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jueves, 03 de junio de 2021
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El peronismo “ganará en primera vuelta”, porque “la gente está hastiada”

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Lo que vuelve es el peronismo, una nueva construcción donde el kirchnerismo es una pieza más, analiza Claudio Carnevale, quien arriesga que el Frente de Todos ganará en primera vuelta, porque la gente está harta, al tiempo que arroja luz para visualizar cuál es el clivaje de hoy en una sociedad argentina signada por los antagonismos.

Siempre se dice que cada elección es especial. ¿La de octubre 2019 es especialmente especial?

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-Es una elección especial. Tal vez tengamos una polarización entre un eje cuyo partido principal es el peronismo, y otro cuyo partido central, al menos territorialmente, es el radicalismo. Y esa polarización para mí va a ser similar a la del ’83. Las terceras fuerzas van a quedar muy pero muy atrás. Y no es algo traído de los pelos, sino que la sociedad está polarizada. Yo no haría juicio de valor sobre si eso es bueno o malo, no tiene por qué tener un juicio de valor, es un hecho. Hay dos modelos. Uno es de desarrollo nacional, que privilegia el trabajo, las pequeñas y medianas empresas como motor del desarrollo, que defiende lo propio, cuyo centro, filosóficamente, es el hombre. Y el otro es uno cuyo centro es el capital, que privilegia la inserción de la Argentina como productor de materias primarias, no le importan las pymes sino el desarrollo de las grandes empresas, los grandes grupos empresariales, y que algún día eso derrame. Un modelo que deja a muchos argentinos afuera y beneficia a unos pocos, sobre todo los del sistema financiero.

Hay una mirada que alerta que si vuelve a ganar Macri, nos quedaremos sin país.

-Por lo menos para la mayoría de los argentinos. Quedará un país para unos pocos, una minoría. Los que se han beneficiado con una política similar a la que se aplicaba en los noventa, pero ahora en forma mucho más cruda.

¿Y por qué no aprendimos de los noventa? ¿Por qué sigue habiendo tanta gente dispuesta a votar a su propio verdugo?

-Para mí es una cuestión cultural. Los grandes medios hegemónicos tienen su influencia en la formación de la opinión pública. Te están machacando todo el día con volver al pasado, y lo asocian con el kirchnerismo expresamente. Entonces vuelven muchos miedos que mucha gente tiene, sobre todo de clase media alta. Pero no dicen la verdad: esta es una construcción política nueva. No es que el kirchnerismo no exista, es parte de esta construcción política nueva, así como el duhaldismo fue parte de la construcción política del kirchnerismo. Lo que vuelve es el peronismo. Fijate que el candidato a presidente fue jefe de campaña de Randazzo hace dos años y de Massa hace cuatro. Además estamos hablando de alguien que se fue planteando sus diferencias, y de las cuales no está arrepentido, no se rectifica. Entonces si desde lo que fue el kirchnerismo se tiene un gesto de tamaño renunciamiento y de tamaño llamado a la unidad, del otro lado, del lado de los peronistas que estuvieron por fuera muchos años, debe ser correspondido.

Un gesto de renunciamiento, para emplear la palabra que usaste, que revela la magnitud del adversario.

-No hay que subestimarlo. El adversario tiene todo el poder económico detrás, tiene el poder mediático en su mayoría, aunque gracias a dios existen las redes sociales como comunicación alternativa. Pero hay un sector con costumbres conservadoras, que aún le sigue dando crédito a los medios tradicionales. La influencia todavía existe, y el poder económico compra periodismo, compra voluntades, compra gente que influencia sobre el resto. Sumado a que también manejan las redes, y lo hacen de un modo muy particular, con muy poca ética, con un ejército de trolls conducido desde la jefatura de Gabinete que es una vergüenza, la forma agresiva que emplea para intentar destruir al adversario. Vos usaste bien la palabra adversario, pero para esta gente pareciera que el adversario es el enemigo.

El peligro ahí es que a tu enemigo no lo reconocés como alguien que está en las mismas condiciones que vos para subir al ring, no le das ese derecho.

-Es alguien a quien tenés que exterminar para llegar. Hay un texto muy bueno de Chantal Mouffe, la mujer de Ernesto Laclau, sobre este tema. Es la tesis de su libro sobre el agonismo. Ella plantea transformar este antagonismo de enemigo-enemigo, en un agonismo de adversario-adversario. y dice que es la forma en que la democracia podría subsistir en un país como el nuestro. Pero eso requiere un cambio cultural. Hoy la forma de construcción política en la Argentina es amigo-enemigo, por eso no hay espacio para las terceras fuerzas.

También hay un texto muy bueno de Ana María Mustapic que analiza, desde civilización o barbarie, lo que son las dualidades en la historia argentina, los clivajes. Civilización o barbarie, después unitarios y federales, peronismo y antiperonismo, pueblo-antipueblo. En el ’83, el clivaje en la sociedad fue democracia o violencia. Y la democracia, la libertad y la paz eran encarnadas por Alfonsín, el peronismo aún no se había democratizado. En los noventa, fue estabilidad económica o caos e hiperinflación. Después corrupción o ética, cuando gana la Alianza. Luego, gobierno o desgobierno. Cuando termina el kirchnerismo y gana esta nueva alianza, el clivaje volvió a ser corrupción o ética. El clivaje actual todavía no está muy claro. Como hipótesis, yo me animaría a decir que es entre trabajo, empleo nacional, desarrollo de las pymes y una política nacional, o una política que mete a la Argentina como productor de productos primarios sin generar valor agregado en el trabajo local. Un modelo capitalista bancado en lo financiero, y otro de desarrollo nacional. Lo que no sé es si la gente tiene tan en claro este clivaje hoy.

En tu análisis Lavagna no tiene ninguna chance, ¿pero a quién le restará votos, al oficialismo o a la oposición?

-Va a obtener más votos en las PASO, pero en octubre terminarán decidiendo por alguna de las otras dos opciones los que en agosto voten a Lavagna. Además, no hicieron una construcción política buena. Con la pelea de egos que hubo en ese espacio, terminaron autodestruyéndose. Y la gente lo percibe. La gente vota no tanto por lo racional, sino por lo que percibe, lo que siente cuando escucha a un político. Y la percepción de que quiero consenso siempre y cuando me sigas a mí, refleja una construcción política que ya parte de una extrema debilidad.

 

“LA GENTE ESTÁ HASTIADA, VE MUCHA PERVERSIDAD, CINISMO Y ODIO”

¿Creés que habrá ballotage?

-En mi opinión no. Porque las PASO en los países como el nuestro actúan como si fuesen la elección de octubre, y la de octubre es como si fuera el ballotage. La polarización es tanta, que se ganará (el Frente de Todos) en primera vuelta. La gente está hastiada de este gobierno, ve mucha perversidad, mucho cinismo, mucho odio. El odio se está transmitiendo desde el poder a la sociedad, eso es jodido. Desde la oposición no, en la oposición no hay odio, lo que están haciendo es delinear cómo se hará para salir de esto, que va a ser muy difícil. Ya se están estudiando políticas de shock para emerger de la crisis. El equipo de Daniel Arroyo, que si dios quiere irá al área social en el nuevo gobierno, está trabajando en las medidas para los primeros cien días. No se está improvisando, se está trabajando con responsabilidad, pensando en medidas primero para la emergencia, y después, cuando la gente esté un poquito mejor, ver cómo se sale de esto. Pero al comienzo hay que actuar con medidas de shock.

 

En próximas ediciones, Carnevale analizará el panorama político local.

Carlos Claudio Carnevale trabaja como asesor de legisladores nacionales y provinciales, elaborando proyectos. También es un hombre de consulta para municipios de la Séptima sección electoral en estrategias vinculadas al armado de campañas políticas. Es periodista; ha realizado una maestría en Gobierno y Desarrollo con orientación en Ciencias Políticas; está graduado en la Escuela Nacional de Gobierno, en el Instituto Nacional de la Administración Pública; diplomado en Gestión Legislativa; diplomado en Comunicación Política; está finalizando una diplomatura en Gestión Legislativa Nacional, y terminó en febrero la maestría en Comunicación Política, con la tesis pendiente. Fue durante años la ‘mano derecha’ del ex diputado Isidoro Laso, y más tarde candidato político por el PRO.

Chino Castro

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