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sábado, 27 de noviembre de 2021
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Una realidad optimista para la ganadería nacional

Víctor Tonelli disertó en la Expo: “el gobierno tiene gente que sabe de ganadería, el asunto es saber si los quieren escuchar”.

“El mundo ya no tiene más espacio para vacas, así que vamos a tener que arreglarnos con lo que tenemos”, dijo Víctor Tonelli a La Mañana minutos antes de brindar su disertación en el salón comedor El Fogón, ante un numeroso auditorio que aguardaba sus conclusiones y consejos sobre “Los desafíos de la ganadería para 2022”, tal el título de la charla programada.Con su habitual solvencia profesional y ese tono tan particular que lo caracteriza, entre distendido y medular a la vez, el especialista marcó al cronista de esta diario un panorama optimista de cara al futuro inmediato.

“El optimismo viene del mercado exterior. Hoy China solamente podría hacerse cargo de toda nuestra oferta; pero no es sólo China: los países del sudeste asiático, Japón, Corea, están ávidos de consumir carne” y esa es una oportunidad extraordinaria para las carnes argentinas, enfatizó Tonelli, quien prosiguió diciendo que Europa ha bajado un poco el consumo y por lo tanto hay una retracción de esa parte del mercado. “Pero es solamente Europa y algo de Estados Unidos, donde nuestra penetración es casi simbólica. El crecimiento viene de la mano de países que no son consumidores tradicionales de carne.

¿Tenemos un problema de escala para ingresar a ese mercado?

“Todo el mundo tiene un problema de escala frente a China y esos países. Lo tiene Brasil, Estados Unidos, Australia. Y eso de alguna manera relativiza el problema, porque además la realidad es que no hay casi más espacio en el mundo para las vacas. Se suma a ello que hay presión de algunas ONG para reducir las emisiones de matano que generan las vacas o el dióxido de carbono producido por sus excretas. No habrá reducción, pero tampoco crecimiento y vamos a tener que vivir con lo que está, pero el mundo sigue creciendo y eso es una oportunidad para los que estamos en este negocio y la Argentina en particular, con los suelos que tiene, el conocimiento y la ganadería que tiene. Las 55 millones de cabezas de vacas que hay en Argentina ya es un muy buen número, ahora hay que darle eficiencia para que, con las mismas vacas, podamos hacer crecer las exportaciones hasta en un 50 por ciento”.

De tal manera, concluyó Tonelli que el mercado internacional llama al optimismo. “Luego está Argentina y nuestros problemas. Tenemos muchas cosas buenas pero a veces nos empecinamos en encajarnos solitos”.

¿Cuán cierto es que los problemas argentinos generan pérdidas de compradores que de alguna manera nos castigan por ello?

“Las pérdidas no ocurren cuando el mercado está insatisfecho. Cuando la demanda está insatisfecha te perdona todo; pero cuando está satisfecha “te saca la tarjeta roja”. Yo veo que hoy mismo volvemos a esos mercados con el doble y nos dicen que sí: “vengan, los perdonamos”. Es cierto que, en algunos mercados, como fue el caso de Israel que hizo un gran esfuerzo durante la pandemia para comprar carne argentina rechazando ofrecimientos de Polonia y de buenas a primeras les dijimos que no les vendíamos, los “dejamos colgados del pincel”. Ese es un mercado muy particular, que compra mucho y a muy buen precio y que, para la próxima, lo van a pensar porque tienen muchas opciones. Pero eso no ocurre con China y los otros países emergentes a la carne, porque no hay quien pueda abastecerlos”.

¿La exportación conspira contra el precio interno de la carne?

De ninguna manera. Yo he visto las intervenciones muchas veces a lo largo de 50 años de actividad profesional. Y ellas obedecen, generalmente, a algún problema puntual que hay que corregir. A veces se desajustan la oferta y la demanda y entonces los gobiernos deben intervenir y hasta allí está bien que lo haga. Pero las medidas son para corregir un problema, no deben ser permanentes. Y la verdad es que se equivocaron (el actual gobierno).

El problema del faltante del año pasado y el de ahora, que es igual, tienen relación con que los números del engordador no cierran y entonces no se lleva hacienda a la última etapa del engorde, que es el feed lot. Lo que sigue para adelante es faltante. Es lo que estamos viviendo de nuevo. Lo dijimos el año pasado antes de que ocurriera y sucedió y ahora le decimos lo mismo: va a ocurrir. En lugar de cerrar las exportaciones, que en general nada tiene que ver, lo que hay que hacer es corregir las cuestiones que hacen que al engordador no le cierren los números, que el feedlotero no pierda plata”.

El gobernador Kicillof, ante una pregunta nuestra cuando visitó Bolívar, dijo que no es cierto que China se lleve solamente la vaca de conserva, que si puede se lleva todo lo que hay y que eso necesita intervención…

No es ningún disparate lo que dijo. Tiene parte de la razón. Si los dejamos se llevan todo y nos dejan a nosotros el arroz que ellos comen. Eso es cierto, pero no se resuelve con intervenciones y cepo. Se resuelve con diálogo y con integraciones. El chino paga más por aquellas cosas que a nosotros no nos gustan. Se desviven por el brazuelo y el garrón. No es broma, es así. Por supuesto que si les ofrecemos el lomo también se lo llevan, pero podemos tener políticas para comernos nosotros el lomo o vendérselo a mejor precio a Europa”.

¿El gobierno actual tiene especialistas, gente que sepa en profundidad de estos temas?

Por supuesto que sí, sobre todo en el Ministerio de Agroindustria de la Nación. Que no los escuchen es otra cosa; allí hay gente de carrera que sabe mucho. El punto es qué medida quieren tomar en función de sus objetivos políticos, que nada tienen que ver con la realidad económica. Ese es el error”.

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