Diario La Mañana. San Carlos de Bolívar +54 9 2314 53 5776

miércoles, 19 de enero de 2022
24.9 C
San Carlos de Bolívar
- Publicidad -

“Esto reafirma que lo hecho por ambos es imborrable”

- Publicidad -
- Publicidad -

Recuerdos, admiración, cariño, reconocimiento. Todo esto se percibió el sábado por la mañana en la rotonda de la ruta 226 y la avenida Calfucurá, donde se inauguró el espacio “Paseo Martínez Boero”. Allí se presentó la renovada tercera gigantografía que recuerda al Gaucho y su hijo Jorgito, se descubrieron dos placas, se plantó un árbol en memoria de Vilma Renda, esposa del ex campeón de TC, y se reafirmó el concepto de que el apellido Martínez Boero es sinónimo de Bolívar.

- Publicidad -

Allí estuvimos con Leandro Evangelista, impulsor de este reconocimiento junto con el Municipio local, y con dos de los presentes que viajaron para participar de este homenaje, Juan José “Gato” Barbery y Alberto “El Mono” Gagliardi, aquel que respondía ante el llamado “adelante, adelante el avión!!!”

Leandro Evangelista

– Para mí es siempre emocionante ayudar a las chicas (hijas de Jorge), hacerle un reconocimiento al “Gaucho” y en este caso también a Jorgito, así que el sentimiento es doble…

Mi pasión por los autos es de toda la vida. Hace un tiempo, cuando me hice amigo de las chicas, siempre intenté ayudarlas a que todo esto sea posible. Colaboré hace dos años, cuando se le puso el nombre de Jorge a la rotonda (en Brown y Venezuela), y cuando vimos que la gigantografía estaba gastada, dijimos “vamos a renovarla” y lo sumamos a Jorgito porque también se merecía un homenaje.

 

Con la gente del Quilmes Automóvil Club empezamos a tratarnos hace seis o siete años, en los autódromos, con las “Leyendas del TC”, y desde entonces tenemos una muy buena relación y estamos permanentemente en contacto. Emociona ver los autos en Bolívar, y al escucharlos se te pone enseguida la piel de gallina…

 

Juan José Barbery

– Van pasando los años y uno va cerrando el duelo, más allá de que todavía lo siento y los extraño a los dos. Con Jorgito compartimos y convivimos un montón de cuestiones, pero también vine a escuchar al Gaucho, a hablar de fierros. Con el Gaucho compartíamos el día de cumpleaños (23 de mayo)… Para mí, la familia Martínez Boero, además de significar la historia de nuestra pasión, significa una relación hermosa que hoy mantenemos. Por mi actividad no puedo estar junto a la familia todo el tiempo que quisiera, pero es un placer venir a Bolívar y reencontrarme con toda esta gente que quiere a los Martínez Boero. No es casual que estemos hoy todos parados acá, al lado de esta gigantografía; esto quiere decir que lo hecho por ambos es imborrable.

 

Alberto Gagliardi

– Para quienes vivimos del automovilismo tantos años, Jorge fue parte de esa vida. Después se dio lo de Jorgito, a quien no traté tanto, pero llevaba el apellido y para nosotros era suficiente…

Ya es la tercera o cuarta vez que me toca estar en un homenaje a Jorge, y lo que más me agrada es la fuerza con que sus amigos, su gente e incluso las autoridades de Bolívar, más allá de su familia, lo tienen tan presente. Eso es parte de un sentimiento muy grande, muy argentino, muy de Bolívar en este caso, y muy del Turismo Carretera, la categoría insignia para todos aquellos que amamos este deporte.

 

Como especialista del automovilismo, ¿cómo definirías al “Gaucho” como piloto?

– Tenía un virtud: era un especie de equilibrio entre el muy aguerrido y el muy fino… Se lo veía hacer una gran maniobra como si estuviera paseando. Dentro del automovilismo, a eso lo miramos mucho. Su capacidad conductiva hacía que lo difícil pareciera fácil.

 

¿Con qué piloto de la actualidad lo asemejarías?

– Sería difícil hacerlo; aquellos eran autos tan distintos, los escenarios donde se corría eran tan diferentes… A los pilotos de hoy les costaría mucho más adaptarse a la forma en que se corría en aquellos años, en caminos de tierra, en el barro, que a aquellos pilotos adaptarse al automovilismo actual. El progreso nos trae todas comodidades y todas las posibilidades que aquellos pilotos no tuvieron; estoy hablando no sólo de la generación del “Gaucho” sino de todos los que anduvieron en los comienzos del Turismo Carretera.

 

¿Y cómo era el Gaucho como persona?

– Un fenómeno. Una de las cosas que nos dio el oficio que uno realizaba, fue el estar dentro de un ambiente donde era una cosa tan normal y tan común el trato, la broma… La broma arranca la sonrisa, ésta trae la risa, y la risa –dicen aquellos que saben- es una especie de vitamina especial para la vida. El Gaucho estaba dentro de esos hombres que hacían bien; con él se podía hablar de cualquier tema, si te tenías que reír te reías, y si te tocaba estar triste por alguien, también lo estabas… Lo definiría con una palabra que algunos podrían tomar como despectiva pero es todo lo contrario: el Gaucho era simple.

- Publicidad -
- Publicidad -
spot_img
- Publicidad -

Más Leídas

- Publicidad -

Edición Impresa

spot_img
spot_img