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sábado, 17 de julio de 2021
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José Luis “Beto” Alonso: Un hombre necesario

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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“Ahí va el capitán Beto por el espacio, con su nave de fibra hecha en Haedo…” (El anillo del Capitán Beto – Invisible)

Gran compañero de trabajo, amigos a la distancia los últimos años, poeta injustamente escondido. Quedan tantas charlas en noches de Cronos y en su  de la calle Sarmiento hablando de arte, de política y de la vida, compartiendo la pasión por literatura y la música.

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José Luis Beto Alonso fue (y es), un enorme poeta de bajo perfil que perfumó las calles de Bolívar con su poesía. Ahí está su obra, la publicada, ‘ABC de la cornisa’, con Miguel Ángel Gargiulo, ‘Tríada’, con Adrián García Basetti,un libro con sólo un ejemplar editado; y la inédita, ‘El próximo desierto’, para comprobar la valía de su pluma, y para disfrutar sus poemas certeros, conmovedores, entrañablemente bellos.

En Sin Fronteras homenajeamos a José Luis Beto Alonso con el testimonio de amigas y amigos, la lectura de parte de su obra a cargo de artistas locales, y acompañados de Luis Alberto Spinetta y Pink Floyd, artistas que Beto amaba profundamente.

“Cómo deseo que estuvieras aquí, somos dos almas perdidas navegando en una pecera…” (Wish You We Here – Pink Floyd)

“Muy difícil tener palabras para decir de una persona que ha querido tanto – dice Alberto Lupín Pereira – amistad que comenzó desde muy pequeños, en el potrero del barrio, yendo en el colectivo de Arcumano al Colegio Cervantes, juntos en el Secundario, Tobagos, Cronos, el Bar Rex, las discusiones políticas de los 80, la alegría de su primer trabajo, muchas noches de discusión acalorada, viajes de mochilero, el viaje a Chile dónde pudimos conocer la casa de Neruda.

Para mí, hablar de Beto es hablar de una persona que estuvo ligada a toda mi vida, y fue el tipo que me dijo que se iba a morir, lamentablemente. Para mí Beto fue el tipo del barrio La Maquinita, el de noches interminables, me quedó esa espina de haber charlado un poco más con él los últimos días.”

“Cielo o piel, silencio o verdad, sos alma de diamante / Por eso ven así con la humanidad, alma de diamante…” (‘Alma de diamante’ – Spinetta Jade)

En esta juntada no podía estar ausente el escritor Luis Lozano: “Al Beto lo conocí a mis veintilargos, en los 88, 89 cuando volví a Bolívar. Los dos escribíamos y siempre discutíamos, en el buen sentido, sobre el oficio del poeta y  el oficio del narrador, nos cargábamos.

Tuvimos una relación muy, muy linda, era un tipo muy cálido. Una de las cosas que más me gustaba de él era esa reticencia a mostrar los sentimientos, las emociones. Te pasaba algo lindo y venía y te abrazaba un rato largo, te abrazaba y no te decía nada, y vos sabías que te estaba queriendo mucho. Aparte de la relación personal, es autor de esa maravilla que es ‘El próximo desierto’, me parece una obra hermosa, realmente hermosa. Un tipo muy querible, muy querible el Beto.”

“Y deberás amar, amar, amar hasta morir / Y deberás crecer sabiendo reír y llorar…” (‘Quedándote o Yéndote’ – Luis Alberto Spinetta)

Del programa Fuga de Tortugas, extraemos parte de la entrevista que Chino Castro le hizo a Andrea Volpe: “Cuando muere alguien relacionado con el arte, a diferencia de un simple mortal que lo recuerda la familia y los amigos, sus cosas quedan instaladas para el presente, para el pasado y para el futuro – cuenta Andrea – Vos podés tomar un libro, una máquina o un dispositivo digital y vas a encontrar un poema de un gran artista que no sé si quiso mostrarse como tal en la comunidad. Creo que terminó escribiendo para sí mismo, y en algún momento creo que hasta dejó de escribir.

El próximo desierto es un libro que merece estar publicado, es una obra maravillosa. La obra tiene una mística muy interesante, es un poema de amor desgarrador de un individuo que intenta mantener en su corazón y en su memoria ese amor de esa mujer, Lucrecia, que ha desaparecido por la dictadura. La obra conmueve porque encontrás también  voces de mujeres, más esta cuestión del amor tan desgarrador. Es la voz de un hombre atravesado por el dolor, por el amor, por la pérdida, por el no olvidar, y es tan humana, te llega tanto a tu interior, ojala que llegue el momento que esta obra hermosa se edite y que muchas gente de nuestra ciudad y de otros lugares pueda acceder a ella.”

Poema final de ‘El próximo desierto’

No digo llamarla contra el silencio, sino oírla / Un mediodía blanco despierta el eterno pájaro negro / Y la oigo venir sin pies ni pasos sobre un río que ya no fluye hacia mi espera / Sus piernas de arena construyen el tiempo, hay un reloj que se detuvo en su ausencia y hay un próximo desierto / Para lloverse en la copa de mis días, sus labios de lluvia persistirán en cada tormenta.

“Y entre los libros de la buena memoria / Se queda oyendo como un ciego frente al mar…” (Los libros de la buena memoria – Invisible)

Beto y Miguel Ángel Gargiulo tejieron una amistad que transcendió el vínculo afectivo, escribieron juntos ‘ABC de la cornisa’. Beto le hizo un regalo especial y entrañable a su amigo: la edición de un único ejemplar de su libro ‘El hombre necesario’, impreso el 29 de diciembre de 2000. Cuenta Miguel: “Tu apellido no rima con nada, eso me decía Beto cuando armábamos ‘ABC de la cornisa’, era una cábala que compartíamos con Beto, con su hermano Mingo y con Betty cuando algo nos salía bien.

Sucede que los recuerdos que tengo de Beto son muchos, cargados de anécdotas y de agradecimiento. Era muy generoso, generoso en compartir literatura, su casa y su comida; y compartir noche de cerveza o vino pero siempre, siempre charla. Las noches que pasaba en la casa de Beto y Betty las tengo muy presentes, solíamos sentarnos a ver el atardecer en el pequeño jardín, a beber vino y disfrutar de las rosas, casi siempre me citaba a Keats en broma, pero en serio, un poeta inglés que le gustaba mucho a Beto, Keats: ‘La belleza es verdad, y la verdad belleza, es todo lo que sabes sobre la tierra , y todo lo que necesitas saber’, o un fragmento de Omar Kayan que hablaba de amar, mirar las rosas, beber y callar, esto cuando él creía que habíamos hablado demasiado, cuestión en la que suelo incurrir.

Hablar de la escritura de Beto me resulta más difícil, no sólo porque le considero el mejor de los poetas de por aquí y de allá, en tanto fui testigo de la delicadez, paciencia y seriedad con la que se manejaba al escribir, sino porque había aprendido a conocer sus búsquedas, sus profundos intereses estéticos, sus abismos, todo de tanto hablar y estar con él.

Sin dudas El libro que más atesoro es ‘El hombre necesario’, allí Beto expone su enorme compromiso social y estético, así poetiza sobre las Madres de Plaza de Mayo, los desaparecidos, la lucha por la verdad y la memoria. Debo confesar que entre las influencias que tuve para escribir ‘Policronía’ está este libro. Lo tengo como un incunable, envuelto en papel reciclado.”

Miguel cierra su testimonio con ‘Soñadora’, el poema final de ‘El Hombre Necesario’: Persigue ventanas, vive mirando / Ve, lo que no ve nadie, rescata utopías, piensa libros / Escribe los gritos callados, destierra lámparas / Enciende búsquedas, busca hombres para sus panes / Sufre desapariciones, muere desaparecida / Resucita al tercer instante, sueña al hombre humano, no al necesario / Y hay un pueblo que la sueña soñadora de patrias.

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