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jueves, 19 de agosto de 2021
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“Fue muy difícil trabajar en pandemia, no todos tienen conectividad”

Día de la Educación Especial.

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La semana pasada se conmemoró un nuevo día de la Educación Especial y las docentes Karina Marconi (Escuelas N° 501 y 502) y Mariela Pagella (Centro de Estimulación y Aprendizaje Temprano), se refirieron a esta fecha tan particular y que a su vez ha cobrado relevancia con el correr de los años.

“El 9 de agosto de 1949 –arrancó Marconi- se creó la Dirección de Educación Especial, que con el tiempo pasó a ser modalidad y atraviesa todos los niveles. Si bien tenemos las escuelas sede, trabajamos con todas las instituciones a nivel inicial, primario, secundario, adultos y los centros educativos con propuestas de inclusión. Y se debe asegurar el derecho a la educación a las personas con discapacidad”.

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Y que va desde las discapacidades más leves hasta las más severas…

– Exacto, y desde temprana edad, por eso se empieza con el Centro de Estimulación, y continúa con las escuelas especiales 501 y 502. La diferencia entre 501 y 502 es la población que atendemos, 501 trabaja con discapacidad intelectual, sordos e hipoacúsicos y trastornos específicos del lenguaje (Marconi).

¿Son los que están más cerca de integrarse a la otra educación?

– Eso era antiguamente, los paradigmas han cambiado, lo que hacemos en las escuelas es trabajar con distintas caracterizaciones de discapacidad. 501 tiene alumnos con discapacidad intelectual, hay estudiantes que están en sede y otros que están con propuestas de inclusión en los niveles. Y 502 tiene en sede alumnos con discapacidad motora, visual y trastornos emocionales (Marconi).

– En nuestro caso comenzamos sin tener determinado si son alumnos especiales o no, comenzamos con niños de 0 a 3 años, hacemos todo ese acompañamiento antes del ingreso en la etapa de jardín. Tenemos esos tres años para ir evaluando y descartando o no una discapacidad. En el CEAT tenemos un equipo de terapista ocupacional, fonoaudióloga, asistente educacional, asistente social y siete estimuladoras. A los 3 meses hacemos el primer control de pautas madurativas, hasta los 3 años. Si el equipo considera que ese nene necesita de un acompañamiento de escuela especial, se hace la propuesta de inclusión y pasamos a 501 en el jardín que la gente elija (Pagella).

La nueva sede del CEAT en el nuevo edificio de 502 les va a venir bien…

– Hay que aclararle a la comunidad que durante un año y medio estuvimos guardadas, estábamos en instalaciones del Hospital y cuando comenzó la pandemia nos solicitaron el espacio por una cuestión de cuidados preventivos y tuvimos que dejar el lugar (Pagella).

Lugar que ocuparon por muchos años…

– Durante 30 años, nos costó mucho; pero nos ofrecieron compartir el espacio con 502, así que en este momento estamos en la parte de atrás de la escuela, calle Neuquén 404, y ya estamos trabajando de manera presencial. El edificio no fue inaugurado oficialmente todavía pero ya estamos trabajando en horario de 8 a 12 y de 13 a 17 horas como cualquier institución educativa. Somos educación pese a que trabajamos en conjunto con salud, sobre todo con derivaciones pediátricas (Pagella).

¿Cómo ha cambiado en el tiempo la educación especial?

– Desde 2006 a la fecha hemos tenido un cambio progresivo en cuanto a lo que fueron los paradigmas de educación especial. En un momento tuvimos un paradigma médico psicométrico, se hablaba de la discapacidad con un coeficiente intelectual, se medía. Se hablaba en términos médicos, y lo que cambió al modelo social de la discapacidad actual es que nosotros tenemos que mirar a la persona, que es sujeto de derecho.

Antes hablábamos de integración en los niveles y hoy hablamos de inclusión; pero el término conlleva una idea distinta, más profunda. Antes en la integración el estudiante ingresaba a un grupo y trabajaba, ahora al hablar de inclusión tenemos que trabajar con la diversidad de los estudiantes que tenemos en el aula, es el contexto el que tiene que brindarnos estrategias, los apoyos para trabajar con esa diversidad. Es un derecho de todos los estudiantes elegir la escuela en la que ellos quieren transitar, por determinadas situaciones se van a beneficiar más en una institución que en otra, más que nada por los equipos de trabajo con los que se cuenta; pero todas las instituciones tienen la obligación de recibir a los estudiantes con discapacidad (Marconi).

¿Cómo fue transitar este año largo de pandemia con chicos que ya de por sí necesitan una atención especial y que la presencialidad les hace muy bien?

– Hay estudiantes de sede que pueden tener otras oportunidades de socialización, de estar con sus pares en otros ámbitos, y hay otros que fuera del domicilio o de su familia, el lugar al que van es la escuela, entonces es como que están más limitadas sus posibilidades en el entorno. Fue muy difícil trabajar en pandemia, nos pasó como a todas las instituciones que no todo el mundo tiene conectividad, una computadora, un teléfono, con los pocos recursos que tenía Cooperadora la escuela imprimió y entregó trabajos en formato papel; pero también hay estudiantes que al formato papel tampoco podían acceder, entonces los docentes hacían video llamadas en el horario en el que llegaba el único teléfono al domicilio a la noche. Fue un trabajo desgastante, el que no es docente o no tiene un docente en la familia no sabe el desgaste que han sido estos dos años (Marconi).

¿En cuánto se involucionó con los chicos que no pudieron asistir al CEAT en pandemia en una edad clave para su superación?

– Nos encontramos atendiendo a los nenes una vez por semana, y a la semana siguiente pasamos a la virtualidad con nenes muy pequeñitos. Siempre desde el CEAT la recomendación a los padres era que los nenes no tuvieran mucha pantalla y nos encontramos teniendo que hacer video llamadas o Zoom. Es muy difícil captar la atención del bebé, en algunos casos no nos fue para nada productivo. Fue un trabajo arduo de todo el equipo, muy difícil para muchas familias y el resultado no fueron los mismos que cuando el trabajo era presencial.

Estamos muy contentos de haber vuelto; aunque las familias no tengan la indicación del pediatra pueden acercarse de manera espontánea, hasta los 3 años nosotros podemos hacer una evaluación en sus pautas madurativas, lo cual no quiere decir que tenga una discapacidad, a veces el entorno también condiciona y de eso se puede salir adelante (Pagella).

– Hemos tenido muy buen acompañamiento de las familias desde su lugar, desde el que pudieron, sin las familias no hubiéramos podido trabajar con la virtualidad o la presencialidad cuidada, lo cual nos ayudó muchísimo para continuar trabajando con cada trayectoria. Y ahora que estamos en fase 3 volvimos como todos los niveles y modalidades con las burbujas presenciales.

Queremos agradecer el trabajo de todos los docentes, reconocerles el esfuerzo, como así también a todos los auxiliares (Marconi).

Angel Pesce

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