco.

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Momentos de sentida emoción se vivieron ayer en la parroquia San Carlos Borromeo en la misa que se celebró para despedir al padre Mauricio Scoltore de su misión pastoral al frente de la comunidad católica local. El querido padre ‘Pollo’ parte hacia Roque Pérez, donde el obispo de la Diócesis de Azul, monseñor Manuel Salaberry, lo designó como párroco de la Iglesia San Juan Bautista.

En su lugar, a cargo de la parroquia San Carlos Borromeo, queda el padre Alejandro Boudgouste, quien estará acompañado por el joven padre Francisco Molfesa como vicario. La misa fue concelebrada por el padre Mauricio y el padre Alejandro, una vez que se ‘le hizo entrega’ de la Parroquia.

También estuvieron presentes el cura vicario, los diáconos Alejandro García y Juan Luis Alvarez, y el padre Lisandro Vittola, el predecesor de Mauricio en Bolívar junto al padre Miguel Ostertag, quien estaba en Rauch y tendrá ahora por destino la comunidad de Ayacucho. La Parroquia lució colmada de feligreses que quisieron de esta manera demostrarle el afecto que supo cosechar el padre Scoltore en los seis años que duró su ministerio en esta ciudad.

Campechano, sencillo, más ‘terrenal’ que muchos sacerdotes y cercano a los fieles en lo cotidiano, de palabras simples y numerosas ocurrencias, de constante buen humor, lo hicieron muy querido, por toda la comunidad.

Las enseñanzas del Evangelio en las Misas de Niños, con ejemplos cercanos, hicieron que fuera escuchado y respetado por los más chicos, que afectuosamente siempre lo llamaron padre ‘Pollo’, como él mismo se presentó ante los colegios católicos (con bailecito incluido) cuando llegó a San Carlos de Bolívar en 2017. Un fuerte y sostenido aplauso coronó sus palabras de despedida, sentidas, emotivas. La feligresía toda se puso de pié y las palmas rubricaron lo que se sentía y palpaba en el ambiente.

El mismo padre Mauricio dio la bienvenida a los padres Alejandro y Francisco, a quiénes conoce desde hace tiempo y por motivos diferentes; también le hizo entrega al primero de ellos, quien será el párroco a cargo, de las llaves de la Iglesia, las llaves del Sagrario, la estola, la pira bautismal y el altar como símbolos de su nueva responsabilidad ante la comunidad católica local.

El padre Alejandro ya tuvo su paso por esta ciudad, tal como él lo recordó, hace 23 años. Manifestó llegar alegre y convencido de la misión que le tocará continuar, con la ayuda del recién ordenado sacerdote, el padre Francisco, quien hará aquí su primera experiencia sacerdotal. Antes de finalizar, y tras la entrega de presentes, el coro parroquial entonó una canción de despedida especialmente compuesta para el padre Mauricio, quien escuchó complacido.

Fiel a su estilo, ese que cautivó a la gente, no pudo dejar pasar para hacer un comentario: al recibir de regalo un reloj de pared bromeó diciendo que era para ver si llegaba temprano a donde lo requiriesen.

Al terminar, una murga lo recibió en la puerta de la Iglesia, como una muestra más de reconocimiento a su paso por esta ciudad. La comunidad católica lo recordará con mucho cariño; será tal vez, luego del padre Cayetano Palazzolo, el sacerdote más querido en este lugar, lo cual se lo han hecho saber los vecinos y él mismo recordó con afecto al despedirse.

Bienvenida para los nuevos sacerdotes, buenos deseos para el nuevo ministerio que le toca al padre Mauricio y la expresión verdadera y sentida de que Bolívar será siempre su casa, a la que tal vez pueda regresar con el paso de los años.

V.G.

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