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sábado, 27 de noviembre de 2021
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Juntos demostró que cuando todas las partes encajan, el triunfo es posible; y sueñan con el 2023

El comité vibró como hacía más de una década que no sucedía.

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La vida está hecha de pequeños momentos que hay que disfrutar. Juntos ayer, en el comité de la Unión Cívica Radical, festejó el triunfo en las urnas como no se veía desde tiempos de Juan Carlos Simón intendente, o quizás más, fue un desahogo de muchos, quizás por la necesidad que tenían de celebrar algo, eso que la pandemia nos quitó y que de a poquito vamos recuperando, cada uno a su manera.

Festejó el que entró entre los seis lugares que había en juego (cuatro concejales y 2 consejeros escolares) y los que se quedaron en la puerta o los que iban muy atrás y sabían que no tenían ni media chance desde el inicio del comienzo del comicio. Fue un triunfo quizás más festejado que el de 2017, porque este tenía sabor a poco prestado, a mucho de logro propio, a poco del arrastre que finalmente no fue como el que se suponía.

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A veces las estrategias salen bien y otras no. Esta vez salió bien, como lo dijo Juan Carlos Morán al final de la jornada. El, precisamente, fue uno de los que se puso al hombro la campaña, el que hizo presidente del comité radical a Daniel Salazar este mismo año, allá por marzo, y el que decidió que fuera Luciano Carballo Laveglia el cabeza de lista, en momentos en que el pulso no podía temblar ante la decisión de Nicolás Morán de no participar.

Juntos son varios pedazos que cuando se acoplan bien las cosas salen como ayer, depende de cuán a la perfección se arme el engranaje para que el resultado sea el esperado. Morán operó de ingeniero en ese armado y todo fue como se esperaba, incluso hasta estuvo muy cerca de entrar el quinto concejal de acuerdo a los guarismos que se manejaron en algún momento de la tarde.

El comité ha sido una casa que se ha vestido de gala varias noches. Ayer fue una de esas. Porque desde el comienzo de la jornada del escrutinio, iniciada a las 18 horas, las cosas comenzaron a salir bien. Normalmente las mesas de Urdampilleta dan ganador al radicalismo, pues se leyeron los resultados de Urdampilleta y la diferencia rozó los 500 votos. No es tan normal que los resultados de Pirovano le sean favorables al radicalismo, sin embargo ayer, como en las PASO, se dio una victoria pocas veces vista en la localidad más austral.

En otras ocasiones, las mesas que aparecían eran siempre las que arrojaron un triunfo, ayer aparecieron todas las mesas, y en la mayoría el triunfo era de Juntos. Cada vez que Juan Carlos Morán, que también ofició de vocero, salió a dar un resultado, la diferencia crecía, no desmedidamente; pero crecía, dentro de los carriles normales de una elección que a la postre arrojaría guarismos similares a los de las PASO en ese ítem.

El comité fue una fiesta de principio a fin. Las energías que se habían juntado para cada grupo poner su granito de arena en sumar, dio los frutos. César Pacho aportó su trabajo en los pueblos, con fiscalización incluida ayer. Pitty Quibus y Ariel Alomar sumaron los votos del Pro que algunos suponían que no iban a ir tras la lista encabezada por Carballo Laveglia luego de las PASO. Marichu Goyechea y su gente de la Coalición sumó la experiencia en mil campañas. Emilia Palomino encolumnó detrás suyo al errequismo, incluido José Gabriel. Luciano fue el líder que convence por sapiencia más que por otra cosa, como si saber no fuera suficiente para liderar. Y todo el resto puso lo suyo desde su lugar.

Del festejo no quedaron exentos ni los representantes del Partido del Diálogo, pocos pero efectivos y ya parte consolidada del grupo. Los del MID de Cristian Sosa, los chicos de Evolución Radical, los veteranos como Julios Ruiz y Ricardo Criado, que sin estar se contentaron con el resultado, y los veteranos que sí decidieron estar a la par del resto, como Julito Mendiberry, Alfredo López, Daniel Salazar desde la presidencia del comité como dueño de casa.

Fue un día soñado por Juntos, de esos que se repiten poco. Ya varios se envalentonan con el 2023, aún lejano; pero no tanto. Esa es otra partida, habrá que barajar y dar de nuevo. Mientras tanto, deben disfrutar de las mieles de este triunfo merecido, buscado, esperar que la espuma baje y les permita ver mejor el panorama hacia el futuro. Un triunfo resonante y que se meta en la historia se construye, también, de a pequeños logros. El de ayer fue importante; pero fue en una Legislativa. Que tuvo sabor a mucho, seguro; pero nada se compara con un triunfo que los devuelva a la intendencia, ese con el que el radicalismo, principal socio de Juntos, viene soñando desde hace ya una década.

Hay oscilaciones, en el 2015 no pudo ser, en el 2017 triunfo contundente, en el 2019 otra vez no pudo ser, y en el 2021 otro triunfo importante. Alguna vez se les va a dar, puede ser en el 2023 ó no; pero hay algo seguro, lo que se hizo para llegar al resultado de ayer no fue poco ni fue casualidad, eso indica que hay un camino por donde buscar el resultado. El futuro dependerá de muchas cosas, el presente se vive y se celebra, como se festejó ayer en el comité por un triunfo que, sin mayores análisis, fue un triunfazo.

Angel Pesce

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