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jueves, 27 de enero de 2022
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Gabriel León: “estoy muy contento porque pude correr al ritmo que me había señalado el profe”

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El Maratón de Buenos Aires del pasado domingo quedará en el recuerdo de aquellos maratonistas locales como uno de los mejores para la ciudad de Bolívar. En la Capital Federal, esos 42 k depararon mayormente satisfacciones y dejó historias para contar a la casi veintena de representantes que tuvo nuestra ciudad.

Entre los que regresaron felices se encuentra Gabriel León, el mejor de nuestra ciudad en la clasificación general de la prueba. Y tiene motivos para estarlo: terminó en el puesto 70º (entre unos 10.000 participantes) y 17º en la categoría de 35 a 39 años.  Su registro fue de 2h. 48m. 53s., el cual lo ubica entre los mejores tiempos bolivarenses en la distancia. Así analizó lo hecho.

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– El plan de entrenamiento para esta carrera comenzó el 15 de junio. Empecé a prepararla con mi entrenador, Marcelo Perotti, del team “Correr Ayuda”, y en Bolívar me entrené junto a “Maxi” Costante, Juan Pablo Amengual y Tomás Morán, quienes también participaron en este maratón. Incluso algunos días se sumaron a las prácticas Guido Lanzoni y Manuel Santos, quienes no lo corrieron pero ayudaron, porque hacer esto en grupo resulta más fácil.

¿En qué consistió ese “plan”?

– Fue un plan de entrenamiento bastante intenso, de poco más de tres meses. Tiene un volumen de kilómetros importante; anduvimos entre los 100 y los 120 kilómetros semanales. Se corre de diferentes maneras a lo largo de ese período, porque tenemos días de pasadas cortas, pasadas largas… Llegando más o menos a la mitad del plan, esas pasadas empiezan a ser un poco más largas, con ritmos más controlados, no tan explosivos. El plan también tiene cuestas; si bien no estamos preparando una carrera de aventura, las cuestas son muy importantes porque en los kilómetros “altos”, a lo que nosotros llamamos “arriba”, es decir después de los 30 k, es muy importante encontrarse sólido de piernas. El aire es todo, y la cabeza también, pero para llegar “entero” en un maratón, las piernas deben haber tenido una buena carga.

 

También son importantes los fondos en una preparación; bastante escalonados, empezando por uno de 18 k un fin de semana, hasta llegar a uno de 34 o 36… Por lo general, a esos fondos largos los hacemos los sábados o los domingos.

Además, el “profe” me había dicho que hiciera alguna carrera antes; lo mejor sería hacer el Medio Maratón de Buenos Aires, así que le hice caso. Largué esa prueba, e incluso antes había hecho los 30 k acá en Bolívar, que resultaron muy divertidos porque los corrí a modo de un “fondo” y fue muy bueno. Ojalá siga haciéndose esta carrera acá, es muy importante tenerla. El Medio Maratón de Buenos Aires nos sirve para tener una idea sobre el ritmo al que debemos largar el maratón… En esa distancia uno puede correr un poco más suelto, con ritmos más rápidos, y el tiempo de recuperación da, porque hay casi un mes de distancia entre una prueba y otra. No es un desgaste muy grande, entonces luego se puede correr el maratón sin problemas.

 

¿Cómo resultó la carrera?

– Desde cuatro o cinco días antes sabíamos que el clima para el domingo iba a ser muy bueno, como el que realmente fue. Estuvieron dadas las mejores condiciones climáticas para correr: había buena temperatura y no había viento, nuestro principal enemigo…Por lo tanto, pudimos correr como lo habíamos planificado.

–           Después del Medio Maratón de Buenos Aires, el “profe” me había estipulado correr a un ritmo de 4 minutos el kilómetro y decidí salir a hacerlo. Igualmente, la salida fue muy desprolija y al primer kilómetro tuve que hacerlo más lento; pero esas son situaciones que con el paso de las carreras irán resolviéndose. Las salidas, en este tipo de maratones masivas, suelen ser así: hay gente que no respeta los corrales de salida desde donde debe partir y eso dificulta a otros, que nos vemos obligados a salir a otros ritmos…

Luego de los primeros kilómetros ya encontré el ritmo, pude correr un poco más suelto y mantenerme, que es lo más duro.

Llegando a la mitad de la carrera, por el sector de la rivera, nuestros relojes –satelitales- se “perdieron” un poco. En estas carreras hay una enorme carga digital que hace que los relojes marquen mal; quizás te señalan bien el kilómetro por el que vas, pero te marcan una velocidad diferente a la que realmente es, puede ser más rápida o más lenta. Eso dificulta y “marea” un poco al corredor…

 

Pero en líneas generales pude correr como quería. Llegué bien al kilómetro 30, en buenas condiciones, y en el regreso, sobre la 9 de Julio, también me sentí bastante conforme. Este año hicieron el regreso por esa avenida y fue un acierto; años atrás lo hacían por el puerto, donde resultaba muy aburrido. Ahora volvemos por la 9 de Julio, la autopista Illia… Por allí circula gente, te alientan, la ciudad acompaña y eso se siente, es importante.

Incluso después de los 30 k pude correr un poco más fuerte y llegar a la meta corriendo de esa manera…

Estoy muy contento porque era el ritmo que me había indicado el “profe” y pude cumplirlo. Ahora, a descansar, a correr muy suave esta semana, tranquilo, sin intensidad, con la cabeza un poco más fría, porque la recuperación también forma parte del plan. Es momento de seguir disfrutando este deporte y, mientras, pensar qué otra carrera hacer más adelante…

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