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domingo, 23 de junio de 2024
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“Estamos contentos, y seguimos con expectativas y ganas de hacer la obra”

Tercer Cuerpo se presentará mañana en el taller.

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Tercer Cuerpo continúa su periplo de funciones acá y allá, y como ya informamos, mañana le tocará el turno a El Taller, de Artecon, donde la obra de Vamos de Nuevo se presentará desde las 21.15.

¿Pensaron en que se daría este recorrido? Desde su estreno, la obra no ha parado de girar.

Marisol Inda, una de las protagonistas:  -Pensábamos que nos iba a ir bien, porque nos gustaba el texto y sabíamos que iba a gustar, pero no que resultaría de esta manera. Hemos tenido muy buenas críticas y respuesta de público, así que estamos contentos y seguimos con buenas expectativas y ganas de hacer la obra.

“La obra siempre está en proceso” ¿Mejora con el corre de las funciones?

– Creemos que sí. Todas las obras son orgánicas, entonces pasa eso. A partir de la novena o décima función notamos un cambio, aunque siempre está en proceso la obra. Por eso para estas funciones que daremos en Bolívar y Trenque Lauquen haremos un ensayo pero ajustaremos cosas. Siempre surgen cosas, entonces la idea es ensayar pero incorporando ciertos ajustes, ya que también puede pasar que, de tanto pasarla, lo hagas en automático, y esa no es la idea. También cambia el producto a partir de la interacción con el público, por eso siempre cada función es diferente.

Tercer Cuerpo es un drama. Sin embargo el público se ríe…

– Es un dramón. Algunos me dijeron que ‘cuando terminó la obra, me pregunté de qué me reí’. Son unos dramas terribles los que tienen los personajes. Nosotros pensamos que por ahí la risa aparece en momentos tan dramáticos porque la gente se distiende riéndose, se escapa, de algún modo.

Hay risas nerviosas también.

– Exacto. Las situaciones que se ven en Tercer Cuerpo son cosas cotidianas, si no te pasó a vos le pasó a tu amigo, tu vecino o tu pariente. El tema de la incomunicación late todo el tiempo.

No hay redes sociales ni teléfonos móviles, parece situada en los años noventa, sin embargo plantea un tema que es aún más de estos años que de aquéllos: la incomunicación, la alienación.

– Sí, cada cual está en su mundo y nadie se escucha. Hay una escena en la que estamos todos cruzados, en diferentes lugares, y hablamos a la vez. Lo que pasa ahora: cada cual está en la suya pero en general nadie escucha al otro, no sé si hay tanta empatía, por más que se la nombra mucho y se habla todo el tiempo de pensar en los demás.

Por eso se la nombra, porque no está.

– Capaz.

¿A qué atribuís que haya ido tanta gente a verlos? En el mundillo teatral vernáculo suele hablarse de lo arduo que es lograr el respaldo del público, de que la gente no va al teatro, etcétera.

– Creo que la función del viernes será la número quince. Tenemos varias lecturas: empezamos en el verano, cuando no había tanta oferta de cosas y además la gente no se iba quizá tanto de vacaciones, por lo económico. Y como la entrada es accesible, por ahí a unos pesitos que tenías, al no irte de vacaciones te los gastabas en salir a cenar e ir al teatro, por ejemplo, si total la plata no vale nada hoy. Otra lectura tiene que ver con que casi todo el elenco fue parte de Esperando la carroza, una obra muy exitosa, entonces capaz había gente esperando lo nuevo de Cánepa, o el próximo personaje de la ‘Cuca’ (Elvira Vaccarezza). Porque ha venido público que no es habitué de las propuestas de Vamos de Nuevo.

Y habrá funcionado también el mentado ‘boca a boca’: a los que fueron les gustó y recomendaron.

– Sí, eso también ha pasado. Eso también produjo que viniera a vernos gente que no es la gente de teatro, la que siempre va. Gente que nos decía que la sala había quedado muy linda, que te dabas cuenta de que no había venido nunca acá.

Un Himalaya llamado Sofía

En Tercer Cuerpo, Marisol Inda encarna a Sofía, la pareja del personaje compuesto por Marcos Hernández. Una ‘criatura’ que le resultó arduo componer, admite la actriz.

¿Cómo es hacer a esa Sofía, enredada en un problema constante con su pareja?

– Es una mujer con muy poco amor propio. Tiene tanto amor para dar, según ella, que está dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de retener a su compañero, incluso a tener un hijo; cosas que no haría. Pero a ella no le importa. Se banca todo, hasta el maltrato físico. Que se vaya, que vuelva, ella siempre lo va a estar esperando. Sea como sea. Se lo dice en algún momento, y lo hace, corporalmente. Se banca todo.

Hasta lo que no espera. Porque también pasa algo que no espera ni se imagina, y termina asimilándolo.

– Sí. Sí. Súper tóxico. Hasta lo inesperado tolera, todo. Ella sabe que él está con alguien, en algún momento se da cuenta, pero también lo asimila. Y en el final, te quedás pensando qué pasó con ella, si bancó o no bancó. Inda explica que “fue difícil” la composición de “esa mujer, con semejante falta de orgullo, de amor propio”.

Pero lo “bravo” no radicó tanto en esa característica de Sofía, sino en otra cosa: “Fue arduo porque tengo poca letra. Entonces mantener el personaje tanto tiempo, sin hablar pero en tensión, me resultó bravo. Me costó quererla a Sofía”, confiesa.

¿Y la tenés que querer para poder hacerla?

– Me costó hacer lo mío. No sé, sentía que lo hacía desde afuera.

Te costó pasar al personaje por el cuerpo.

– Claro. Me costó ‘ser’ Sofía.

Tenés que empatizar con el personaje para poder hacerlo, de otro modo no hay manera, ¿no?

– Y sí. Y me costó esa empatía.

¿Más que otras veces?

– Sí, mucho más.

¿Es el personaje más arduo que te ha tocado?

– Puede ser. Tuve otro que también me costó hacer. Era más duro… Pero acá me costó empatizar.

¿Y estás conforme con el resultado, de la obra en general, lo que llevaron a escena, y de lo tuyo en particular?

– Sí, pero siempre estoy buscando más. Siento que necesita más el personaje. Como que sigue en proceso, no es que ya está. Bueno, como toda obra de arte, si le empezamos a dar vuelta no estará terminada nunca.

¿Cuál era ese otro papel que te resultó tan difícil?

– Me dijeron que estaba bien, pero a mí me costó un montón. Patricia, en Orquesta de Señoritas. Una violinista muy recta, muy dura y muy rígida, que le pegaba a la madre. Me costaba hacer eso, me costaba mucho.

Chino Castro

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