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La era criónica de Matías: Un encuentro con Matías Ruíz Agüero

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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“Hoy estoy en una etapa que también la están pasando los músicos de Crionicos, es el reencuentro después de muchos años, escuchar nuevamente las canciones y decir ‘mirá lo que logramos, mirá lo que éramos’. Es un momento muy emotivo porque entra en juego no sólo lo musical sino también todo lo que generamos en la gente con nuestra música. Volvíamos a dormir tranquilos porque estábamos comunicando bien la pasión que tenía cada uno tenía por la música, nada más ni nada menos. Este reencuentro está moviendo muchas cosas lindas. Tratamos de no hablar de proyectos, sólo disfrutar lo que hicimos, que nos vuelve a llenar de alegría”.

De esa manera contestaba el bolivarense Matías Ruíz Agüero ante la consulta sobre Crionicos, la banda que integró en La Plata como bajista.

En el año 2012 Matías estaba con La Caravana Reggae grabandoen Bolívar su disco de cinco temas, ése que inicia con Bye Bye Babylon. Matías ignoraba que ese mismo año estaba naciendo en La Plata Crionicos, banda que pasaría a formar parte tres años más tarde y que le daría las mayores satisfacciones en su carrera.

Nos cuenta Matías: “Mis primeros pasos como músico comencé a darlos en 2007, 2008. En mi grupo de amigos había muchos músicos, siempre había alguien tocando una guitarra, cantando una canción, hasta que un día me acerqué a Nicolás Terrera y le pedí si no me enseñaba a tocar la guitarra. Ahí arranca mi historia musical, Nicolás y Matías, su hermano, fueron las personas que me criaron musicalmente y me abrieron la cabeza, no sólo en cuanto a la melodía y la armonía sino también cómo percibir la música con todos los sentidos”.

Matías reconoce las influencias de U2, Iggy Pop, Dire Straits, Pink Floyd, grupos que en los 90 disfrutaba por radio los fines de semana en el patio de su casa-quinta, cercana al campo. Tiempo después, sus referentes, los hermanos Terrera lo nutrieron con el jazz y el blues de Memphis, la Mississippi, Botafogo, y Pappo.

“Ahí comencé a jugar con los sonidos que conservaba de chiquito y lo que me inculcaba gente que estaba avanzada en la música”, dice.El primer grupo que formó con sus amigos se llamó Mal de Karma. “Armábamos nuestros temas en grabaciones caseras – cuenta – hacíamos covers de rock y blues nacional, buscábamos que el sonido saliera lo más parecido a la perfección, estábamos en cada detalle rítmico, melódico, y eso fue un significante para mi carrera como músico: la búsqueda constante del detalle en el sonido que uno quería expresar”.

Hubo otras bandas,La Bandolera, que duró poco tiempo, allí estaban: Nico Linares (saxo y armónica), Agustín Alzueta (voz), Ezequiel Félix (batería),y otro baterista, Leo Cainzos, con quién Matías tiene una anécdota muy linda (y fundamental). “Nos habíamos mudado a un departamento nuevo en La Plata, allí Leo practicaba con su batería y yo con el bajo, un día suena el timbre, era el vecino, que era también baterista, y había escuchado una batería y un bajo. Nos contó que estaba en una banda que se llamaba Crionicos, que tenían nuevas ideas para el grupo y que necesitaban un bajista, yasí comenzó mi historia con la banda”.

Crionicos nació en 2012 en el barrio de Bellas Artes, los integrantes eran el cantante y compositor Maxi Margiotto, ex jugador de futbol de Racing y Gimnasia. “Viene de familia de cantantes, pero nunca había explotado su don natural, ni era consciente de lo que generaba con su voz, estar en el grupo también le abrió la cabeza para escribir”, cuenta Matías; los hermanos Lerchundi (Sebastián en guitarra y voz, e Iván en teclados), el chileno Ignacio Peralta en guitarras, Miqueas Maldonado, de Trelew, en batería.“La banda se fue formando en una despensa que tenía uno de los músicos en el barrio de Bellas Artes. Se absorbía toda una cultura muy particular en ese barrio”, cuenta el bolivarense.

En marzo de 2015 Matías comenzó a formar parte de Crionicos. La agrupación tenía un demo ep en su haber, pero casi inmediatamente iniciaron la grabaciónde un disco en un estudio armado por uno de los guitarristas de la banda, el chileno Ignacio Peralta, él mismo se encargó de la grabación y edición. El álbum, que constaba de once canciones y se titulabaEra criónica, fue masterizado por Cana San Martín, ingeniero de sonido con una vasta trayectoria platense, incluso San Martín fue sonidista en muchos shows que realizó Crionicos en La Plata y Capital.

“Ellos querían grabar un disco aprovechando un momento de inspiración que tenían con las letrasy la música, y buscaban un cambio, agregarle al rock algo electrónico – recuerda el bajista bolivarense – Para mí fue un todo un reto, escuchar y readaptar más de una canción, crear un sonido nuevo, fue un trabajo interesante que demandó mucho tiempo y mucha apertura mental”.

La repercusión del disco y la llegada de un nuevo mánager, Hernán Contento, potenció el impulso de Crionicos: comenzaron a tocar en Capital Federal, Gran Buenos Aires y Provincia, y se sumaron muchas entrevistas radiales y televisivas. Contento, que también era periodista especializado en música, los conectó con Bebe Contemponi, tocaron en el programa de tv La Viola y en espacios como La Trastienda, allí conocieron a Leo García. Con el disco también llegaron los videoclips. “Cuando grabamos el video del tema Nada más se me ocurrió convocar a un amigo mío, muy cercano, el bolivarense Sebastián Lurbe, que en ese momento estaba estudiando cine, para que se haga cargo de la producción del video, también para que se valorara lo que estaban haciendo los chicos en ese momento; también convocamos a otro amigo bolivarense, Santiago Izurdiaga, que actuó en el videoclip”, relata nuestro protagonista.

Las canciones de Era criónica, de impecable factura, navegan entre el pop y el rock, destacamos la épica Héroe, la indie Nada más, y la deliciosa y contemplativa Secretos.

Hispano Bar, Zenón Bar, Teatro Sala Opera (La Plata) y Teatro La Casona (Calle Corrientes), Input (Av. Juan B. Justo), Alquimia Bar (Pilar Bs As) son algunos de los lugares que se presentaron los chicos de Crionicos, solos o compartiendo escenario con Heladeros del Tiempo, Cruzando el Charco, La Medianera, Se va el Camello,Caracol a Contramano, El Plan de la Mariposa, entre otras agrupaciones.

Cuando la banda se separó quedaron pendientes muchas propuestas, una del sello Sony para próximo álbum, otra para grabar en México, también una oportunidad de compartir experiencias con la agrupación Bandalos Chinos.

“Después de tantos años nos juntamos con los músicos, y cuando escucho una canción me voy dando cuenta de todo lo que uno vivió, de las personas que pasaron al lado nuestro, de los grandes músicos con los que llegamos a cumplir más de un sueño, y a veces, a crear nuevos sueños – reflexiona en el final Matías – Hoy yo tengo mi vida ya encaminada, tengo mi carrera y mi trabajo que los hago con pasión, y que me demandan mucho tiempo. En este momento no estoy pensando en tocar en una banda, entendí que volver demanda todo el amor que uno le pone, además de otras cosas.

Estoy muy agradecido por lo que me dio la música, los músicos y la gente. En ningún momento dejé de ser un extraño acá, venía del interior, no conocía a nadie, y en Crionicos siempre recibí mucho cariño, contención y motivación.

Obvio que sigo disfrutando de la música, en mi casa y en el trabajo, vivo el día a día intensamente con la música. Siempre trato de que haya música en mi vida y en la vida de los que están alrededor mío, esa es un poco mi historia”.

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