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miércoles, 21 de julio de 2021
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“Este gobierno no cumplirá con las expectativas”

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El delegado sindical de los trabajadores en el emblemático conflicto de PepsiCo hace tres años, Camilo Mones, consideró que el gobierno nacional y el provincial “no cumplirán con las expectativas” que generaron en la población, lo que abre una chance de crecimiento a la izquierda argentina, al influjo de movimientos libertarios que a nivel mundial vienen horadando a un capitalismo groggy que ya no tiene salida económica y sólo produce liderazgos enfermos como los de Trump y Bolsonaro.
El pergaminense, que es hijo de la bolivarense Silvia Lupano, estuvo de visita en esta ciudad y en ese marco dialogó en exclusiva con este diario.

Ahora que pasaron unos tres años, ¿qué enseñanza le queda al pueblo de la experiencia PepsiCo?
-Fue el conflicto obrero en el que más se enfrentaron las políticas de ajuste del gobierno de Macri. Incluso nos reprimieron con fuerza en la puerta de la fábrica que habíamos tomado para preservar nuestro puesto de trabajo. Fue unos meses antes de las jornadas de diciembre cuando se votó la reforma jubilatoria, con gran movilización y represión. El gobierno tuvo ahí su primer gran desgaste, no pudo pasar esa reforma. Incluso en esos días salió a decir que la reforma laboral, que ya tenía pactada con la CGT, no sería aplicada porque lo de PepsiCo había sido un golpe fuerte.

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Tendemos a creer que fueron cuatro años de total avasallamiento de los derechos populares, y si bien fueron eso, también hubo resistencia, intentos que no prosperaron, como el 2×1 para genocidas. Lo de PepsiCo sirvió en lo simbólico, pero también en lo práctico.
-Sí, tuvo un efecto práctico que es también que había una ola de despidos, sobre todo en la industria, y se frenó. Demostró varias cosas, también que las centrales sindicales no querían pelear contra Macri en serio. En PepsiCo no estuvo ninguna organización gremial, n las CGT ni las CTA, ni las organizaciones kirchneristas como La Cámpora. Cuando más hacía falta no estuvieron. Se demostró que había una oposición de discurso. Si bien después recibimos mucha solidaridad, de las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas, incluso CGT y CTA, cuando instalamos la carpa. Pero en ese momento, si hubiera habido un paro regional, una movilización, quizá se hubiese impedido una represión como la que hubo. Pero vimos en acción las estrategias políticas.

¿Qué cambia con la asunción de les Fernández en nación y Kicillof en provincia?
-Todavía tienen pocos meses de gobierno. La percepción personal y también la de mis compañeros, que han votado al gobierno de Fernández y Kicillof, es que no podrá cumplir con las expectativas. Ya votaron dos leyes que no cayeron bien: la ley de Solidaridad, que saca la movilidad jubilatoria y que a las jubilaciones de más de 19 mil pesos no les da el bono. Y luego por decreto dio un aumento de 4 mil pesos en dos veces, que al sueldo es menos porque va al bruto y sufre descuentos. Y las empresas ahora toman eso como un aumento de sueldo y no quieren negociar cláusulas gatillo. Kicillof ahora patea el aumento que era para febrero de la cláusula gatillo y dice que lo pagará en marzo, porque tiene que cumplir con los acreedores. Es un gobierno que tiene el plan de pagar la deuda y cumplir con los acreedores, y eso lo lleva a tener que ajustar porque la plata no puede salir del Banco Central ya que generaría hiperinflación, es decir que debe surgir de los impuestos, de no aumentar los salarios, de no crear puestos de trabajo. Es un gobierno que no ha cumplido todavía con las expectativas, no ha tomado una medida claramente popular que lleve a la gente a creer que las cosas van a cambiar.

“PLANTEAMOS DESCONOCER LA DEUDA E INVESTIGARLA”
¿Y respecto de la deuda puede hacerse otra cosa? El gobierno sostiene que le dejaron una bomba y debe hacerse cargo.
-Nosotros desde el PTS, que forma parte del Frente de Izquierda, decimos que la deuda es ilegítima. La tomó un gobierno que la hizo inviable, porque no puede pagarse ni con toda la riqueza que genere el país en un año entero. Es ilegitima porque no pasó por el Congreso el proceso de endeudamiento, y es ilegal, porque se usó esa deuda para fugar capitales. No recibiste ni vos ni yo esa plata, sino los empresarios, que se la terminaron quedando vía fuga de capitales y vía las ganancias que giran al exterior. Nosotros planteamos desconocerla, no hay otra forma. E investigarla, para que el pueblo vea cómo son las cosas.

¿Ustedes no irían a negociar?
-No, y se demostraría que es una deuda completamente fraudulenta. Incluso hay investigaciones al respecto, el caso de Alejandro Olmos que lo demostró en el Congreso. Es inviable. El sentido común dice que hay que pagarla, nosotros también, no somos estafadores, pero si el otro toma una deuda y quiere hacérmela pagar a mí con una educación y una salud que no cubren las necesidades básicas, con congelamiento de salarios empezando por los jubilados, mientras la inflación sigue alta… Si pagar la deuda significa que la gran mayoría de la población pase hambre, y hay un sector que se benefició con el modelo económico, estamos en contra. Si los empresarios que fugaron capitales quieren devolver esas fortunas, que paguen sin problemas, no vamos a oponernos.

“NO HABLAN DE INVESTIGARLA” PORQUE “NO QUIEREN ENFRENTARSE CON ESTADOS UNIDOS”
Mones lamenta que el gobierno no impulse una investigación sobre la deuda, cosa que “sí están haciendo algunos sectores del peronismo y movimientos sociales ligados al Frente de Todos”, más los sempiternos segmentos de la izquierda que históricamente baten ese parche. “Pero Fernández no dice que haya que investigarla ni abrió ninguna oficina para eso, ni tampoco los diputados del Frente lo plantean. Es llamativo, porque la investigación no quiere decir desconocerla, sino ver qué pasó con esa plata, dónde fue”.
A su criterio, “el gobierno no investiga la deuda porque tiene un compromiso con el Fondo: si se demostrara que se tomó ilegalmente para fugar capitales, el Fondo quedaría como un organismo internacional que aporta a fraudes en países enteros. Y ahí hay intereses de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, que ponen la plata del Fondo y ‘rescatan’ economías emergentes para armar este circuito de saqueo”, explicó el entrevistado, que ideológicamente adhiere al ideario del marxismo revolucionario. “El gobierno no quiere enfrentarse con el FMI porque es enfrentarse con Estados Unidos, y Fernández necesita de aliado a Trump”.

“SI ARGENTINA SE NEGARA A PAGAR, TENDRÍA UNA GRAN SIMPATÍA MUNDIAL”
El gobierno dice que hoy, con la correlación de fuerzas a niveles regional y mundial, no puede ir contra Trump ni hacer otra cosa que la que está haciendo.
-Si querés no pagarla demostrando que es un fraude y poniendo las necesidades del pueblo trabajador primero, la relación de fuerzas te da. Hoy, si un pueblo como Argentina se negara a pagar la deuda, tendría una gran simpatía mundial incluso en Estados Unidos. El partido Demócrata está en crisis, puede ganar las primarias el ala izquierda, Bernie Sanders. Hay un gran movimiento juvenil allá que se dice socialista y no coincide con el capitalismo, es ideológicamente anticapitalista, no políticamente. Pero si Argentina no pagara sería incluso muy difícil para Estados Unidos ponerle sanciones económicas. Después podés hacer negocios con la India, con China, con Rusia. El mundo no está tan alineado con Estados Unidos para que tenga ese predominio en la relación de fuerzas. Y Argentina es un país con una tradición democrática. Hay que hacerle cosas a la Argentina con la trayectoria que tiene, por ejemplo en materia de derechos humanos.

¿Irá a ganar Bernie Sanders? ¿El capitalismo está en crisis? En nuestra región se lo ve vivo, y hay una fuerte derechización política que lo sostiene.
-Hay dos polos: Bolsonaro en Brasil y López Obrador en México. En Chile tenés PIñera, que es como Macri, pero también el Chile Despierta, que cuestiona el sistema constitucional que armó Pinochet. En Ecuador hay un gobierno que empezó siendo de centro izquierda y se hizo de derecha, pero la movilización popular lo forzó a retroceder. En Estados Unidos puede ganar Sanders, pero ya los Clinton salieron a decir que si vence Sanders en las primarias no lo apoyarán. Están más preocupados porque no se izquierdice el Partido Demócrata, prefieren que gane Trump.
El capitalismo está en crisis desde 2008 cuando estalló el Lehman Brothers. Pegó un freno la economía mundial y no pasó lo que en la crisis del ’30, porque los estados pusieron plata y salvaron a los bancos, empezando por Estados Unidos. Pero el capitalismo está demostrando que vive una crisis cada vez peor, y se nota políticamente porque se va a los polos: gobierna un tipo como Trump, homofóbico, racista y corrupto, que un año antes todos decían que no ganaría, o Bolsonaro, que tenía el 0.05 por ciento de los votos. Surgen porque hay crisis. Y en crisis aún más graves, como la del ’30, ocurrió peor: surgieron aberraciones como Hitler o Mussolini. Cuando el capitalismo entra en una crisis profunda y no tiene salida económica, pasan los años y la recesión sigue y las nuevas generaciones se suman al sistema de forma precaria, y no hay fábricas y la desocupación estructural es muy grande y se consolida, aparecen estos liderazgos. En Europa está pasando, en España tenés un grupo de ultraderecha neonazi, Vox, que son peores que Bolsonaro. Y casi llegaron a quince diputados. Tenés las Águilas Doradas en Grecia, grupos neofascistas en Alemania que ya poseen más de veinte bancas. El capitalismo no da una salida económica y provoca una polarización política. El problema es que la derecha se polariza mucho mejor y mucho más organizadamente, y emerge mucho más claramente a través de un Bolsonaro. Mientras que la izquierda padece mucho problemas para emerger. Cuando quiere hacerlo, caso la centroizquierda del Partido Demócrata de Estados Unidos, desde adentro mismo de esa facción se lo quiere evitar.
Está también el tema de la gobernabilidad. Cuando PepsiCo nos vino a visitar Baradell a la carpa, y nos hablaba de la gobernabilidad, de mantener el statu quo. ¿Gobernabilidad para quién? Porque también el gobierno puede ser para los trabajadores, no tiene que ser todo para los empresarios…
Al no tener una salida económica, el capitalismo va a generar cada vez peores fenómenos políticos hacia derecha. Y a la izquierda van a tratar de contenerla. No creo que surjan grupos de ultraizquierda como en otras épocas, pero si veo un fortalecimiento de la izquierda, eso vemos en el FIT, que es un fenómeno mundial. Que de hecho se mantiene también por la crisis del capitalismo.

¿Y por qué se da un retroceso en votos, por ejemplo en Argentina, cuando deberían tener un crecimiento?
-Porque la gente optó porque no ganara Macri. Fue un voto malminorista. Pero al mismo tiempo tenemos una influencia real con nuestras ideas, hemos podido hacer una campaña explicando nuestro programa político, con debates presidenciales, spots, el recorrido de la militancia en todo el país, caso Bolívar, que nos han granjeado cierto respeto y cierto prestigio a nivel Argentina. Quedamos como referencia, así sea minoritaria. Y coherente.

¿Creen que desde esa base vendrá un tiempo de crecimiento (en votos)?
-Creemos que sí. Habrá un desgaste del gobierno por sus propias contradicciones, para quién gobierno, a quién atiendo prioritariamente. Si es a la deuda y los acreedores, se va a empezar a notar. Puede darse incluso que la economía empeore por problemas externos, por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Eso sumado al ajuste estatal. Nosotros apostamos a que la lucha de los trabajadores y las trabajadoras fortalecerán a la izquierda.

Chino Castro

 

“En Bolivia se podría haber derrotado al golpe, pero no se quiso”

En la mirada de Camilo Mones, en Bolivia “el pueblo (el del Alto y el de Cochabamba) resistió fuerte” el golpe de estado. Sin embargo, “si lo hubiese acompañado el resto, se podría haber derrotado el golpe. Pero no se quiso hacer. Ni la cúpula del MAS, ni la central de trabajadores boliviana quisieron. Ahí te das cuenta de que se frenan esos movimientos, porque está el peligro de la revolución”.

¿Es posible una revolución hoy, o es algo de otra época?
-En Bolivia el golpe de estado se estabilizó cuando desbloquearon la central energética de Senkata, un punto estratégico que distribuye gas a La Paz y a todo el norte del país. Estaba bloqueada por la población del Alto. Si seguía el bloqueo, toda La Paz quedaba sin gas y el golpe se hubiese debilitado, al no poder garantizar lo mínimo. ¿Quién tiene el poder ahí? Pero la política del MAS y de la central de trabajadores fue no apoyar ese bloqueo (que luego fue fuertemente reprimido, incluso con muertos). Si la población hubiese marchado en masa a Senkata, y no hubiera sido contenida por el MAS, se podría haber vencido al golpe de estado, y tal vez hubiese nacido una ola revolucionaria. La gente cuando ve que es derrotado lo más de derecha que hay, dice ‘ahora gobierno yo’. La clase obrera tiene lugares económicos que si quiere, no funcionan. La revolución no sólo tiene que ver con un ideal, sino con qué fuerzas materiales vos tenés para derrotar a los capitalistas. Posee más fuerza material que la que le hacen creer todos los días.

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