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miércoles, 02 de junio de 2021
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“El productor debe observar las cosas básicas del criadero más que el rendimiento en el bolsillo”

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Eduardo Santilli e Ignacio Robalosantos tuvieron a su cargo la primera de las charlas que tuvo lugar ayer en la sala “Santiago Galaz” del predio ruralista. LA MAÑANA, previo a la disertación, habló con Santilli, quien se refirió a los cerdos y los factores que afectan la conversión alimenticia.

Dijo Santilli: “La intención de la charla es comentar las cosas básicas que podemos hacer en la producción para mejorar los números en cuanto a eficiencia de los criaderos, por ejemplo midiendo bien el consumo del agua, sabiendo si tenemos agua de calidad para que tomen los animales, el grosor de las partículas de la molienda, regulando bien los comederos, prestando atención si tenemos los comederos adecuados para la producción que tenemos o queremos tener. Intentamos dar un enfoque sin cosas complicadas, con detalles básicos que se pueden hacer dentro de lo que ya tenemos, con una baja inversión, y lograr una mejora importante en los números para que los criadores sean más eficientes y tener mejor retorno al bolsillo del productor”.

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¿Esto se puede realizar en criaderos de qué tamaño?

– Esto es para todos, en todos los criaderos tenemos comederos y debemos ver el desperdicio del alimento, hablar de genética, reposición y edad de los reproductores, el manejo de las temperaturas, el agua, la densidad animal, las micotoxinas que puedan o no tener las materias primas con las que producimos nuestros alimentos, la granulometría de nuestro alimento, enfermedades que puedan afectar a nuestros animales, y las deficiencias en la dieta por el uso o no de las materias primas que corresponden y en las inclusiones de premezclas. A todos nos afecta lo mismo, sean criaderos grandes o chicos.

¿La sanidad?

– Influye mucho. Si tenemos problemas sanitarios que no estamos viendo o estamos dejando pasar porque creemos que no lo podemos controlar. Un problema de diarreas un criadero muchas veces uno no lo ve como un verdadero problema en la cantidad de kilos a los que no va a poder llegar a tener a la hora de vender por esa enfermedad. Lo ve cuando se le retrasa o se le muere un animal; pero después repunta y lo recupera. A veces el animal que llega enfermo a grande es más problema que el que se murió de chico.

¿Estas charlas son más para los productores o para los empleados que manejan las explotaciones?

– Son amplias, es importante que vengan los dueños para que presten atención a cosas básicas del criadero que muchas veces uno no lo enfoca tanto porque está acostumbrado a mirar el número en el bolsillo y no tanto en cómo puede hacer pasa sacarle todo el jugo necesario al maíz que compró para que le deje más plata al final de la venta.

Una cuestión de manejo…

– Es manejo, detalles de trabajo.

¿Presta atención a estos detalles el productor hoy cuando hay que hilar más fino el número de ganancia?

– Sí, en la crisis 2018, que fue una de las más fuertes para el productor porcino, porque fue una crisis muy larga en tiempo. Cuando la crisis es de dos o tres meses el productor chico aguanta, vende algunas madres, vende los lechones en vez de estirar la crianza para llegar a capón, intenta subsistir en el tiempo.

El año pasado muchos productores por deficiencia en sus explotaciones cerraron o desaparecieron, criadores de toda la vida, les pasó a los chicos y a los grandes. Los grandes están más obligados a tener cierta eficiencia porque los números que maneja son grandes y las pérdidas suelen ser muy grandes. El chico tiene más posibilidades de subsistir si se maneja bien.

El momento ahora hace que el negocio sea bastante rentable, mejoró mucho pese a la devaluación de hace un tiempito, el valor del capón subió y eso hizo que el ánimo del productor no decayera.

La crisis del año pasado pareció no ser tan grave como otras anteriores…

– Seguramente, para muchos volver a ingresar al negocio después de cualquier crisis es casi imposible porque cuando uno se deshace de las madres y de la genética que tenía, y para volver a ingresar hay que hacer una inversión inicial muy alta. No es lo mismo trabajar con la misma cantidad de madres y vender el lechón, que aunque el número sea muy chico siempre es preferible a reabrir una explotación, que es muy difícil.

En las crisis anteriores tampoco ayudaba el consumo de carne de cerdo per cápita que hay hoy…

– El consumo actual es muy bueno y se cree que en unos años va a crecer más aún por el perfil de crecimiento que tiene. Es una muy buena opción para el consumidor, que antes no la tenía como opción. Antes en la carnicería podías conseguir un lechón, nada más, sirve para ponerlo en la parrilla y comerlo en el momento; pero no se sacaban cortes específicos del lechón, y muchos tienen la imagen del capón de antes, que tenía sabor fuerte. Ahora si se le hace la nutrición como debe hacerse y cría al animal a la velocidad que crecen normalmente, el capón es una carne muy noble, con poca grasa, quizás es hasta más sana que otras carnes y que normalmente salen mucho más caras.

El cerdo tiene muy buen precio, estamos siguiendo por detrás a la vaca, nunca la vamos a superar, tampoco queremos eso, y la carne de pollo viene atrás nuestro en valores. Y por el rinde que tiene en la mesa, un corte de cerdo al horno o a la parrilla rinde mucho más que otra carne.

                   Angel Pesce

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