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sábado, 28 de mayo de 2022
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La Cooperativa Eléctrica debe informar sobre el proceso eleccionario que se avecina

Por Víctor Agustín Cabreros.

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Los días pasan, Febrero ya está avanzado y no hay aún información precisa, confiable, amplia, de lo que sucederá con las inminentes elecciones en la Cooperativa Eléctrica local. Las mismas se desarrollarán en el mes de Marzo ajustándose a lo preceptuado por la reforma estatutaria que, entre otros ítems, establece un sistema de elección indirecta. Vale decir que ya no votan todos los accionistas en asamblea masiva, sino que lo que éstos elegirán serán delegados que, después, tendrán a su cargo elegir el nuevo Consejo de Administración.

Hasta aquí es lo poco que sabemos, pero no tenemos noticias ciertas de los pormenores de este procedimiento. La falta de información puntual, precisa, adecuada, conspira nada menos que contra el procedimiento democrático que, por estas horas más que nunca, es necesario para comenzar a recuperar la confianza en esta empresa, la más grande de la ciudad, que al mismo tiempo es una institución y un motor de crecimiento del distrito.

Hay al menos un grupo organizado que pugna por llegar al Consejo y propiciar una renovación. Se ha mostrado abiertamente, sin ocultamientos de ningún tipo y asumiendo públicamente compromisos por los que luego, cada uno de sus integrantes, deberán hacerse cargo si finalmente  consiguen el propósito. Se trata de Campos Energéticos, un colectivo que nació de la espontaneidad y que hoy reúne a más de un centenar de personas que se ha venido capacitando, estudiando, preparándose para este momento decisivo. Es un grupo de afinidad que ha aceptado notas periodísticas, que acepta el diálogo, que no se esconde detrás de ninguna consigna y que muestra con toda cristalinidad nombres y apellidos de sus integrantes.

En los últimos días también surgió otra alternativa según manifiestan las redes sociales, y podría haber más interesados en pugnar por acceder al Consejo de Administración de la Cooperativa en un momento de innegable crisis empresaria; de modo que no es ninguna aventura liviana la que encaran sino todo lo contrario. Se trata en todo caso de intentar hacerse cargo de problemas a resolver para, una vez resueltos, tarea que demandará mucho esfuerzo y creatividad, poner a esa institución en condiciones de pensar promisoriamente en el futuro.

Ninguna de estas alternativas podrá competir en igualdad de condiciones con la actual conducción si no hay información profusa, diáfana, abierta con verdadero espíritu democrático. Y es éste el primer deber que tienen quienes son hoy autoridades de la cooperativa. Deben garantizar a toda la ciudadanía un proceso inmaculado, que quede libre de toda sospecha de parcialidad, que nadie pueda adjudicarles ocultamientos, porque va siendo tiempo de que alguien lo haga de una buena vez por todas.

Todos sabemos en esta bendita ciudad que uno de los problemas centrales que atravesamos como comunidad tienen vértice en la empresa que maneja la distribución de energía en el partido. Sabemos también que la deficiencia energética no es un problema excluyente de Bolívar, sino que lo es de todo el país porque, digámoslo también, ha sido la política la que fracasó y permitió que Argentina, de ser un país exportador de energía pase a ser deficitario y necesitado, por ello, de abastecimiento externo. Una de las tantas vergüenzas argentinas que suma vergüenzas por doquier arrojando como resultado haber caído a ser lo que somos: un país cuyo billete de denominación mayor equivale a 5 dólares, con lo que queda todo dicho.

Pero más allá de eso, la Cooperativa Eléctrica local tiene sus culpas a pagar en este desatino general. Porque desde siempre ha sido antes que una empresa con mirada hacia el futuro, una caja de las políticas de turno. De este modo ha perdido su norte y sus recursos, que son abundantes pero no infinitos, en lugar de aplicarse a la búsqueda de soluciones terminan diluyéndose en canales útiles a los políticos que ocasionalmente mandan, consolidando un poder que siempre es efímero pero que esos recursos ayudan a sostener un rato más.

Así las cosas es dable reclamar transparencia, al menos en el proceso eleccionario que se avecina. Y que a partir de allí comience a florecer un nuevo momento. Necesario, imprescindible diríamos, para recuperar un impulsor de futuro como debe ser y alguna vez lo fue la Cooperativa Eléctrica.

Que gane quien tenga que ganar. O mejor dicho, que gane quien proponga mejores acciones y las sostenga con el aval de las personas que se comprometan. Que gane Campos Energéticos y se haga cargo de la Cooperativa sin política partidaria, como lo han prometido. Que demuestre que se puede hacerlo desde esa forma de acción y que ponga a la Cooperativa Eléctrica donde corresponde. O que gane el oficialismo, si cabe y aún puede recuperar terreno perdido. Pero no para alimentar soberbias triunfalistas sino para tener tiempo de corregir errores que le significarán, más tarde, el reconocimiento de todo un pueblo.

Cualquiera de esas salidas serán respetadas si el proceso que lleva a ese resultado está libre de manchas. Y no lo estará si no se empieza por el principio: informando.

Víctor Agustín Cabreros

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