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jueves, 08 de septiembre de 2022
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Gestos que acompañan en Navidad y siempre

EDITORIAL.

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Arribamos a la Nochebuena con las consecuencias de una catástrofe meteorológica que aún perduran en Bolívar. Con vecinos que, con mucha dificultad, comienzan lentamente a recuperar sus viviendas dañadas y efectos personales perdidos, con docenas de plantas añosas transformadas en leña verde y miedos y angustias que demoran en pasar.

Sin embargo, de algo sirvió este terrible temporal. Demostró que la espontaneidad le gana siempre a la impostura, al acto demasido pensado y muchas veces ruinmente utilizado.

En la emergencia se actúa con espontaneidad, porque el auxilio es ahora, ya, y no hay tiempo que perder detrás de ninguna especulación.

Hay un unánime sentimiento popular que muestra satisfacción por lo pronto y bien que se actuó en Bolívar, desde todos los ámbitos, inmediatamente después que el temporal permitió salir a las calles. El municipio, mejor dicho sus funcionarios y operarios, estuvieron donde debieron estar aportando soluciones y conteniendo.

Se ayudó y se lo sigue haciendo a quien corresponde ser ayudado y hubo oídos abiertos a todos los pedidos.

La Cooperativa Eléctrica también ha sido ejemplar en su comportamiento. Sus empleados de cuadrillas de reparaciones se jugaron la vida por resolver en pocas horas lo que a simple vista parecía imposible. Y, con
las limitaciones que impone la emergencia, lo consiguieron. Los servidores públicos, todos ellos, no llaman a ninguna sorpresa. Hicieron lo de siempre, con la solidaridad a flor de piel y finalmente los vecinos de este pueblo también repitieron su comportamiento histórico: ponerse al servicio del prójimo.

Es que todos hemos actuado conespontaneidad y a muy pocos (algunos hay, claro) se les ocurrió que podía el drama servirle para sacar algún tipo de rédito.

Nos gusta, entonces, rescatar este comportamiento en esta hora pre navideña. Es que nada coincide más con la Navidad que el ser espontáneo. Es espontáneo el gesto fraterno, la puerta abierta de nuestra casa para recibir amigos. Es espontáneo el gusto por compartir la mesa y también lo es el buen deseo que sale del corazón. Finalmente y ante todo, espontáneo es el amor que profesamos y el que nos salva el alma cuando lo recibimos.

Que seamos todos capaces de dar, amorosamente, y de recibir con humildad.

Feliz Nochebuena y una luminosa Navidad para todos.

Víctor Agustín Cabreros.

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