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sábado, 22 de enero de 2022
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El padre Mauricio donó plasma para ayudar a los enfermos graves con COVID

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El párroco de la ciudad, padre Mauricio Scoltore, viajó hoy a Mar del Plata para donar plasma. Recordemos que el sacerdote dio positivo para COVID-19 a fines de octubre pasado y permaneció en esa condición más de 40 días.

 

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Así lo recuerda. “Empecé el 29 de octubre, pedí un hisopado por contacto estrecho con COVID positivo y di positivo yo también. Estaba mi madre viviendo conmigo en la Parroquia, tiene 91 años, estuvo casi 5 meses viviendo conmigo, y decidimos trasladarla a Saladillo, a su casa, con su cuidadora”, relató los inicios de su convalecencia.

 

De acuerdo al padre, los primeros momentos del curso del virus en su organismo no fueron complejos, pero los síntomas fueron apareciendo con el correr de los días. “Yo comencé muy bien, el 29, sin problemas. El sábado 31 me dieron Vitamina D en cantidad; el domingo 1 me dieron la famosa ivermectina; me trajeron un preparado desde Tandil que es el ibuprofenato de sodio, para nebulizar, y antibióticos. Me dijeron que con todo eso ‘en 24 horas estás 0 Km’, y no fue así; yo a las 24 horas me empecé a sentir mal, a tener tos, a levantar fiebre. Así estuve hasta el sábado 7, con una tos permanente (mañana-tarde y noche), por lo que me dieron para tomar corticoides. Me hice una radiografía pero no apareció ningún signo de neumonía, era una inflamación bronquial. Nunca tuve afectada la capacidad respiratoria”, pormenoriza.

 

Fiel a su costumbre, con su particular tono al hablar, abundó en detalles sobre su estado de salud. “De a poquito empecé a salir pero sentía el cuerpo apaleado. El sábado 14 de noviembre me dieron el alta epidemiológica, pero me sentía muy cansado y pedí otro hisopado, que dio positivo el 19 de noviembre. Un nuevo hisopado, el 27 de noviembre, volvió a dar positivo y recién dio negativo el siguiente, que fue el 11 de diciembre”, enumera.

 

“Estuve asistido desde el Hospital, por la doctora Andrea Cobos y un par de médicos venezolanos. Fui tres veces al Hospital. Además, estuve acompañado y asistido por un montón de médicos amigos, tanto Marcelo Amaro, con quien siempre consulto cuando me pasa algo; mi clínico de Azul, quien me atendió durante la neumonía que tuve en 2015; por otro amigo, que es anestesista en Tandil; por otro amigo de Buenos Aires. Todos fueron aportando, sugiriendo, acompañando y así fui saliendo adelante”, destacó el padre Mauricio.

 

Consultado sobre su decisión de donar plasma, el párroco afirmó haber consultado con el Servicio de Hemoterapia del nosocomio local. “Pregunté en Hemoterapia del Hospital para donar plasma. Me dieron un turno para hacerme una extracción  de sangre, que enviaron a Mare del Plata, al Centro Regional de Hemoterapia, donde determinan qué cantidad de anticuerpos hay. Para donar plasma hay que ir a Mar del Plata; desde acá viaja semanalmente un auto de Salud de la municipalidad, que lleva y trae sangre al Banco de Sangre ya analizada para transfusiones y también plasma. En ese auto me llevaron hoy 5 de enero”, contó.

 

“Me hicieron la extracción. Para contarlo ‘en criollo’: te van sacando como cuando donás sangre sólo que de a poquito; la máquina la centrifuga, extrae el plasma y lo que queda lo devuelven al cuerpo. Eso se hace de a poco, hasta que juntan 600 cm3 de plasma. Es un procedimiento que demanda una hora, hay que ir con las mismas condiciones que cuando uno va a donar sangre: un desayuno liviano, sin lácteos ni grasas”, puntualizó.

 

El padre Scoltore se mostró muy satisfecho con haber podido colaborar y con la atención que le dispensaron. “Me sentí muy atendido y acompañado por todo el equipo de técnicos. No sentí ningún dolor o molestia, y te agradecen como si hubieras donado el corazón. Yo no sentí que estaba haciendo gran cosa, pero lo agradecen mucho. Así que si mi donación sirve para alguien, bendito sea Dios”, expresó.

 

Antes de finalizar el contacto con LA MAÑANA, el padre hizo alusión al trabajo coordinado entre los equipos de Salud de las ciudades vecinas. “Es importante destacar cómo los equipos de Salud de la zona trabajan articulados y se van ayudando unos a otros. Hoy, el auto de la municipalidad de nuestra ciudad también trajo plasma para el Hospital ‘Pinto’ de Azul, y la gente de Salud de ese municipio fue a buscarla a la rotonda. Este tipo de metodología la realizan con frecuencia, lo que permite optimizar recursos”, remarcó.

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