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viernes, 04 de junio de 2021
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Hay que limitar el ingreso de camiones de gran porte a la planta urbana de la ciudad

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Hace un par de meses en calle Matheu un camión que llevaba a otro en su semi arrancó varios cables durante muchas cuadras. La semana pasada un camión cargado de harina arrancó el cartel de una marmolería y puso en riesgo a quienes circulaban por el lugar.

Tratemos de no llegar al famoso dicho de “una vez que el niño se ahogó, María tapó el pozo”. Lamentablemente en algunos aspectos de tránsito somos una ciudad que deja todo al libre albedrío. A la negación de colocar semáforos en puntos críticos de la ciudad (hace más de una década que no tenemos), también se suman otros aspectos, como los embotellamientos en las horas pico de las escuelas, los estacionamientos limitados en las zonas de las concesionarias de automóviles o remiseras, y también, y quizás más peligroso aún, la libertad para que los camiones de gran porte lleguen sin ningún reparo al centro de la ciudad.

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Enfoquémonos en el tema camiones, que se torna el más peligroso, porque son “los dueños de la calle” (alcanza con ver cómo algunos encaran las bocacalles, sin importar derecha, avenida, nada). Ya no alcanza con que estacionen a dos a la par en calles angostas como las de algunos barrios, o que queden parados durante meses en un determinado lugar juntando vegetación debajo, ahora también complican por su altura, no todos; pero sí muchos.

El pasado 18 de julio, para ser precisos, un camión llevaba a otro sobre su semi. Atravesó buena parte de la planta urbana; pero donde más daño causó fue en la calle Matheu, donde arrancó varios cables de telefonía fija sin demasiado impedimento. Un camión sobre el semirremolque de otro alcanza una altura superior a la que están colocados no sólo algunos cables, también algunas farolas centrales en varios puntos de la ciudad, y también muchos carteles publicitarios.

En muchas ciudades vecinas (Henderson, Daireaux, por ejemplo) hay reductores de altura para acceder a distintos puntos de los barrios o el casco urbano, similar a los que había sobre el pasaje Profesor Adolfo Cancio en el Parque “Las Acollaradas” hace algunos años, que precisamente un camión derribó durante un encuentro de motos de los últimos que organizó Rubén Lemos.

Tranquilamente en Bolívar se podría obrar de la misma manera, porque no es seguro que quien ingrese a la ciudad en un camión, sea por el acceso que sea, vaya a manejarse por las avenidas de circunvalación, menos hoy con las rotondas, porque si un camión con acoplado que ingresa por Calfucurá quiere retomar por Tres de Febrero, hacer el radio de la rotonda de frente a la terminal de micros es complicada, y difícilmente doble a la derecha y dé toda la vuelta por Fabrés García, 25 de Mayo y demás hasta llegar a su lugar de destino. Hace la más simple: sigue por avenida Lavalle como pancho por su casa.

Pero lamentablemente todo lo que se puede hacer en otras ciudad nunca se puede hacer acá, y en cuanto al tránsito pareciera más difícil todavía, cuando lo que se propone sólo intenta colaborar para evitar accidentes o males mayores, y tiende a que se ordene el tránsito, el liviano, el mediano, el pesado, todo.

En ambos casos detallados, el de julio y el de la semana pasada, el control urbano intervino, identificó a los vehículos y entendemos que habrá labrado las infracciones correspondientes; pero son hechos que no debieran ocurrir en estos tiempos en que todo se puede controlar. Un camión con otro camión arriba no puede entrar ni a las avenidas de circunvalación siquiera, ¿qué tiene que hacer adentro de la planta urbana? Y un camión cargado de harina, con una altura superior a la normal, tampoco. Imagine usted que si la lona iba mucho más arriba de lo que va en un camión normal, ¿cuántos kilos transportaba? Y surgen otros interrogantes: ¿Por qué los bolivarenses tenemos que soportar que camiones foráneos destrocen aún más el pavimento de la planta urbana y generen baches o agrandes los ya existentes?

Con esta cuestión económico-financiera el proyecto del parque logístico se va a relegar mucho más de lo que ya se relegó. Allí iban a ir la mayoría de las empresas con camiones, para, precisamente, descomprimir la planta urbana de estos vehículos de gran porte que, salvo que circulen sólo con el chasis, complican de alguna manera. Pero mientras esperamos ver cómo se resuelve aquel proyecto, veamos la forma de limitar el ingreso de los camiones de gran porte.

El episodio de la semana pasada, en el que un camión cargado con harina derribó un cartel de publicidad de una conocida marmolería de calle Rafael Hernández (entre Saavedra y Moreno), pudo haber derivado en algo mayor que un simple accidente. El cartel en cuestión estaba sostenido a una columna de la Cooperativa Eléctrica, de las más antiguas, por lo tanto algo más baja. El impacto del camión contra el cartel arrancó alrededor de un metro de columna y todo eso se vino al piso. Afortunadamente nadie pasaba por el lugar, ni caminando, ni en bicicleta, moto o en auto, porque hubiera ocasionado un desastre. Y ni pensar si había un vehículo estacionado debajo del cartel, que puede pasar tranquilamente, porque el chapón sobresale unos dos metros hacia la calle.

LA MAÑANA habló con el dueño de la marmolería y éste dijo que ya se habían puesto en contacto con el seguro del camión para solucionar la caída del cartel, que no llevaba un mes colocado. Los vecinos de calle Matheu no tuvieron tanta suerte, porque los cables de telefonía fija cortados sólo son reparados por operarios que no residen en Bolívar y que, como ocurre cuando se cae algún palo viejo de madera, tardan una eternidad en venir a solucionar los inconvenientes.

Podemos prevenir todo esto que detallamos. Limitar la altura de ingreso a la planta urbana, ya desde los diferentes accesos, es la principal prevención para evitar males mayores. El Concejo Deliberante, que volverá a sesionar por estos días, debiera ocuparse del tema para. Cualquier cosa que se haga en tiempos electorales, más entre una primaria y una general, puede significar “piantar” algún voto, de uno u otro lado; pero la seguridad de la comunidad ante estos episodios con los camiones no sabe de tiempos electorales, necesita respuestas de manera urgente. “Antes de que María tenga que tapar el pozo, cuando ya sea tarde”.

Angel Pesce

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