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viernes, 05 de agosto de 2022
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Hablemos sobre el monóxido de carbono: el asesino silencioso

El Equipo de Prevención de Bomberos Voluntarios de Bolívar brinda recomendaciones en busca de prevenir intoxicaciones por la inhalación de monóxido de carbono.

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Ante las bajas temperaturas que se registraron en los últimos días y con la llegada del invierno, La Mañana entrevistó al Cabo 1° Emanuel Hernández Paladino, integrante del Equipo de Prevención de Bomberos Voluntarios de Bolívar para que brinde recomendaciones a la comunidad en busca de prevenir intoxicaciones por la inhalación de monóxido de carbono.

El servidor público explicó que cuando la temperatura ambiente baja en el invierno, las estadísticas por intoxicación por monóxido de carbono aumentan de manera drástica.

El monóxido de carbono es un gas altamente venenoso que se propaga rápidamente en el aire del ambiente. Se genera por combustiones deficientes y es imposible percibirlo porque no tiene color, olor, sabor y no irrita las mucosas. Una vez inhalado, se combina con la hemoglobina de la sangre a través de los pulmones e impide que el oxígeno llegue a los órganos vitales, dañando el corazón, el cerebro y otras partes del cuerpo.

Hernández señaló “quiénes tienen mayor riesgo de intoxicación son los niños pequeños, los adultos mayores, las personas con enfermedades cardíacas y/o pulmonares, los fumadores y las personas que habitan en zonas de gran altitud. El principal peligro de este tipo de intoxicación es que muchos casos la personas no es consciente de lo síntomas, los cuales pueden variar de un individuo a otro.

Desde el Equipo de Prevención de Bomberos Voluntario remarcan que de acuerdo al tiempo de exposición a este gas, existen dos tipos de intoxicación: Una aguda donde las personas están durmiendo o que han estado tomando bebidas alcohólicas pueden morir por la intoxicación de monóxido de carbono antes de presentar algún síntoma. La otra que es crónica, produce un sueño acumulativo manifestándose en fuertes dolores de cabeza, náuseas, vómitos, zumbido en los oídos, mareos, confusión, alteración visual, impotencia muscular y somnolencia, pudiéndose confundir con un estado gripal o mala ingesta de alimentos, que puede parecer que la persona está sufriendo otra patología.

El cabo también dijo que “la inhalación prolongada aumenta la somnolencia provocando parálisis en los músculos del tórax, extremidades y laríngeos, impidiendo cuando se tienen estos síntomas poder pedir auxilio.

También el especialista hizo hincapié en que “sí se sospecha de estar sufriendo una intoxicación por monóxido de carbono por presentar algunos de los síntomas, se recomienda abrir ventanas y puertas de la casa para ventilar los ambientes; salir a tomar aire fresco inmediatamente; apagar los artefactos de gas y concurrir con urgencia a un centro de salud u hospital y/o comunicarse inmediatamente con un servicio de emergencias médicas”.

El integrante del equipo de prevención de Bomberos recordó que sí bien este gas venenoso no puede percibirse, hay claros indicios que señalan la presencia de monóxido de carbono en el ambiente, estos son: coloración amarilla o anaranjada de la llama en lugar de ser azul; aparición de manchas o tiznado en las paredes; decoloración de los artefactos, de sus conductos de evacuación de gases o alrededor de ellos.

Medidas de prevención

Para prevenir la intoxicación por monóxido de carbono es indispensable controlar las instalaciones y el buen funcionamiento de artefactos calefones, termotanques, estufas a gas, salamandras, hogares a leña, calderas, cocinas, calentadores, faroles, motores de combustión interna en automóviles y motos, braseros cada invierno, así también como mantener los ambientes ventilados por lo menos una vez al día por más que haga frío.

Se deben examinar especialmente las salidas al exterior de hornos, calefones, estufas y calderas para asegurarse que están permeables y en buen estado.

Comprobar que la llama de estufas y hornallas sea siempre de color azul. En caso de que sea anaranjada es señal de mal funcionamiento.

Lo más notorio en un conducto de gas es que no esté bien puesto o mal tapado, es el rastro de una mancha negra en el techo y en la pared (en el recorrido que hace el caño).

Sí se encienden brasas o llamas de cualquier tipo, no dormir con éstas encendidas.

No usar el horno u hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente.

No mantener recipientes con agua sobre la estufa, cocina u otra fuente de calor.

El calefón no debe estar en el baño, ni en espacios cerrados o mal ventilados.

No encender motores a combustión (grupos electrógenos, motosierra, etc.) en cuartos cerrados, en sótanos o garajes.

No mantener el motor del auto en funcionamiento cuando el garaje está cerrado. Sí el garaje está conectado al resto del hogar, las puertas deben estar siempre cerradas.

No arrojar al fuego plásticos, goma o metales porque desprenden gases y vapor que contaminan el aire.

Los voluntarios recomiendan que se revisen y cambien las pilas cada seis meses en los detectores de CO2. Estos detectores de monóxido de carbono son muy económicos y se pueden adquirir en distintos comercios, siendo una buena inversión tenerlos, porque pueden salvar vidas. Cuando detectan las partículas del monóxido comienza a sonar una chicharra para dar el alerta.

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