Diario La Mañana. San Carlos de Bolívar +54 9 2314 53 5776

viernes, 04 de junio de 2021
11.9 C
San Carlos de Bolívar
- Publicidad -

El “honor” de reabrir el Avenida con una película “preciosa”

Una de las protagonistas de Las Siamesas, con la que mañana reabrirá el Avenida, dijo en charla exclusiva con este diario que la película de Paula Hernández es una obra “muy intensa, muy hermosa”, que narra un ‘amor descarrilado’ madre-hija “llevado al horror”; que el teatro por plataformas digitales “no existe”, y que volver a cantar frente al público fue “muy emocionante” y tensionante, ya que “uno cree que perdió todo”.

- Publicidad -
- Publicidad -

De dilatada trayectoria como actriz de cine, tv y teatro desde mediados de los ochenta, además de cantante y mujer feminista, Adela Rita Cortese (Buenos Aires, agosto del ’49) no quiso iniciar formalmente el reportaje sin destacar que para ella es “un honor” y “un hecho histórico” que una sala de cine, en este caso la bolivarense, reabra con una película suya tras un año cerrada. “Aún en pandemia, pero en una etapa más conocida o tal vez, con suerte, más leve, que es lo que deseamos”, expresó, con esperanza, una de las actrices más potentes de la escena nacional. Y no quiso despedirse sin desearnos “lo mejor” en esta nueva etapa que quedará formalmente inaugurada mañana a las 20 en la sala “Chiquita Domeño”.

¿Qué representa Las Siamesas en tu filmografía?

- Publicidad -

– Siamesas es una película muy querida. Estuve en la primera de Paula Hernández, Herencia, esa obra magnífica de 2001. Ahí nos vinculamos para siempre. Y después de tantos años volvimos a trabajar juntas en esta película preciosa, con Valeria Lois y el ‘Negro’ Prina, un magnífico actor tucumano. Para mí representa muchas cosas, y además es una gran película y eso también me conmueve. Después tuvimos que parar. Acá se dejó casi de filmar, ahora recién se están retomando algunas cosas. Pero Siamesas es una película preciosa. Muy intensa, muy hermosa.

En diciembre afirmaste en un reportaje con Graciela Borges en Radio Nacional, que filmar con Paula fue un placer, porque ella disfruta del rodaje y no te ‘tortura’, como otros directores.

– Están los que te piden cuarenta y ocho repeticiones de una escena, y la verdad que eso sólo habla de la inseguridad de ellos. Como ahora no hay celuloide… Para el actor es agotador. Pero cuando vos sabés poner la cámara, y sabés lo que querés contar, sale. Paula tiene esa virtud también. Ella se ríe, disfruta muchísimo de lo que hace, y eso produce algo muy empático con el actor.

¿Y se nota en el producto final?

– Sin dudarlo. Porque uno trabaja confiado. Estás trabajando para alguien a quien le gusta lo que estás haciendo. Es tu primer espectador. Los técnicos y el director son los primeros espectadores de uno, ahí vos sabés más o menos qué está pasando con lo que estás haciendo. Eso de grabar ochenta tomas no es lindo, es muy difícil. Ya en un momento no se sabe bien qué quiere uno, cuál es el objetivo del personaje y qué plantea el director.

La directora opinó que Las Siamesas es una reflexión sobre el ‘amor descarrilado’. Creo que también podría ser una metáfora sobre la pandemia, sobre el encierro. Gran parte del film transcurre en un ómnibus, con dos mujeres envueltas en un clima opresivo, atrapadas en sus propios miedos y prejuicios.

– Es un amor de madre-hija descarrilado. No es un buen amor. El vínculo de una madre y una hija, con lo mejor y lo peor, llevado a lo máximo, al horror. Es una tragicomedia, un género difícil. Como vos decís, filmar arriba de un micro, y que todo ocurra ahí… Y cuando la vi me llamó la atención cómo pasa, cómo corre. Pasa rápido.

Con un gran final. No he escuchado que se destaque eso.

– Claro. Porque lo que tiene Paula -y deberían tener todos los directores- es que sabe lo que está contando. El final es el remate de una película, lo que cierra y te deja ahí temblando, te deja la pregunta. No resuelve nada, es fantástico.

¿Cuánto perjudicó la pandemia la difusión de Las Siamesas?

– Muchísimo. Fijate vos que no se ha estrenado en salas de la ciudad de Buenos Aires, ahora la están pidiendo pero se retrasó un año entero, toda la pandemia. Era una película para ser estrenada en septiembre, agosto. Se vio en un apartado del Festival de Cine de Mar del Plata, con otras cinco de directores consagrados. Después, fue girando. Y ahora se verá en salas, en determinado circuito. Pero se pospuso muchísimo. Hay un mundo que se detuvo, en el que lo único que tuvo lugar fue la muerte y la enfermedad.

Teatro por streaming, como bailar arquitectura

¿Cómo estás viviendo esta etapa que paralizó casi todas las actividades, pero en particular las artísticas y muy en particular el teatro, una disciplina difícil de realizar a través de plataformas digitales que quizás les sean útiles a otras ramas del arte?

– Comparto eso. El teatro es imposible filmado. No existe. Te lleva el ojo de la cámara, y el teatro es justamente aquello en lo que elegís qué ver. Igualmente todas las disciplinas artísticas son tribales. No es lo mismo ver una película en tu casa que verla con otra gente, donde sentís que se produce ese silencio tribal, donde la carcajada y los suspiros se contagian. En el teatro ya es imposible. En la música uno está acostumbrado a los videoclips, o a los dvds, pero para las otras disciplinas es imposible. Eso es otra cosa, no es teatro. Filmado puede servir únicamente para saber qué hacían los grandes directores, para que quede un registro de Peter Brook, Brecht, Jaime Kogan, Roberto Villanueva.

El músico inglés Elvis Costello dice que escribir sobre música es como bailar arquitectura. Algo así.

– Y claro, tal cual. No es teatro, es otra cosa.

Este verano volviste a cantar en vivo. ¿Cómo fue esa experiencia?

– Volví en enero, y también canté en marzo. En la terraza del Picadero. En enero hice tres shows seguidos, y el primer día fue muy emocionante, y muy nerviosa estaba. Uno cree que perdió todo, pero después se da cuenta que no, que no es tanto, que está todo ahí.

“Hay una mirada de profundo desconocimiento sobre el sector”

¿Cómo ha sido tu vida durante el 2020, qué cambió?

-Yo siento que al comienzo uno pensaba que sería más corto. Después se fue dando cuenta de este horror. Pero en mi caso soy una privilegiada: porque tengo una casa luminosa, ventilada, cómoda, y puedo vivir, puedo trabajar. Pero hay compañeros que no pueden. Y la verdad es que hay una mirada de profundo desconocimiento sobre el sector, en general. Es difícil que la gente nos mire como trabajadores y que piense cuáles son nuestras necesidades. Porque hay tanta mediatización, tanta cosa banal, tanto premio entregado en lujosos hoteles, que todo el mundo cree que tenemos ese dinero y a lo mejor no podemos ni llegar a ese hotel; esos grandes trajes que casi siempre son prestados… Todo es, a veces, una teatralización de la realidad de cada uno de nosotros.

A propósito de ese desconocimiento que citás: en general, los protocolos han sido pensados para el público, no para los artistas.

-Imposible para nosotros. No podemos trabajar con un barbijo, que es tan importante; no podemos ponernos una escafandra. Para filmar tenés un enfermero en el set y te hisopan cada semana, pero hisoparte significa saber si estás enfermo o no, no es prevenir nada, es prevenir para los demás, no para vos.

Justicia y Seguridad “deben creernos, y no hacerse preguntas”

Estamos charlando un 8 de marzo. ¿En qué punto encuentra el 2021 a la vieja lucha de las mujeres por la igualdad y demoler los pilares de la sociedad patriarcal que aún nos rige?

– Creo que es un momento donde esa lucha ha dado su resultado hace poco con la ley de IVE, y la ley de Los 100 días, que me parece tan importante como lo otro. Creo que es imparable, que hay un cambio de paradigma muy fuerte. Y creo que también hay que poner mucho trabajo y presencia por parte del Ministerio de la Mujer, que lleva adelante Gómez Alcorta. Hay que poner el ojo en los femicidios, que no paran. Creo que la pandemia ha sido un disparador muy fuerte para la violencia. Están ocurriendo cosas en las que creo que el Ministerio tiene que estar presente con toda su fuerza. Reclamando a la Justicia y a las autoridades de Seguridad, que tienen que creernos cuando decimos que un hombre no está amenazando, y no hacerse preguntas. Y sí respondernos. Eso nos falta todavía. Bueno, se ha creado un Ministerio, y debe dar cuenta de ello.

Chino Castro.

spot_img
spot_img
- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -

Más Leídas

- Publicidad -

Edición Impresa

spot_img
spot_img