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sábado, 04 de diciembre de 2021
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La erótica del capitalismo: un lleno-vacío

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Escribre: Lic. Adriana Macchia

Cada época tiene su erótica con sus objetos y sus ficciones acerca de la pasión amorosa, la cual  cumple una función básica: velar por la inexistencia de la relación sexual, -si entendemos a ésta como armonía sexual pre establecida- Cuando J Lacan enuncia: “ No hay relación sexual” dice hay una división que es constitutiva entre el Sujeto y el objeto, no hay encastre perfecto, hay un vacío que se va llenando con palabras, imágenes y objetos que la revisten y que  permite unasimbolización de  esta  falta,  la que posibilita la emergencia del deseo, de Sujetos- sujetados a una singularidad Inconsciente,que nos permite  historizarnos,  abrirnos a la búsqueda, al misterio, al  anhelo que se desplaza.

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El amor cortés o el romanticismo es un ejemplo de un  hito en la historia, donde  las ficciones de cada uno  de los sexos tuvo asignado un rol en ese  ideal romántico del amor, que  tomó su fuerza de los ideales revolucionarios que entronizaron al individuo como un sujeto de la historia en un tiempo determinado.

Su fuerza como ideal amoroso contribuyó sin duda a dar salida a muchas fantasías de mujeres, que como el personaje de Flaubert, Madame Bovary, se sentían atrapadas en una moral pequeño burguesa que las condenaba a una vida matrimonial bajo el régimen patriarcal.

En este presente neoliberal el capitalismo no deja ningún margen para la falta, todo lo llena incitando al atropello de la relación con el propio lugar y la existencia mortal, es un dispositivo, que rechaza los limites, repudia lo imposible, cuya lógica es la del todo se puede, siempre se puede más, no hay tope al exceso, al consumismo, al rendimiento de los cuerpos donde este es  capturado por estos   dispositivos  de  producción de  subjetividad, que lo convierten en su botín de guerra, todo es llenado por imágenes, redes virtuales que lo invitan a buscar  con el anzuelo tecnológicosexo a la carta, amistades de beneficio mutuo, en un mundo donde  la erótica del capital busca la completud de la falta, un quitapenas que lo adormece por un rato y lo vuelven compulsivo en un círculo sin salida entre la falta y el exceso.

El modo social del capitalismo se expresa  sometiendo los valores, las elecciones, condiciona el sistema libidinal ordenando exclusivamente las identificaciones alrededor del capital, los objetos de consumo  son los organizadores simbólicos que se dividen en base a tener o no tener.

“En la sociedad de consumidores, nadie puede convertirse en sujeto, sin antes convertirse en producto, y nadie puede preservar su carácter de sujeto si no se ocupa de resucitar, revivir y realimentar a perpetuidad en sí mismo cualidades y habilidades que se exigen a todo producto de consumo”-así explica Z. Bauman, en su obra “Vida de consumo”, entiende que el destino en la vida regida por el marketing,hayuna servidumbre voluntaria donde la paradoja de  esta diversidad  de ofertas , de gran accesibilidad al consumo desenfrenado, tapona la falta, el deseo, la amistad, el amor, generando un malestar desconectado de lo común, si lo entendemos como  el lugar de la singularidad de cada sujeto y no el de una masa.

Es probable que estemos a comienzos de una civilización que se derrumba como dice el psicoanalista J. Aleman “…aún se dispone de recursos para asumir un destino distinto y separado del sujeto vinculado por la pulsión de muerte a la civilización derivada del capitalismo”. Se  requiere otro pacto de transformación política, que no esté dominado por el mercado -que se inventen otras formas de lo común que él ha llamado Soledad: Común, o sea conservar la singularidad radical del sujeto junto con su ser con otros.

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