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domingo, 26 de septiembre de 2021
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“El gobierno tuvo que enfrentar una situación excepcional, y lo hizo de manera genuina”

Entrevista exclusiva con Ricardo Forster.

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El filósofo, docente y escritor Ricardo Forster explica por qué no es sólo lo económico lo que da cuenta de la derrota electoral del gobierno. La pandemia. La pesada herencia. El rol de la oposición, política y mediática. La “extraordinaria” campaña de vacunación. Los “errores no forzados” y las políticas que faltan. Lo que espera la sociedad y cómo vota. En una entrevista exclusiva, el asesor del presidente Fernández traza un recorrido de este período de gestión y se asoma al futuro.

Más que ganar las PASO Juntos, las perdió el Frente de Todos. ¿Por qué?

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-Hay que tomar en cuenta el impacto del covid 19 en términos económicos y sociales, pero también anímicos, en términos colectivos e individuales. A eso hay que agregarle que el gobierno recibe una Argentina destrozada económicamente por políticas de desindustrialización y endeudamiento del gobierno de Mauricio Macri. La pandemia, que estalla en menos de tres meses de iniciado el gobierno, redefine todos los cálculos que se habían hecho en términos políticos. Hay que hacer esa lectura para desembocar en las PASO, y también en lo que ha significado el impacto de una oposición muy destemplada, no sólo la política sino la mediática: se opusieron a la cuarentena, luego a las aperturas, luego al tipo de vacunas que se iban a traer; llamaron a movilizaciones que podían generar picos de contagios… Buscaron todos los mecanismos, sobre todo a través de la presión mediática, para debilitar, descalificar, horadar las decisiones del gobierno nacional.

A eso hay que agregar que las alternativas para enfrentar al covid 19 en términos económicos implicaban hacerse cargo de algo que impactaba a nivel global, y que significaba una caída exponencial del PBI en casi todos los países, salvo China.

El gobierno del Frente de Todos se propuso para recuperar la vida social, económica de la mayoría de la sociedad y no lo logró, porque tuvo que enfrentar una situación excepcional, y creo que lo hizo de una manera muy genuina, porque la campaña de vacunación creo fue histórica, extraordinaria, los esfuerzos por reconstruir el sistema sanitarioen un lapso brevísimo fueron gigantescos. Todo ese combo hay que ponerlo en el momento de ir a una elección de medio término, a lo que se le suman algunos errores no forzados, creo que el más significativo es la famosa fotografía del cumpleaños de Fabiola, que hizo mucho daño porque no debería haber ocurrido.

Dicho todo esto, hay que decir que una parte sustantiva de votantes decidió no concurrir. Es muy probable que en noviembre ese porcentaje concurra a sufragar.

Cuando comenzó la pandemia, el gobierno eligió cuidar la vida, y avisó que eso implicaría ‘sacrificios’ económicos, porque todo no se iba a poder. Gran parte de la sociedad acompañó esa elección. Aquel objetivo se logró, básicamente por la exitosa campaña de vacunación que nos ha llevado a un escenario de gran alivio sanitario. Sin embargo hoy muchísima gente, incluso votantes del oficialismo, con el diario del lunes marcan una serie de cosas que debería haber hecho, sobre todo inyectar dinero en el bolsillo popular. ¿Era posible en pandemia?

-A ver, como vos estás diciendo, es muy fácil cuando ya sucedieron las cosas salir a pontificar. La pandemia fue una sorpresa, un golpe a la mandíbula de la sociedad global. El gobierno tomó una decisión, porque veía lo que estaba sucediendo sobre todo en Europa, con países ricos con sistemas de salud colapsados. La Argentina, infinitamente más débil, con una economía en ruinas, con un sistema sanitario desarmado por el macrismo, tuvo que enfrentarse a la pandemia y para eso decidió, en forma para mí muy atinada, plantear una cuarentena para ganar tiempo. Después podemos pensar que tenían que haberse elegido políticas más heterodoxas, cuarentenas de tres semanas, abrir y cerrar. Pero eso con la experiencia posterior. La Argentina no pudo eludir que muchísimos compatriotas muriesen por el contagio, pero nadie careció de atención hospitalaria.

(…) La gente ya no recuerda que se congelaron las tarifas, que los medicamentos para los jubilados son gratuitos, que se congelaron durante más de un año los alquileres. Se tomaron medidas de cuidado extremadamente significativas. Faltaron decisiones más arriesgadas en términos económicos, que implicaran impacto sobre el salario, las jubilaciones, reactivación del mercado interno de consumo. Son las medidas que deben desplegarse en este momento, junto con la continuidad y ampliación de la inversión en obra pública, y, como es obvio, ayudar a las pymes y pequeñas empresas con créditos muy blandos, incluso a tasa 0. Por supuesto que la sociedad no tiene tiempo de esperar, actúa en función de sus necesidades, y en unas elecciones PASO le dice al oficialismo, sobre todo los que nos votaban y ahora no lo hicieron, que tenía expectativa en que un gobierno popular y peronista respondiera más rápido a la demanda de una vida mejor en condiciones distintas a las que efectivamente hubo que enfrentar. Bueno, el gobierno tomó nota.

A tu criterio, en la derrota del oficialismo hay una multi causalidad. Otros sostienen que fue sólo lo económico, como si alcanzara con ponerle a cada familia unos pesos en el bolsillo.

-Eso es absurdo. Es más que la economía, hay el impacto de los medios, las transformaciones de la subjetividad…

Esa afirmación lleva implícita una subestimacióndel electorado, que pone en juego otras cosas al votar: lo emocional, sus sueños, su confianza, su enojo.

-Por supuesto. Las sociedades son muy complejas, están compuestas por distintos elementos y rasgos: lo afectivo, lo cultural mediático, la construcción de un modo de ser del sentido común, la crisis al interior de la vida social, la desmembración, el individualismo, hay mil factores que hacen que las sociedades contemporáneas sean más volátiles y no respondan a esas estructuras indentitarias políticas del pasado.

Chino Castro

Volver a enamorar

Forster dice que como la épica del gobierno estuvo en la salud, no volcó energía en “construir una masa crítico-narrativa”, que también es indispensable. “Es necesario un relato más potente y con mayor capacidad de entusiasmar”, pero “la pandemia le hace horriblemente mal a la vida política, y sobre todo a la de aquellos que defendemos la territorialidad”.

Respecto de lo que no es económico: en esta hora también muchas voces le reclaman al gobierno un relato, una épica, una causa, condiciones más propias del kirchnerismo. ¿Ves necesario incorporar todo ese caudal?

-Yo estoy convencido, y en mi función de asesor presidencial se lo he hecho saber en más de una ocasión al presidente, de que toda acción política, todo proyecto de gobierno, debe generar las condiciones no sólo para abrir expectativas sino para producir entusiasmo. No sé si la palabra es épica, porque es muy grandilocuente a veces, pero la política necesita de fervor, de entusiasmo, si vos querés de un relato, una narración que tenga que ver con el futuro inmediato, con un horizonte que se abre, con una serie de decisiones que el proyecto que llega al gobierno va a implementar en función de aquel contrato que selló con el electorado. Y eso implica que no se le puede dar sólo números a la sociedad, o hacer descripciones demasiado grises sobre la realidad, hay que incentivar una mirada de mayor potencia. En las condiciones actuales el gobierno debe tomar riesgos, y cuidarse de decisiones que después no pueda llevar adelante y por lo tanto tenga que retroceder. En ese sentido, le hizo daño el modo en cómo se resolvió la cuestión Vicentín. No fue bueno cómo se implementó, y fue peor cómo se salió. Ahí hay una cuestión simbólica, lo simbólico pesa mucho en la sociedad, es un punto notable de la vida contemporánea.

(…) Quizá porque la gran épica del gobierno estuvo vinculada al cuidado de la salud, a conseguir las vacunas, a la vacunación, no se volcó también una energía fuerte en construir esa masa crítico-narrativa que es indispensable a la hora de plantearle a la sociedad un modo de ser político de un proyecto como el nuestro. Creo que es necesario un relato más potente y con mayor capacidad de interpelación y de entusiasmar. Pero agrego que la pandemia le hace horriblemente mal a la vida política y sobre todo a la de aquellos que defendemos la territorialidad. La pandemia, con la virtualización de la vida, con los Zooms, no reemplaza, sobre todo para una tradición popular como la nuestra, los encuentros, las calles, las movilizaciones. Ahí también hay una debilidad nuestra, porque tenemos la necesidad de estar en territorio.

El pueblo en la calle influye en la formación de un relato, lo empuja. Se habla del relato del kirchnerismo, pero seguramente estuvo muy imbuido de la movilización popular. Un relato y el entusiasmo de la sociedad crecen juntos, se retroalimentan. En pandemia, la calle fue de los libertarios.

-Absolutamente. Te doy un ejemplo nodal: los movimientos de derechos humanos nunca renunciaron a ocupar las calles, incluso en los momentos más difíciles.A eso hay que reactivarlo porque justamente el entusiasmo, la vocación año tras año por sostener la memoria y hacerlo de cara a la sociedad y en lugares simbólicamente poderosos, le da al relato político una mayor intensidad. Este ejemplo se puede trasladar. Ahora durante dos años tuvimos que replegarnos a nuestras casas, y eso produce distanciamiento, un cierto clima depresivo, porque el encuentro callejero, la movilización, tienen algo de fiesta, de carnavalesco, y cuando no existen lo que queda es una sensación de tristeza que sin ninguna duda influye sobre el electorado.

Ch.C.

Defender una estética de gobierno, a Cappa y espada

“Sucede que una de las condiciones de la época es aplanar todo, perder la perspectiva, quedarse instalado en el aquí, el ahora y en el instante, y parece que todo sucede ahora, que no hay pasado, no hay historia, no hay conflictos que tienen todo un recorrido en su despliegue. Por eso analizar este momento implica contemplar todo aquello que sigue estando en disputa en una Argentina que no ha resuelto el núcleo de esa disputa, que tiene que ver con la distribución de la renta, con el tipo de actividad productiva y con una cantidad de cuestiones vinculadas con la fuga de capitales y el endeudamiento”, enumeró el pensador. El tema son “los imaginarios que constituyen la trama de una sociedad en determinados contextos históricos. Cada época plantea sus propias dificultades”.

Una mayoría de futbolistas y entrenadores afirma muy a menudo que “el domingo tenemos que ganar como sea”. Por el contrario, el ex DT Ángel Cappa siempre dijo que primero hay que jugar bien, sin pensar en el después, y el triunfo llegará solo. ¿El gobierno ganará en noviembre si deja de pensar en noviembre y se concentra en gobernar los dos años que le quedan?

-Yo creo que en gran medida es así. Vos podés poner plata en el bolsillo, acelerar medidas cortoplacistas, y no estoy seguro de que por eso te vayan a votar. Gastarán el dinero que les pusiste en el bolsillo y votarán otra cosa, quizá. En cambio si el camino hacia las elecciones implica también una mirada hacia los dos años siguientes, que incluya hablarle muy directa y francamente a la sociedad e ir tomando decisiones que vayan mostrando ese rumbo, y que por supuesto en ese camino se acelere la posibilidad de mejorar la situación de la mayoría… hay que combinar ambas cosas.

(…) De nada sirve reactivar la economía para que esa reactivación termine pagando una deuda impagable con el Fondo. Si eso se hiciese, la sociedad terminaría estallando. Por eso un gobierno responsable y sensible, ligado a los intereses de la mayoría, tiene que buscar ese punto en el que la reconstrucción económica impacta sobre la vida concreta de esa mayoría. Y en ese sentido, hay que pensar, como diría Cappa, en que si ganás de cualquier modo, tarde o temprano terminarás perdiendo, en cambio si lo hacés construyendo, solidificando una idea, con una estética futbolera que al mismo tiempo nos devuelva el placer de ver un partido de fútbol, mejor todavía.

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