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domingo, 16 de junio de 2024
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Habrá más penas si hay olvido

16 de junio del ’55 – Entrevista con Pablo Corbera.

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“El atentado terrorista más grande de nuestra historia”, del siglo XX para acá, no pretendió liquidar a Perón, sino “asesinar a un pueblo”. Lo afirma el profe de Historia Pablo Corbera, en referencia, claro, a la masacre en Plaza de Mayo de junio del ’55, acaso un ensayo del golpe a Perón de tres meses después. Una barbarie por la que no hubo condenados y que, como en un bucle siniestro, se recicla en nuevos hechos luctuosos contra los mismos de siempre, los ninguneados de la historia, en el decir de Galeano, una vez que acceden a los derechos les corresponden (o se deciden a pelear por ellos). Así sucedió en 1976 y en otras matanzas. Sin remontarnos lejos, “la pistola en la cabeza de Cristina es una hija dilecta de aquella violencia”, asevera Corbera en esta entrevista exclusiva.   

¿Por qué sigue siendo importante, en 2023, recordar el 16 de junio de 1955?

-La memoria y el olvido no son naturales, sino constructos sociales. El hecho conocido como bombardeo a Plaza de Mayo tendría que ser conocido como masacre a Plaza de Mayo. Es el atentado terrorista más grande de nuestra historia, tomando los siglos XX y lo que va del XXI. Quedó bajo el velo de intento de matar a Perón, pero eso hubiese sido mucho más simple. Perón iba al laburo los días lindos en un auto descapotable, manejado por él, y estaba constantemente en distintos actos y actividades sociales. Con una bala bastaba. Tres meses después del 16 de junio hay un golpe de estado y es depuesto como presidente, lo toman prisionero y tampoco lo matan. El propósito no era liquidar a Perón, sino el asesinato de un pueblo. Tengamos en cuenta que aquella masacre tuvo más víctimas que el bombardeo a Guernica, en el que se utilizaron aviones alemanes tripulados por alemanes. Aquí, quienes tenían que cuidar al pueblo, fueron los que asesinaron a un pueblo indefenso.

Corbera advierte que olvidar conduce a la negación, y abre de par en par las puertas a que un suceso de similares características, y estamos hablando de un asesinato masivo, vuelva a ocurrir. “Como no hubo nadie condenado, veinte años después los mismos personajes del ’55 fueron actores de la dictadura de 1976”.

Bueno, lo de junio del ’55 tal vez fue el primer intento de matar una idea. Hace poco gatillaron dos veces sobre la cabeza de la vicepresidenta, y quizá haya una línea de continuidad entre aquella matanza y este intento de asesinato.

-El odio era hacia aquellos que estaban en el subsuelo de la patria y se hicieron visibles con Perón. Aquellos que no tenían derechos comenzaban a tenerlos, y algunos que los tenían todos, empezaban a perder ciertos privilegios. Ese odio visceral se tradujo en asesinatos a mansalva.

El profesor trajo a colación el comunicado de los criminales, elaborado por Zavala Ortiz, un hombre del radicalismo. Se emitió por Radio Mitre, muchos años antes del advenimiento de ese pulpo mediático conocido como Grupo Clarín, al que pertenece la emisora. “Dicen ahí que ahora llegaría la libertad, y se refieren a los derechos humanos. Algo loco: pensar que matar arrojando bombas sobre un pueblo, traerá libertad y derechos. ¿Estos tipos que tres meses después llegaron al poder asesinando gente y fusilando obreros iban a traer la libertad y a ampliar derechos?”, inquirió el especialista.

Dos décadas más tarde, “varios de estos tipos” volverían a tomar por asalto el poder. Como en septiembre de 1955, otra vez derrocando a un gobierno constitucional, casualmente también de signo peronista. “De nuevo matando gente. Claro que en vez de bombas, desde los aviones tiraban personas al mar”, diferenció, no sin una dosis de amarga ironía.

Periodistas e historiadores puaj

“El bautismo de fuego de la Fuerza Aérea no fue en Malvinas, sino asesinando al propio pueblo que tenía que defender”, aseveró Corbera. Y mencionó que grupos civiles nutrieron la acometida en Plaza de Mayo aquél mediodía en el que fue segada la vida de unos cuatrocientos compatriotas, entre ellos muchos niños y niñas que salían de la escuela o se preparaban para entrar. “Un participante activo fue Mariano Grondona, quien hasta no hace tantos años aparecía en la televisión” opinando desde una supuesta pureza o independencia política, siempre, desde la palabra, más cerca de los griegos que de poner blanco sobre negro las ignominias contra el pueblo al que, acaso a su pesar, también pertenecía. “Él reclutó a comandos civiles, y será quien redactará la primera proclama de la autodenominada Revolución Libertadora. Es el hacedor de ese documento que leerá Camps”, precisó Corbera.

Te pregunté por qué sigue siendo importante recordar la fecha, y me lo respondiste con este relato. Tengo para mí que este año la efeméride pasó desapercibida. ¿Lo ves igual? Si es así, ¿a qué lo atribuís?

-El anhelo y el propósito de ocultar la masacre se puso en marcha el 17 de junio de 1955. Al otro día. Con los diarios Nación y Clarín mostrando los daños materiales y ocultando los cuerpos hechos pedazos.

Podemos colegir que cierto periodismo de hoy es heredero de aquél. Los titulares de los medios grandes de la hora hablan de incidentes en Jujuy, cuando lo que ha habido es una cruda represión contra los mismos de siempre, ayer aquellos “negritos” que el primer peronismo hizo emerger de los subsuelos de la historia.

-Exacto. Ha habido siempre un ocultamiento. Incluso desde la academia: popes de la historia, como Tulio Halperín Donghi y José Luis Romero, jamás hablaron de los masacrados. Sí de los bombardeos, de esto y de lo otro, y refirieron luego la quema de las iglesias, pero se olvidaron de los casi cuatrocientos muertos y los más de mil doscientos heridos.

“Lo de junio debería ser recordado por todo el pueblo, no sólo los peronistas”

Vuelvo al punto: ¿por qué este año ha pasado tan desapercibido el 16 de junio, a qué lo adjudicás?

-A ver, me parece que hay una clara intención, que viene de hace mucho, de vaciarnos de historicidad, de que no tengamos un anclaje histórico fuerte para que puedan llevarse a cabo ciertas políticas. Vos citabas Jujuy, y lo que se intenta implementar allí es una política de saqueo de recursos naturales. El ataque del ’55 también representó el intento de demoler una política de recuperación de soberanía, de otorgamiento de derechos civiles y laborales que promovía el peronismo.

Es decir que hay una línea de continuidad entre el 16 de junio de 1955 y estos días en Jujuy.

-Totalmente. Totalmente. Y me parece que hay complicidades, de ambos lados. En Jujuy vemos que el candidato del Frente Renovador votó a favor de la reforma de la Constitución junto a la gente de Gerardo Morales. Apuraditos, tratando de cerrar el paquetito. La construcción de la no memoria lleva al olvido, que derivará en la negación. Y todo eso es parte de lo mismo. Pero atención: son asuntos que trascienden al peronismo. Lo del 16 de junio del ’55 debería ser recordado no sólo por el peronismo, sino por toda la ciudadanía. Ahí no sólo murió el pueblo peronista, murieron más de cuarenta niños, murieron extranjeros.

Y aunque sólo hubieran muerto peronistas. Masacraron a cuatrocientas personas, que en principio son personas, luego serán peronistas, radicales, socialistas, comunistas, hinchas de All Boys o de Los Beatles. No debería importar en qué fuerza política se referencian, es un crimen que enluta a la sociedad toda.

-Así como recordamos los atentados terroristas en la Embajada de Israel y en la AMIA, que siguen provocando muchísimo dolor, deberíamos recordar la masacre en Plaza de Mayo, que fue mucho más grande. Repito que es el atentado más grande de nuestra historia, si tomamos el siglo XX y lo que va del XXI.

Ninguno de los perpetradores de aquellos crímenes fue condenado, recordó Corbera. “En 2013, la Cámara Federal Penal de Buenos Aires consideró a este episodio delito de lesa humanidad. Le pasa la posta al juez Canicoba Corral, que lo cierra diciendo que se trató de un intento de magnicidio, y chau”, lamentó el investigador.

Chino Castro

El nuevo deleznable se escribe con k

“Citabas recién (ver nota principal) el revólver sobre la cabeza de Cristina. Bien, ese revólver es hijo dilecto de la violencia del ’55, y de todas las que vinieron. Fijate que son siempre los mismos sectores los que ponen el cuerpo”, aseveró Corbera.

Por otra parte, aquél entonces comenzó a echar raíces un apotegma que hasta va dejando de ser solapado en estos tiempos de mayúscula crudeza: para una parte de la sociedad argentina no está mal ejercer violencia contra un peronista, mejor y más específicamente aún, contra un kirchnerista.

-Sí. Hace unos meses dimos una charla en el sindicato SUTEBA, que tenía que ver con la construcción del deleznable. Hacíamos todo un recorrido: primero vos tenés que construir ese deleznable, otorgarle carnadura. Después, está bueno matarlo. Eso sucedió con los pueblos originarios, y me parece que de 2007 a hoy, ha comenzado la estructuración de un nuevo deleznable. Lo podemos bucear en un montón de cosas, investigar, ver.

El sujeto peronista, puntualmente el kirchnerista, es el nuevo deleznable.

-Pareciera que desde 2007 viene desarrollándose esa construcción.

“Parece que estuvieran todos enfrascados en ver qué pueden manotear”

Es llamativo, aunque en junio del ‘55 no hayan sido destrozados sólo peronistas, el silencio del propio peronismo, hablando en general, en particular este año. Parece que, en una apabullante mayoría, la dirigencia estuviera reconcentrada en la rosca política de cara al cierre de listas, y que no quedara lugar para la evocación histórica. (NdR: esta entrevista fue realizada el miércoles pasado.)

-Exacto, pareciera que están todos enfrascados en ver ‘qué partecita me llevo yo, qué me toca, a ver qué puedo manotear’, y nos olvidamos de estas cosas, que son importantes. Así no vamos a poder avanzar.

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