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domingo, 29 de agosto de 2021
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Kind of Blue

Escribe: Mario Cuevas.

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Hay varias razones para considerar a “Kind of Blue” (1959) como el álbum de jazz por excelencia. La primera es que sencillamente saltó el sitio del jazz para pasar a ser uno de los discos más importantes de todos los géneros.

La segunda razón es que su autor, Miles Davis, inauguró una nuevo formato musical. “Con ‘Kind of Blue’ Davis inauguró el jazz modal – dice el crítico Neil Tesser – Diseñó las cinco piezas del disco alrededor de escalas particulares (una escala es cualquier progresión de notas en una línea que cubren una octava). Esas escalas ocupaban el lugar de las secuencias de acordes que habían provisto la estructura para la mayoría de los estilos de improvisaciones anteriores, y ese sistema obligaba a los miembros del sexteto a buscar direcciones inusuales a la hora de hacer sus solos. (Para hacer más avanzada la innovación, Davis presentó este rompecabezas musical a sus músicos pocas horas antes de comenzar la sesión de grabación, lo que les puso en una situación de riesgo y desafío.)”

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Miles Davis ya había estado experimentando con la música modal en la banda de sonido del film de Louis Malle, “Ascensor para el cadalso” (1957) y en su disco “Milestones” (1958). En esos días decía: “Cuando improvisas así puedes irte hasta el infinito”, aunque tiempo después dejó esta técnica para aventurarse en otros terrenos y en rigor, fue John Coltrane quién la siguió apasionadamente.

La tercera razón es la calidad de los músicos que intervinieron en la grabación: en primer lugar, su líder Miles Davis, el chamán de la trompeta, siempre un paso adelante del resto de los mortales y también de sus compañeros de banda; John Coltrane en saxo tenor, un volcán sólo dominado por Miles; el imponente Cannonball Adderley en saxo alto; los dos pianistas que se alternan en el disco, Wynton Nelly en un tema (‘Freddie Freeloader’) y en el resto del repertorio, Bill Evans, dueño de una economía y lirismo sin igual. La base rítmica, estuvo a cargo de Paul Chambers en contrabajo y Jimmy Cobb en batería.

Pero la última razón es la más importante, es que “Kind of Blue” posee una simplicidad tal que se deja escuchar plácidamente a los oyentes no habituados a consumir jazz. A lo largo de sus décadas de vida se le sigue repasando y siempre se le encuentra un nuevo resquicio, algo diferente que hace mantener al disco tan vivo como cuando nació.

Davis y Coltrane

En 1955, después de recuperarse de su adicción a la heroína, Davis contrató a John Coltrane para formar un quinteto con Red Garland en piano, Paul Chambers y Philly Joe Jones en batería. Grabaron para el sello Prestige, pero es cuando firman para Columbia que Davis y su quinteto muestran su real trascendencia. “Round About Midnight” (1955), con el tema de Thelonius Monk que brindaba el título a la placa como punta de lanza, marcó el encuentro entre Davis y Coltrane, unión que duró poco en tiempo pero que dejó huellas profundas e imperecederas en la historia del jazz contemporáneo. “Kind of Blue” será el broche de oro.

¿Cómo pudieron juntos congeniar Davis, cuya regla en la música era menos es más y Coltrane, cuya verborragia y exuberancia eran su modo de expresión? Lo real es que el trompetista legitimaba la tarea de sus músicos. Los integrantes de las bandas de Miles Davis estaban bendecidos y tocados por la varita mágica porque era sabido que el nivel de exigencia de su líder era impecable. Coltrane no fue la excepción, luego de su encuentro con Davis su carrera tomaría un nuevo impulso debido al desafío constante que le significó tocar con Miles Davis.

El crítico Nat Hentoff relata una jugosa anécdota acerca de los dos músicos: “Miles rezongaba por la constante granizada de notas de los solos de Coltrane, cuya longitud también le irritaba a veces.

“¿Por qué seguiste durante tanto tiempo?”, le preguntó en una ocasión, cuando el saxofonista se había extendido en forma excepcional.

“Porque necesité todo ese tiempo para meterlo todo”, contestó Coltrane, y Miles aceptó la lógica de la respuesta.

A Miles Davis le fascinaba el impulso creativo de Coltrane en sus mejores noches. “Coltrane realmente vale – dijo una tarde, en 1958 – Ha estado trabajando con esos arpegios y tocándolos de cincuenta maneras diferentes y después todos juntos. Sin embargo – agregó con un destello de triunfo – está empezando a dejar más espacio, salvo cuando se pone nervioso.”

Miles Davis, más frío y cerebral continuó creando y traspasando fronteras hasta que en 1991 falleció a los 65 años. John Coltrane, visceral y místico, siguió un rumbo musical hacia el misticismo y lo espiritual hasta que su vida se trunca a los 40 años en 1967.

El disco

Miles Davis apenas tenía un esbozo de las canciones que pretendía grabar, pero para crear su obra maestra le bastaron diez horas, repartidas en dos sesiones celebradas el 2 de marzo y el 22 de abril de 1959, llevadas a cabo en el estudio de Columbia en la Calle 30 de Nueva York.

El estudio, ya desaparecido, había sido construido sobre una antigua iglesia armenia y sus salas de madera ofrecían una acústica extraordinaria.

Los primeros tres temas (‘So What’, ‘Freddie Freeloader’ y ‘Blue in Green’) se grabaron en dos sesiones de tres horas el 2 de marzo de 1959. Los dos restantes (‘All Blues’ y ‘Flamenco Sketches’) se registraron en tres horas el 22 de abril del mismo año. Todas las sesiones fueron supervisadas por el productor Irving Townsend y con Fred Plaut como ingeniero de grabación.

Aunque en los créditos solo se atribuya a Miles Davis como compositor de los temas, Bill Evans aportó ‘Blue In Green’ y en ‘Flamenco Sketches’, Evans participó junto a Davis en su composición.

Hacia adelante, siempre hacia adelante

Tiempo después Miles Davis dejó atrás “Kind of Blue” para arremeter con algo nuevo. Forma un nuevo quinteto y emprende nuevas formas musicales. Al mismo tiempo, grabó con un sexteto convocando nuevamente a Adderley y realizó discos con orquesta dirigida y arreglada por Gil Evans. Luego vendrá su acercamiento al jazz-rock reuniendo a John MacLaughlin, Chick Corea, Keith Jarrett y Joe Zawinul. En su última etapa coqueteará con el acid-jazz y el hip hop, siempre mutando, siempre tomando riesgos.

Ian Carr, autor de una de las mejores biografías de Davis le preguntó alguna vez cómo conseguía mantener su música tan viva y fresca: “Tiene que ver con el amor por la música o por cualquier otra forma de arte. Picasso jamás se detuvo porque estaba envejeciendo. Yo quiero vivir hasta cumplir 201 años, imagínate en qué clase de interpretación podría pensar, con todos esos sonidos en el aire, sintetizadores, tambores eléctricos… y la forma en que la gente piensa. Por lo general lo reducen todo, lo comprimen, porque sólo tienen una sola oportunidad. ¡Tú lo sabes! ¡Así que me gustaría vivir hasta los 250 y tener dos o tres carreras!”

La reedición

En 2009 se publicó “Kind Of Blue: Legacy Edición”, una edición de dos compactos + un dvd que conmemoraba el 50º aniversario de la aparición de “Kind Of Blue”. Esta reedición es un documento excepcional que contiene el álbum original, grabaciones alternativas, secuencias de estudio, tomas inéditas y un dvd con material que incluye un documental con el ‘Cómo se hizo el disco’ y entrevistas a Bill Cosby, Santana, Herbie Hancock, Ron Carter y diversos productores y críticos. Como frutilla del postre se pueden disfrutar declaraciones de Miles Davis, Bill Evans, Cannonball Adderley, Jimmy Cobb, imágenes en vivo e inéditas del quinteto y un mini concierto de Gil Evans y su orquesta.

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