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domingo, 22 de mayo de 2022
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Hugo Yasky a favor de la presencialidad plena, pero con “cuidados”

Entrevista exclusiva con el diputado nacional y secretario general de la CTA.

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El jefe de la CTA y diputado frentetodista se mostró a favor de la “presencialidad plena” en el regreso a clases, “pero con cuidados” y “sin bajar la guardia”. En entrevista exclusiva con el diario, el referente de la docencia argentina remarcó que “la escuela debe incorporar algunas enseñanzas que nos dejó la pandemia”, en lugar de “hacer una vuelta de página como si no hubiera pasado nada”.

¿Cómo debería ser el regreso a clases para comenzar el ciclo lectivo 2022, sin ningún protocolo, como sostienen algunos líderes de la oposición al gobierno nacional y sectores de la población, o con cuidados?

-Creo que hay que incorporar algunas enseñanzas que nos dejó esta experiencia de la pandemia. Sé que en la provincia se está trabajando con mucho ahínco para garantizar ventilación en las escuelas. En algunas se están instalando medidores de oxígeno, va a haber equipos móviles recorriendo instituciones para medir el grado de ventilación y de oxígeno. Todo el esfuerzo que se haga en ese sentido será positivo. Tenemos que recuperar la presencialidad plena pero también ser conscientes de que hoy estamos viviendo una baja de contagios que puede llegar a revertirse cuando empiece el frío. Pasó en otros lugares, entonces no tiene que tomarnos de sorpresa ni debemos bajar la guardia. Presencialidad plena pero con cuidados.

Conviene recordar por qué estamos en condiciones de recuperar la presencialidad plena.

-Está claro que fue determinante la muralla de protección que se construyó con las tres vacunas. Esto ubicó a la Argentina como el primer país con más de treinta millones de habitantes con este nivel de vacunación, y es producto de la política de las autoridades públicas nacionales y provinciales.

“Construir países que culturalmente estén preparados para enfrentar una pandemia” Lili Díaz, una maestra local agremiada en SUTEBA, dijo en estas páginas que, más que nunca, este año la escuela debe ser el lugar de la reflexión, porque no podemos seguir como si nada hubiese pasado, y de la reconstrucción de vínculos que la pandemia interrumpió o destruyó.

-Yo comparto eso. La escuela fundamentalmente tiene que ser una especie de ámbito en el que la realidad penetre y en el que seamos permeables a toda la subjetividad que genera esa realidad que nos circunda. Cuando estamos en un escenario de pandemia, nuestros niños y jóvenes absorben de las discusiones de la casa, de las conversaciones a la hora de la comida, los temores, las incertidumbres, las noticias de seres queridos que murieron, de compañeros que perdieron la vida, los relatos de los que sobrevivieron después de la terapia intensiva. Todo eso no es que pasa sin dejar rastros por la psiquis y la subjetividad de nuestros alumnos. De manera que estoy absolutamente de acuerdo en que la escuela tiene que incorporar eso como parte de la reflexión, de los aprendizajes y como herramienta para contribuir a superar todo lo que va a dejar en términos de drama y de cosas profundas la experiencia de la pandemia, acá y en cualquier país. Creo que es saludable que la escuela no haga como una vuelta de página, como si no hubiera pasado nada, porque esa es una forma de negar la realidad, y si hay algo que la escuela no puede negar, es justamente la realidad.

De hecho, el gobierno nacional ya anunció que la pandemia y la campaña de vacunación serán instauradas como contenidos curriculares este año.

-Es muy importante eso. Tenemos que hablar de la pandemia, de qué significa la vacuna, qué significa la política pública para garantizar la vacuna como un derecho, qué significa construir países que culturalmente estén preparados para enfrentar una pandemia. Hemos visto cómo reacciones de rechazo a la vacuna generaron en muchos países situaciones de violencia, una suerte de oscurantismo que planteaba un negacionismo respecto de la necesidad de un tratamiento. Bueno, de todo eso hay que hablar en la escuela. No es un tema tabú, no se puede decir ‘bueno, hay que respetar la libertad de pensamiento y no hablar de esto’, al contrario, respetar la libertad de pensamiento es dar elementos para que el pensamiento se nutra de conocimientos que permitan encontrar caminos de solución a los problemas.

“La discusión sobre la calidad educativa debe incorporar el parámetro de la inclusión” ¿Qué les diría a los que sostienen que el sistema educativo argentino se degrada día a día, que cada vez se enseña menos y peor?

-Basta con señalar que no hace mucho, veinticinco años, la terminalidad escolar la poníamos en la educación básica, la primaria. En la escuela media, llegaba al final el treinta por ciento. Y se aceptaba como algo natural. La escuela pública argentina tuvo enormes avances, pudimos construir la obligatoriedad de la escuela media. Llevó más de cien años lograr que la obligatoriedad de la escuela primaria se terminara de cumplir. Hoy estamos dando pasos mucho más firmes, eso no se puede negar. La discusión sobre la calidad educativa tiene que incorporar el parámetro de la inclusión, porque es falso hablar de calidad educativa en países con ciudades donde el setenta por ciento queda afuera de la escuela secundaria. Debemos hablar de calidad educativa con todos y todas adentro, no para los que forman parte de los sectores más pudientes de la sociedad, que terminan la secundaria y van a la universidad tranquilamente. A ese debate hay que darlo con seriedad, hay mucha chapucería y mucha mentira. Juegan con el espejismo de que todo tiempo pasado fue mejor, y no fue mejor. Veamos cómo vivían nuestros abuelos, cuántos tenían acceso a la educación, cuántos podían ir a una universidad en las cercanías de un barrio humilde, cuántos hijos de trabajadores llegaban a la universidad. Y no hablo del siglo pasado, sino de hace treinta años. Creo que para dar un debate educativo en serio, para hablar de calidad, para establecer comparaciones entre la escuela actual y la de hace varias décadas, hay que hacerlo con seriedad, no se puede vivir repitiendo la misma monserga de que antes era mejor. Esa es una distorsión que no tiene ningún asidero en la realidad.

YASKY RECLAMA UN “NUNCA MÁS” A LA DEUDA

A la calle para exigir que no haya ajuste contra los pobres

El pueblo en la calle para exigir que no sean los más pobres los que terminen pagando el ajuste que reclamará el FMI en su acuerdo con Argentina, es lo que plantea Hugo Yasky, en un aparte de la entrevista con el diario. También le pide “firmeza” al gobierno frente a los grandes jugadores económicos, al tiempo que propugna un ‘Nunca más’ a la deuda externa y que el economicidio sea tipificado como delito, para que quienes tomaron este crédito con olor a impagable, vale decir el gobierno de Macri, “no queden impunes”.

¿Qué opina del acuerdo que está por firmar el gobierno con el FMI, del que han trascendido algunos borradores?

-Nos falta conocer el contenido para tener una opinión. Pero en líneas generales todos sabemos qué implica un acuerdo con el FMI: que gran parte de los recursos que tendrían que garantizar el despegue de la economía, la asistencia a los pequeños productores, el alivio de la crisis en materia de viviendas, terminen siendo parte de lo que haya que devolver. Por eso digo: tenemos que estar presentes en las calles para fortalecer la posición del gobierno y evitar que este acuerdo termine en un ajuste que perjudique a los que menos tienen; tenemos que reclamar que paguen los que más tienen, a través de todas las medidas que haya que tomar, como sostener las retenciones, poner la lupa en los grandes evasores, terminar con las medidas especulativas de los que juegan a la timba financiera. Todo eso tiene que terminarse en la Argentina, debe haber un verdadero ‘Nunca más’ a la deuda, a los especuladores, a los parásitos financieros que tanto daño nos hacen y que nos han vuelto a llevar a esta situación. La deuda no nació de un repollo, sino de Mauricio Macri, la especulación financiera, los grandes bonistas. Todo eso forma parte de una fauna que nos ha hecho mucho daño, y por eso hay que tratar de que el acuerdo no postre esta recuperación económica incipiente, pero recuperación al fin.

“El default sería entrar en una dimensión desconocida” ¿Podría haber hecho otra cosa el gobierno nacional, habiendo heredado esta ‘bomba’? Algunos, que no están tan lejos del gobierno, sostienen que es preferible el default que un acuerdo que con el fondo siempre será leonino. Es el caso del economista Andrés Asiain, pero no es el único.

-Estamos en un país donde el default significaría entrar en una especie de dimensión desconocida. Una cosa es ser un opinador económico, y yo lo respeto mucho a Asiain, porque me parece que es un hombre con una mirada aguda que no pertenece a esa pléyade de economistas de la ortodoxia, que venden espejitos de colores, y otra cosa es gobernar y saber que el default puede implicar que no entre la tela que viene importada para los barbijos, que no tengamos la aguja para las vacunas ni los tampones que usan las mujeres. Una infinidad de cosas que el gobierno debe tener en cuenta, porque los que gobiernan no pueden dejar de tener los pies sobre la tierra. Yo comparto la necesidad de reclamar en la calle que a los ajustes que van a venir los paguen los que más tienen. Creo que hay que avanzar con la tipificación del economicidio económico como un delito, es decir que no haya impunidad para los que tomaron esta deuda.

La hora de “una reforma tributaria basada en la justicia” ¿Una de esas medidas para que al ajuste lo paguen quienes más tienen podría ser que el denominado impuesto a las grandes fortunas pase de extraordinario a ordinario? Por otro lado, en Berlín las casas ociosas abonan un tributo; acá parece muy difícil avanzar con algo así, porque la propiedad privada sigue siendo una suerte de valor sagrado, intocable. ¿Podría ser otra medida, al margen de esa dificultad?

-Ahora la Sociedad Rural de Córdoba se presentó ante la Justicia Federal para no pagar retenciones. Lo primero es firmeza frente a los operadores económicos que tratarán de meternos un tackle para que terminemos haciéndole pagar al pueblo, a los trabajadores y a los sectores populares la parte dura del ajuste. El gobierno debe tener firmeza; se tienen que seguir pagando las retenciones, y si hay posibilidad y necesidad de aumentarlas por lo que implica el acuerdo con el FMI, hay que hacerlo. Se tienen que segmentar las tarifas, para que no haya tarifazo contra los sectores populares; se tiene que impedir la evasión impositiva de los grandes contribuyentes; se tienen que elevar en la medida de lo posible todos los impuestos vigentes para que la recaudación crezca en favor de los bolsillos de los que menos tienen. Todo lo que sea posible hacer para que paguen los que más tienen, hay que hacerlo. En términos de leyes para modificar impuestos, que eso debe pasar por la Cámara de Diputados, hoy no hay condiciones para sacar ninguna ley que implique, como yo estoy convencido que habría que hacer, una reforma tributaria. Pero bueno, no teniendo esa posibilidad, porque la oposición ha dicho que les va a cuidar las cuentas a los más poderosos del país, las bancarias, las offshore y las de los paraísos fiscales, lo que hay que hacer es aplicar a rajatabla todas las medidas vigentes para garantizar que los que más tienen paguen más. Y creo sí que debe ser parte de un programa para el futuro próximo recuperar la posibilidad de discutir una reforma tributaria basada en la justicia, y no como ahora, que pagan más lo que menos tienen, a través de impuestos regresivos, al consumo y el trabajo.

Chino Castro.

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