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George Miller: Mad Max. El Guerrero del Camino (Mad Max, 1979)

Escribe sobre cine Ariel Dadante.

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El desierto australiano fue el elegido para mostrar las aventuras de Max Rockatansky en un futuro distópico. A través de estos lugares, Miller mostraba una radiografía de la sociedad futura, decadente, a modo de falso western. Falso porque aunque el concepto original era ése, el realizador australiano optó por cambiar caballos por coches y motos a toda velocidad.

George Miller, antes de ser el director de cine que se dio a conocer por la primera película de Mad Max, era médico y trabajaba en la sala de emergencias de un hospital. Miller asegura que él veía muchas cosas difíciles ahí y que las personas accidentadas en automóvil le “inspiraron” para sus historias.

Empezó a estudiar cine en su tiempo libre, y el trato con víctimas de accidentes de tráfico le llevó a ganar conocimientos sobre la violencia y destrucción vista en el film. La casual elección de Mel Gibson. El actor australiano hacía promociones turísticas en su país, trabajando además en una cadena de hamburgueserías de forma complementaria.

Mel Gibson se vio envuelto en una pelea en un bar antes de ir a la prueba como actor. Cuando George Miller le vio en el casting, aunque Gibson acompañaba a un amigo, se fijó en él. Miller pensó que el golpe que tenía Gibson en la cara tras dicha pelea daba mayor realismo al personaje y sería el héroe perfecto para la película.

Por eso, Gibson pasó a ser el protagonista y el amigo con el que acudió y que había sido también candidato al papel, se tuvo que conformar con hacer de policía. Lo divertido del asunto es que cuando el rodaje arrancó Gibson había perdido las marcas de los golpes en la cara y no daba ese aspecto que Miller pretendía. Aún así, lo mantuvo. Sólo el vestuario de Max está hecho de cuero real. El resto de personajes portaban vinilo, algo más cómodo pero complicado de manejar puesto que se rompía con facilidad.  

Miller rodó la película en doce semanas sin permisos ya que, según él, “no había nadie a quien pedir permiso”. La producción recibió la colaboración de la policía local, que ayudó a bloquear el tráfico durante el rodaje. Gibson filmó todas sus escenas de acción, rechazando usar dobles. El realismo no quedó ahí, pues en todas las escenas de acción, choques, explosiones, acrobacias y persecuciones son reales y ajenas a cualquier efecto digital o creado por computadora.

Así mismo, solo en la primera parte 14 vehículos fueron en realidad destruidos, incluyendo el personal del director y el de algunos compañeros que le ayudaron a terminar la película. El film costó 350.000 dólares y recaudó cien millones de dólares en todo el mundo. Fue calificada como la película más rentable de la historia hasta finales de los 90, con “El Proyecto Blair Witch” sacándole el puesto.

Mad Max terminó convirtiéndose en un film de culto que sorprendió al mundo con su violencia y futuro post-apocalítico. Y lanzó al estrellato a un joven de 21 años llamado Mel Gibson.

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