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miércoles, 22 de junio de 2022
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Escribe Ariel Dadante: Paul Verhoeven – Robocop

Cine.

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Continuando con la línea ya planteada en la columna anterior con Terminator 2, nos seguimos adentrando en el futuro y la concepción del hombre y la máquina. Hoy voy hablar de RoboCop (RoboCop, 1987), una película ultraviolenta en la que nadie confiaba y terminó por convertirse en un éxito y un film de culto, que terminó generando millones con sus secuelas, merchandising, series animadas y comics.

Antes de que Paul Verhoeven se hiciese cargo del film, el guión de RoboCop había sido rechazado por un sinnúmero de directores, entre los que se contaron David Cronenberg y Alex Cox. Verhoeven, de hecho, no se molestó ni siquiera en leerlo cuando se lo enviaron, pensando que era una película de acción sin sustancia… Hasta que su mujer lo tomó de su escritorio y, tras hojearlo, llamó su atención lo satírica que podía resultar esta película, y lo convenció de que le haga una segunda lectura. Peter Weller no fue la primera opción para interpretar a Alex Murphy.

Verhoeven quería a RutgerHauer (Balde Runner) o ArnoldSchwazennerger, pero cuando comenzaron con las pruebas de vestuario se dieron cuenta que ambos eran muy voluminosos y les impedía encajar en el traje de Robocop. La elección de Peter Weller, además de ser un muy buen actor, en palabras del director, terminó inclinándose por él por su delgada contextura física. Y hablando del traje, en el rodaje se emplearon siete armaduras.

Una de ellas estaba reforzada con fibra de vidrio, para que así el especialista de turno no se desarme rodando la escena de la explosión en la gasolinera, y otras dos mostraban los balazos y arañazos que va recibiendo el héroe durante el curso de la historia. Una tercera armadura, la más empleada en la película, estaba dotada de un ventilador, para que así Peter Weller no se asfixiara mientras la vestía. Pese a ello, Weller transpiraba tanto que perdió cerca de un kilo y medio de peso por jornada de rodaje.

Dato extra, a Peter Weller le llevaba 11 horas colocarse el traje de RoboCop. Una vez que se puso el traje descubrieron que quedaba demasiado grande y no entraba en el auto. Por eso la mayoría de las escenas lo muestran saliendo del coche o a punto de ingresar en él. En las escenas que RoboCop aparecía “patrullando” por la ciudad, siempre se recurre a un plano de cintura para arriba.

El motivo es que Peter Weller no podía entrar en un coche con el traje completo. Por ese motivo se recurría a ese encuadre, el actor usaba pantalones cortos y sólo la parte superior del traje de robot. El personaje de la agente Lewis (Nancy Allen) fue una bienvenida excepción en el panorama del cine de tiros de los 80. Tan dura resultaba esta oficial de policía de Detroit, que en su primera escena resultaba difícil determinar si era un hombre o una chica hasta el momento en el cual se quitaba el casco.

Algo plenamente calculado por parte de Verhoeven, claro: cuando la Allen entró en el rodaje para sustituir a Stephanie Zimbalist (muy ocupada rodando la serie Remington Steele junto a Pierce Brosnan) la primera exigencia del director fue que se cortase el pelo. Cuando Kurtwood Smith hizo el casting para la película, lo hizo para el papel de Dick Jones, y cuando lo llamaron para la película él pensó que era para el papel para el que había audicionado.

Sin embargo se encontró con que le habían asignado el papel de ClarenceBoddicker, y cuando, tiempo después, quiso saber el motivo, le dijeron que Verhoeben, que era alemán y había crecido cercano al Holocausto, cuando lo vio con las gafas puestas pensó que se parecía muchísimo a Heinrich Himmler, uno de los brazos fuertes de Hitler. Más villano imposible. Muchas veces las películas (por diversas complicaciones) pueden alargarse en el rodaje, algo que afecta negativamente al presupuesto.

Paul Verhoeven y el productor Jon Davison sabían que no disponían de más dinero y faltaba una escena clave por rodar: la escena en la que Murphy muere. Continuaron como si nada y cuando la producción estaba acabada ejercieron presión sobre el estudio afirmando que esa parte era imprescindible, consiguiendo el dinero y tiempo extra necesario.

RoboCop dejó una huella innegable en el cine de los fines de los ochenta, presentando un film hiperviolento y una sátira a la sociedad de la época, que no ha envejecido para nada, al día de hoy sigue muy actual. Y tiene una de esas frases que son parte de la historia del cine: “vendrás conmigo, vivo o muerto”, un reflejo de la sociedad que intenta proteger el superpolicía Alex Murphy.

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