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domingo, 26 de septiembre de 2021
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El otro yo

Escribe: Mario Cuevas.

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De sus discos solistas elijo “Todo es humo” (2000); y de su último álbum publicado, “La madre de todas las bellezas” (2016), escojo ‘La hora maldita’, que retrata de manera más que certera la lírica de Adrián Abonizio: “Para mí, lo que veo es mi mundo, y lo otro es el rumbo, lo que ve cada cual / Yo me debo a la luz de la esquina y que el tiempo decida, si me muero o entrás…”

Quizás su máximo clásico sea ‘El témpano’ pero detrás vienen esas perlas que popularizó Juan Carlos Baglietto cuando llegó a Buenos Aires enarbolando la bandera de la trova rosarina: ‘Mirta de regreso’ (un tangazo), y ‘Dios y el diablo en el taller’. “En aquel entonces, ni Adrián tenía conciencia de ser un poeta metafísico, ni yo de ser un cantante popular”, recuerda Baglietto en el libro La Trova Rosarina (1988) de Sergio Arboleya.

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Es que Adrián Abonizio, por lejos el autor de la trova rosarina más introvertido, le escribe y le canta al desamor y los desclasados, y siente pudor cuando una de sus canciones se convierte en un éxito.Siempre estuvo vinculado con el tango, lo demostró con “Tangolpeando” (2013) y ahora revalida esta tendencia con su nuevo álbum a punto de salir, grabado con la orquesta de tango La Máquina Invisible y que ya tiene un adelanto, ‘Ciudad Malandrina’: “Estoy en la ciudad más malandrina, donde los muertos caminan y los vivos roban pan / Estoy en la ciudad de los cereales, edificios de diamantes y chozas de alquitrán…”

En el verano de 2016 la gente del espacio teatral olavarriense Punto de Giro contrató a Abonizio para el sábado 27 de febrero. Cuando los artistas de las grandes ciudades viajan al interior es habitual que realicen en un fin de semana dos o tres fechas en ciudades aledañas, y esta vez no fue la excepción, el viernes 26 el rosarino se presentaba en La Vizcaína y allí comenzó la historia en común de Adrián Abonizio con el crédito local, Hernán Caraballo.

“Ese jueves me llama Simón Campos y me pregunta si me gustaría telonear a Adrián Abonizio, obviamente que le dije que sí – dice Hernán Caraballo -Para esa ocasión me acompañó Raúl Chillón en percusión. Preparamos unos temas y en seguida armamos la movida apara ese viernes, al otro día me invitó para ir a tocar con él a Punto de Giro. A partir de ahí quedamos muy en contacto y posteriormente pudimos hacer esa mágica noche en lo del Negrito Grismado, Don Giácomo, en esa oportunidad vino con el tecladista Claudio Cardone.”

La conexión entre Adrián y Hernán devino en un ofrecimiento del rosarino al bolivarense, Abonizio había escrito unas letras para que un amigo músico las hiciera canción, pero eso nunca sucedió y decantaron en las manos de Hernán que ni lerdo ni perezoso las transformó en “Canciones para otro yo”, su flamante álbum grabado en El Trébol Rojo, que ya anda transitando por las redes y que se presentará el miércoles 6 de octubre en nuestro Cine Avenida.

El disco, que cuenta con siete canciones con letras inéditas de Abonizio y música de Caraballo y cierra con una encendida versión de ‘El témpano’, abre con ‘Don nadie’: “Como es sabido, cuento y escribo, si me quieren matar es fácil saber / dónde me duermo, escarbo y cazo, soy de un paisaje hecho en papel / No me creo distinto ni me creo crearme apenas creo en lo que veo, y como ando muy mal de la vista les puedo contar chistes de ciegos / Qué harán conmigo mis enemigos, qué harán los que quieren que hable, déjenme tranquilo con sus esperanzas, me siento aliviado, soy un Don Nadie, soy un Don Nadie…”

“A este disco lo estoy disfrutando muchísimo – nos cuenta Hernán – Durante el proceso de grabación no pude disfrutarlo, fue un disco que lo hicimos muy fragmentado en el estudio. Seguramente les pasa lo mismo a los chicos que me acompañaron, sentimos ese plus de disfrutar el disco tocándolo en los ensayos, es una sensación rara pero linda.

Al disco lo veo bien, le tengo mucha fe, creo que es un material lindo como para despegar, desde lo que se logró musicalmente con estas ‘bestias’ de músicos que tengo, amigos que le pusieron todo. Creo que estuvimos a la altura de las canciones y las letras de un grande como es Adrián Abonizio.”

Con el folklore en su adn materno, Hernán ha ido incursionando e incorporando elementos de otras fuentes, canción latinoamericana, rock y la trova rosarina, obvio. Todo este bagaje lo desarrolla en su flamante álbum acompañado de un seleccionado de músicos: Adrian Pérez Quevedo (vientos), Jorge Godoy (guitarra), Hernán Moura (bajo), Raúl Chillón (percusión), y Nico Holgado (guitarras) que estará en las presentaciones del disco.

Con una ayudita de mis amigos

Jorge Godoy: “Trabajar con Hernán es una tarea fácil, tiene claro lo que quiere musicalmente y también adónde van sus intenciones artísticas. Sabe a qué apunta y de dónde sacarlo puntualmente, sino no hay forma de pensarme a mí en un disco de Hernán, tiene claro que no es mi palo pero que puedo aportar algo en cuanto al sonido que no lo encuentra en otro lado.

Fue tarea titánica los tiempos para grabarlo, si bien fue un proceso largo, cuando teníamos un hueco me avisaba y nos encerrábamos en el estudio con él y con Paolo Felice y grabábamos las guitarras. He tenido la suerte de haber trabajado con un montón de gentepero nunca me había tocado de haber trabajado localmente en una producción profesional y este disco de Hernán tiene ese adjetivo, es un disco muy pensado, muy bien trabajado en los arreglos y las canciones.”

Nico Holgado: “Mis sensaciones con respecto de estar tocando ahora con la banda de Hernán para las presentaciones del disco son muy buenas. Para mí es un desafío muy lindo, interesante porque tengo que tocar guitarras que grabó Jorge Godoy, que es un animal. Estoy contento por estar en esa selección de musicazos que hay ahí, confieso que cuando los encaré la primera vez vi que eran arreglos bastante complejos. Sabía que había que ensayar de otra manera, no a la que estoy acostumbrado, nosotros estamos con In-Ear, dónde escuchamos las pistas de referencia, algunos otros instrumentos que se van a disparar, también hay un metrónomo, así que hay que tocar muy ‘perfectito’ porque la idea es tocar el disco.”

Paolo Felice: “Con Hernán siempre me pasa de ir medio desconcertado con el proceso, él lo sabe bien y ésta vez no fue una excepción. Comenzamos grabando las bases con Raúl y Hernán, desde ahí se fue armando bastante. Después vivieron los colores de los vientos, las guitarras, los teclados; las canciones fueron enriqueciéndose con diferentes texturas. Después grabamos las voces de Hernán, que le puso su impronta característica y ahí el disco fue cerrando por todos lados. Estos días lo estoy escuchando bastante seguido y me gusta mucho cómo quedó.”

Raúl Chillón: “En mi caso los aportes al disco de Raúl significaron un desafío bastante particular ya que Hernán tenía una idea de las canciones ya formada, rítmicamente ya estaban bastante estructuradas, así que los aportes fueron más o menos enriquecer la idea rítmica de cada una de sus canciones. La idea de trabajar con Hernán y la banda siempre es muy profesional, propone un trabajo muy específico, se trabajan dos o tres canciones por ensayo, y lo mismo hicimos con el disco. Hernán tiene una idea muy clara de qué es lo que quiere generar, y también nos conocemos mucho. Hace nueve años que estoy tocando intensamente con él y sabe hasta dónde puedo dar y tiene la capacidad sacarme el jugo en lo máximo.”

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