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sábado, 29 de enero de 2022
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Guille Almada Flores llegó a Morón y trabajará junto a Agustín Lappena

Fútbol Profesional.

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A fines del año pasado, Alejandro Orfila acordó su llegada a Deportivo Morón, para dirigir al “Gallito” a partir del campeonato 2022 de la Primera Nacional. Junto con el DT uruguayo y al profesor Diego Arias, tal como viene sucediendo desde su primera experiencia en Comunicaciones, lo hizo Guillermo Almada Flores, el ex jugador de Sportivo Barracas Bolívar que tantos lazos dejó tras su paso deportivo por la ciudad. Incluso sus padres viven aquí y serán desde ahora, como varios más, seguidores de la campaña de Morón por la presencia de “Guille” en el banco de suplentes. Por esas vueltas de la vida, compartirá la tarea cotidiana con otro allegado a Bolívar, el pirovanense Agustín Lappena, hermano del recordado Fabio, ex compañero del volante ofensivo que tuvo el “Rojo”.

La Mañana contactó a Guillermo en la primera semana de pretemporada con muchos de los jugadores que disputaron el pasado Torneo Reducido de la categoría con el “Gallo” y esto comentó acerca de su llegada al club:

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– Después de volver de Uruguay llegamos a Belgrano de Córdoba y ahí estuvimos nueve fechas. Cuando nos fuimos de ahí, nos surgió la posibilidad de ir a trabajar a Chile, más precisamente a San Luis Quillota; de hecho, firmamos el contrato y hasta manejamos un par de entrenamiento vía Zoom. No podíamos viajar porque no nos salían VISA y cuando ya estábamos por tenerlas, se produjo el confinamiento estricto que dictaminó Alberto Fernández. Fueron esos nueve días de mayo en los que se no se podía hacer nada. El club no podía esperar esos nueve días de confinamiento y que después, al llegar a Chile, tener que esperar que se cumplan nuestros diez días de cuarentena. Así que se decidió optar por romper ese contrato; ellos iban a buscar un técnico chileno porque lo necesitaban ya en ese momento.

– Después de eso estuvimos un tiempo parados. Fueron seis meses sin trabajar, haciendo reuniones y esperando la oportunidad que estuviese a la altura y nos gustara. Así salió la chance de esta de venir a Morón. Con “Ale” habíamos jugado juntos en este club, en el año 2009, y cuando nos llamaron nos pareció un lindo desafío. El equipo acababa de quedar eliminado del Reducido con Quilmes, después haber hecho un buen papel a lo largo del año. Institucionalmente, el club está muy bien, cuenta con un estadio nuevo, tiene un predio hermoso para entrenar, que si bien es de un sindicato lo tiene alquilado todo el año… Y en cuanto al plantel se mantuvo en un 75% de este que hizo la buena campaña en la temporada pasada, así que le sumamos algunos refuerzos de las características que buscamos nosotros, porque más que a los nombres, apuntamos a las características…

– Así que estamos muy contentos, tanto por el armado del plantel como por este nuevo desafío. Estamos haciendo la pretemporada, encerrados en el predio La Reja de Buenos Aires, y este sábado vamos a jugar nuestro primer amistoso, frente a Deportivo Merlo.

– Personalmente me siento contento por haber vuelto al ruedo después de este parate de seis meses. Si bien en este tiempo seguí capacitándome y haciendo algún curso, el fútbol se extraña horrores cuando no lo tenés. Podés hacer lo que quieras, pero notás que te falta “eso”: levantarte temprano para armar un trabajo, pisar la cancha… Sin eso, no te sentís completo. Desde que me retiré, enseguida agarré trabajo, entonces nunca sentí un “vacío”, nunca estuve alejado del fútbol.

– Esperamos arrancar con el pie derecho acá y hacer una buena campaña. El objetivo del club es hacer un buen papel; sabemos que todos quieren ascender y jugar en Primera, pero todo lleva un proceso, y muchas veces ese proceso demora más de un campeonato. El club que entienda eso y vaya detrás de eso, lo logrará; el que busca salvarse rápido, ascender ya, se le puede dar pero es muy difícil que lo consiga. Es mejor ir por el camino seguro, tal vez demorás un poco más pero llegás; de la otra forma, es posible que te quedés por la mitad del objetivo y después no sepas para dónde ir. Así es el fútbol, así es la vida y así nos manejamos como cuerpo técnico.

– Y además del entusiasmo por esta nueva etapa, le sumo la alegría de encontrarme con un bolivarense, Agustín Lappena, quien es osteópata y también trabaja como kinesiólogo en el Club. Tuvimos lindas charlas; recordamos lindos momentos de cuando él era muy chico y nos iba a ver a la cancha a Fabio, su hermano y a mí en Barracas… Eso es lo lindo que tiene el fútbol, encontrarte con esta gente. Siempre estoy ligado con gente de esa ciudad y trato de ir cuando puedo, aunque debido al trabajo, se complica. Fue tan grande lo de Barracas Bolívar que estamos hablando de casi veinte años y el cariño y las relaciones siguen intactos y van entrelazándose, hasta el día de hoy, por todo aquello que vivimos por aquellos años.

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