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martes, 02 de agosto de 2022
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La difícil tarea de ser periodista en los tiempos que corren

Hoy 7 de junio se celebra nuestro día, con acto a las 11 en el busto a Moreno.

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Obviamente que nunca ha sido fácil ejercer la profesión de periodista, ni en grandes ciudades, ni en pueblos chicos, ni en tiempos de gobierno de facto o democráticos. La profesión ha estado siempre en el ojo de la tormenta, porque el periodista en cierta forma “molesta” al poder de turno, o más de un poder de los muchos entre los que convivimos a diario.

Los grandes cambios que ha sufrido la sociedad en los últimos 40 años han hecho que también la profesión haya ido cambiando. De llevar un grabador con ocho pilas, imposible de cargar en una sola mano, a tener todos los dispositivos que se necesitan para la labor periodística en un teléfono celular. Es difícil hacerle entender a alguien que no vivió otra época que no sea esta, que antes no había tantos medios, ni tantas posibilidades, ni redes sociales, ni nada; pero cada uno con su época. Y es que uno en cierta forma se siente algo “fuera de época”.

Quizás porque gente con la que compartió la profesión ya no está en este mundo (Oscar C. Cabreros, Jorge A. Cieza, Oscar Florencio “Cacho” Bissio, Néstor Pacheco Ruiz, Raúl Alvarez, José Luis Piro, entre otros), o ya no la ejerce. Hoy en día cualquiera que tiene una cuenta en una red social puede hacer de periodista, quizás sin saberlo, por el solo hecho de subir una foto de una calle inundada, la caída de granizo o lo grandes que le vinieron los zapallos esta cosecha. Era impensado imaginar quién iba a recibir a los visitantes en las conferencias de prensa como lo hacía Pacheco Ruiz.

“Bienvenido a Bolívar, señor”, y ahí comenzaban las preguntas. Un poco ese rol hoy lo cumple Sandra Renna, de FM 10, simplemente porque es de las que sale casi siempre en vivo de todos los lugares, entonces es a la que se le permite la primera intervención.

Lamentablemente es una profesión en la que no aparecen muchos jóvenes, al menos que se dediquen al periodismo en la ciudad. Hay, obviamente que los hay; pero no quizás en la cantidad que uno podría imaginar. En buena medida van apareciendo porque hoy hay más medios que no hace tantos años atrás, cuando sólo había un diario, un canal de TV y unas pocas radios. Por estos días todo se cuestiona. La gente observa sólo el título de las noticias y comienza a comentar en las redes sociales en base a esa línea que leyó, sin siquiera saber si el título es sólo un gancho para vender la información o realmente refleja lo más destacable que tiene el cuerpo de la nota.

El periodismo gráfico, en el que he pasado más tiempo trabajando, ha cambiado. Lo digital lo va ha arrinconado al punto de dejarlo en agonía, difícil que desaparezca; pero cada vez es menos negocio, y pese a que muchos todavía se resisten a dejar el papel, es una realidad que dentro de no se sabe cuánto va a ser un material selecto y escaso. La radio, por la que también he pasado mis buenos momentos, tiene hoy muchísimas variantes.

Plataformas, Apps, la gente ya no se maneja tanto por el dial como antes, y si bien eso da más posibilidades de trabajo y amplía la oferta para el oyente, se aleja cada vez más de lo que fue la radiofonía que conocimos hasta no hace mucho y que también tiende a mermar en cantidad de gente. La televisión, en tiempos en que todo parece entrar por los ojos (o nos lo quieren meter), también va perdiendo terreno con otras opciones de periodismo visual, parecido pero distinto. Hoy la gente elige qué ver y en el momento en que verlo, Internet lo hace posible, y muchos, sobre todo los más jóvenes, se han adaptado mucho a eso.

Así como el teléfono celular sirve como emisor para quienes hacemos periodismo, también sirve como receptor para quienes lo consumen, algo impensado hace pocos años atrás, y seguramente en un futuro no muy lejano nos sigamos sorprendiendo con las cosas que se podrán hacer desde un solo aparato, sin importar de qué lado del mostrador se esté. Sin dudas que hay una sobrecarga informativa y publicitaria a la que nos hemos ido acostumbrando. Y seguramente será peor a medida que avance el tiempo.

Venimos de épocas en que había un determinado momento para la tanda publicitaria en radio o televisión, y a determinadas páginas para publicidad en lo gráfico; y ahora nos encontramos con contenidos publicitarios entremezclados con la información, en particular en los portales y los medios gráficos digitales. ¿Se hace periodismo de la misma manera? La base sigue siendo la misma, las preguntas que se hace el periodista para enfrentar una nota siguen siendo las siempre; pero la velocidad en que corre la noticia es otra, y por ello hay que ser más cuidadosos que nunca, y ahí es donde radica la principal diferencia entre quien hace periodismo y quien tiene un medio de comunicación (una red social lo es y casi todos tienen una como mínimo).

El periodista tiene un criterio, conoce a su público, sabe el impacto que puede causar tal o cual noticia, maneja una serie de parámetros que cualquier usuario de redes sociales no, y el resultado final de algo publicado por un periodista y por alguien que no lo es puede ser muy distinto, atendiendo a lo escrito líneas más arriba. Mariano Moreno, llamado el padre del periodismo en la Argentina, no imaginó adónde podía llegar esa profesión que abrazó y cuáles podrían ser los canales a futuro en los que se vertería la información, para que llegue de mil maneras distintas al consumidor, sin importar distancias.

Si el hombre al que se recuerda y se homenajea cada año en ese busto emplazado en la avenida San Martín al 1.100 reviviera por un rato, se encontraría con un periodismo muy distinto al que conoció. Pero no nos vayamos tan atrás, lo mismo les pasaría Néstor Pacheco Ruiz o al querido José Luis Piro, que si bien partieron de este mundo no hace tanto, no alcanzaron a manejar los canales de comunicación que hoy hay a disposición.

Hemos sido unos privilegiados al vivir en este momento de la historia, el fin de una era a la que todavía no se le ha puesto un corte, habrá que ver cuándo se decide y desde qué hecho, cuál en nuestros días será la “caída de Constantinopla en poder de los Turcos”. Y los medios de comunicación, como pocas actividades, han sufrido una transformación enorme en un corto período de tiempo.

Lamentablemente el Día del Periodista suele ser bastante ingrato para quienes ejercemos la profesión, porque nos saludan un día los que nos critican por lo que hacemos los otros 364. Pero hay que aprender a convivir con ello. Bolívar ha sido cuna de periodistas. Una incalculable cantidad de profesionales han salido de esta tierra y han triunfado en los grandes medios, demás está nombrarlos, la mayoría los conoce. Bolívar tiene hoy buenos periodistas.

Hay para todos los gustos, el público no podrá decir que no tiene para entretenerse con la oferta de la que dispone. Hay varios especializados en determinados temas, algo más de estos tiempos, antes todos hacían de todo, hoy eso cambió bastante. Se festeja hoy un nuevo Día del Periodista. Habrá acto como de costumbre en el busto que recuerda a Mariano Moreno a las 11 horas, organizado por este diario, como de siempre. Habrá palabra alusivas, ofrendas florales y el recuerdo para los que ya no están.

Está bueno seguir siendo periodista pese a todo, con los cambios y las críticas, porque es una profesión hermosa que realizada con honradez, compromiso e imparcialidad, debe ser de las mejores que existen.

Ángel Pesce

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