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jueves, 09 de diciembre de 2021
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Encontrarle la humanidad a lo extraño

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Nadia Marchione es actriz. Aunque haga las veces de ‘multitasking’ en su faceta de gestora cultural y coordinadora del Cine municipal, si no actúa ‘le falta’ algo, por eso regresar al escenario, y en modo presencial, significará una inyección de alegría y calma tras un año ensombrecido por la pandemia.

Marchione protagonizará a Mujer 1 en la obra El duelo, de Lorena Mega, que debutará en Arenales 1134 el miércoles 9 de diciembre. Para la actriz este modo de presentación implicará un volver a las fuentes, ya que se formó en la porteña Timbre 4, cuya sala se hallaba en la parte de atrás de la casa del director, Claudio Tolcachir.

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La función de El duelo será a la gorra, desde las 21 horas, al aire libre y enmarcada en el protocolo sanitario  que detallamos la semana pasada en entrevista con Lorena Mega, autora y directora de la pieza cuya otra protagonista, como Mujer 2, es Valentina Laborde. Será, además, la primera experiencia de Souvenir fuera de la plataforma Zoom, de la que Mega, Marchione y los artistas convocados se valieron estos meses de confinamiento para realizar sus espectáculos.

 

“EL DUELO TIENE UNA POÉTICA HERMOSA”

Cuando leíste El duelo, rápidamente le dijiste a la autora que querías encarnar a Mujer 1. ¿Por qué?

– Porque me encantó el texto. Tiene ese tipo de absurdo que es muy humano. Al absurdo lo percibe el que lo ve, el que lo lee, pero el que lo está viviendo no lo registra como tal, y eso me gusta. El duelo posee una poética hermosa. Me pasa cuando leo algunos textos que digo ‘yo quiero decir esto’.

¿Y qué acá? Porque hay dos personajes y sin embargo elegiste a Mujer 1.

– No sé por qué la 1, podría haber sido la 2. Hay algo en el mecanismo del texto, en la relación entre estas dos mujeres, que me interesó ni bien lo leí y que me pareció lindo de hacer, me produjo ganas de estar ahí, de ser parte.

 

“SIEMPRE ME HA COSTADO HACER COMEDIA”

Volviste a Bolívar en enero de 2015, y creo que en general se te asocia a la comedia, quizá porque has actuado poco en esta etapa y tus dos últimas incursiones, en propuestas de Artecon, fueron dentro de ese género, que no es el de El duelo. ¿Elegís la comedia por sobre el drama, o algún género por sobre los demás?

– Comedia no he hecho mucha. Salvo lo de Artecon, que justamente fueron mis últimos dos trabajos. Me asociarán con la comedia por eso, que de todos modos no fueron comedias duras y puras. Sí me gustó siempre trabajar con la humanidad de los personajes, al punto de que para mí, una persona que carece de humor no es interesante. Siempre que abordo un personaje contiene algo de humor, desde mi punto de vista. Que no tiene que ver con el chiste, hablo de otra cosa. Hacer comedia, por lo demás, es un gran desafío para mí, siempre me ha costado. Pero no elijo en función del género, sino de otras cosas, relativas a la humanidad del personaje.

En cuanto al absurdo, una de las cosas que más me gustó realizar en la vida fue una muestra en mi último año como alumna en Timbre 4, sobre Los días felices, de Beckett. El absurdo es encontrarle la humanidad a eso que a uno le parece extraño. Permanentemente ves personas a tu alrededor, que existen de verdad, y que hacen cosas raras. El mote de absurdo lo pone el de afuera.

Me remite a la canción de Divididos, Haciendo cosas raras para gente normal. Acá podría ser Haciendo cosas raras como gente normal.

– Claro, porque todos tenemos y hacemos cosas extrañas, cosas que para otros son absurdas. Pero siempre tienen los personajes del absurdo un sentido humano, siempre están transitando por algo a lo que le ponen palabras o el cuerpo. Eso me interesa del absurdo. El duelo es eso, personajes que le ponen acción y palabras a algo inefable.

 

SOY

Hacés muchas cosas, pero te definís como actriz. ¿Qué significa volver a actuar, y del modo mejor o ideal, que es en un escenario y con la gente allí?

– Implica un montón volver. Estuve varios años sin actuar cuando regresé a Bolívar, pero nunca perdí de vista que lo esencial en mí es eso, yo no soy otra cosa que actriz, y aunque hoy me desempeñe como coordinadora del cine u organice cosas, todo eso tendrá mi impronta como actriz porque eso soy. En todo caso, soy una actriz que hace otras cosas, no una coordinadora de cine que actúa. Por eso volver a hacerlo ante público será hermoso. Además después de todo esto que hemos pasado… Estuve mucho tiempo sin actuar, pero había otra gente que lo hacía y yo como público podía ser parte. En este período se cortó todo eso, entonces regresar implica romper una barrera. Y a la vez, a mí me encanta trabajar en espacios no convencionales, me gusta el hecho de que acá mismo (en un café) podríamos montar una obra, esa posibilidad que ofrece el teatro. En Buenos Aires hacíamos obras en casas, en habitaciones… Además me crié en Timbre 4, un teatro que en un principio estaba al fondo de una casa, la de Claudio Tolcachir, donde ocurría todo. Y a El duelo lo haremos también en un patio.

Chino Castro

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