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domingo, 29 de mayo de 2022
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El Flaco, la milonga y el rock: Vida y obra de Alfredo Flaco Mellado

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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Los músicos y testigos del panorama musical bolivarense dan cuenta de un trío que surcó la década del 70 dejando una huella distintiva en nuestra ciudad: el Trío Cascote. Lamentablemente y hasta dónde sabemos no hay grabaciones de la agrupación que integraban Alfredo Flaco Mellado en guitarras y voz, Daniel Croce en bajo y Fratacho di Francisco en batería, pero nos podemos dar una idea del carácter de la agrupación por el repertorio que cultivaban: Born to Be Wild (Steppenwolf), Suzie Q (Johnny Rivers), Samba pa ti (Santana), HaveYouEverSeenthe Rain (Creedence), Una casa con diez pinos y Avenida Rivadavia (Manal).

Hoy recurrimos a una de las fuentes más autorizadas para hablar del Trío Cascote, aunque hay que confesar que también es una excusa para asomarnos al pasado, presente y futuro de Alfredo Flaco Mellado, bolivarense que hace mucho tiempo que está afincado en Caballito.

“Comenzamos en mayo de 1969 tocando por primera vez en el Hotel Las Vegas – dice Mellado – Hay tres personas que hicieron posible el Trío Cascote: uno es Fito Cordero, que con generosidad y sin reclamar nada siempre nos prestó equipos e instrumentos; la segunda persona es Lito Onorato, que un viernes por la noche nos llevó a tocar a la confitería Epsilon; y la tercera es Carlos Gasparini, que siempre actuó de presentador, y también nos conseguía actuaciones”.

Mellado nació en Bolívar, pero vivió cinco años de su niñez en Hortensia. “Allí estaba el Tío Quito, el VascoSalaberría, que le gustaba cantar cosas de Alberto Castillo y Antonio Tormo – cuenta el Flaco sobre sus influencias – Él me enseñó a cantar el vals La vieja serenata, cuya la letra decía: ‘Iremos por San Telmo, Barracas, Puente Alsina y en Flores dejaremos…’, eran lugares que yo ni remotamente sabía dónde quedaban. En los bodegones, en los boliches, estaban los guitarreros anónimos, autodidactas, muy precarios, un poco como los nombra Borges, ‘la terca guitarra trabajosa’. Ese fenómeno lo volví a ver en Bolívar, en el bar de Gualdieri, allí tocaba el Negro Ferreyra, que era el mismo personaje de Borges”.

En Bolívar, a sus diez años el Flaco escuchaba radio en la carpintería de al lado de su casa, el dueño le decía: “Mirá Alfredito, ése es Arthur Rubinstein tocando la Polonesa Heroica de Chopin, o ése es Salvatore Accardo tocando el Concierto N° 2, La Campanela, de Paganini, y yo anoté en esa época, porque me impactó mucho: el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo y El Lago de los Cisnes de Tchaikovski.En esos días, década del 60, todo pasaba por la radio, se escuchaba mucho tango por Radio El Mundo, y las radios uruguayas que difundían la música de la beatlemanía, con las bandas que aparecieron con Los Beatles: Rolling Stones, Herman’sHermits, pero lo que comenzó a llamarme la atención eran los grupos instrumentales: TheShadows, TheVentures, y un género que aparecía: el surf rock, que lo hacían The Beach Boys”.

En esas radios argentinas Mellado escuchaba los guitarristas del tango, género que ya tenía inoculado desde sus primeros años: Adolfo Verón, Roberto Grela (Aníbal Troilo), José Canet (Nelly Omar), Héctor Arbelo (Julio Sosa), y los guitarristas de Hugo del Carril; también los del boom del folklore: Eduardo Falú, Carlos Di Fulvio y Jorge Cafrune; los que tocaban boleros: José Feliciano, Los Indios Tabajaras; y la guitarra francesa de Claude Ciari.

“Un día presencié un recital del cantante Juan Ramón, detrás de él estaba parado un señor de bigotes de blazer azul, con una guitarra Fender Jaguar, era Horacio Malvicino – recuerda Mellado – Me impactó, me pareció una cosa extraordinaria, todas esas cosas me empezaron a influir, también estaban Bingo Reyna y Los Cuatro Planetas que me siguen gustando hasta el día de hoy”.

Cuando estaba finalizando la Primaria el Flaco hizo su debut en público, fue en la Escuela de Barrio Obrero, ya era dueño de una guitarra y con su compañero Diego González habían preparado un par de temas para la ocasión. Así se iniciaba el extenso periplo musical de nuestro invitado. “Hay dos amigos que me apoyaron – agradece -me alentaron para que me dedicara a tocar la guitarra eléctrica: Carlitos Gasparini y Jaime Suñol. Ellos me dijeron: ‘Flaco, vos tenés que tocar la guitarra eléctrica, tocá éste y áquel tema’. Ya en el secundario, hay otra persona que me orientó a la música, fue Nelly Billorou, ella me invitó a un recital de Opus 4 y me hizo escuchar a Edith Piaff; y un poquito más adelante, mi querida Mimí Tapia, que tenía discos de Antonio Vivaldi, Louis Armstrong y Buenos Aires 8”.

En la década del 70 el Flaco intensificó su actividad tanguera, tenía veintidós años cuando comenzó a acompañar al cantante Tito Caniggia. “A mí me parecía que cantaba como Héctor Mauré, Hugo del Carril o Jorge Vidal…”, recuerda el Flaco y cita una fecha: en el invierno de 1975 se presentaron en el Club Empleados. Mellado también acompañó a Jorge Riccio en un espectáculo de poesía que se llamaba Villancicos porteños, del poeta Emilio Breda.“Una vez coincidimos en el pueblo de Recalde con Tito Flores y Jorge Stabile – recuerda – nos pusimos a jugar e improvisar con las guitarras y se armó un trío de tango instrumental, tocamos en la Sociedad Rural, en el club El Fortín, para mí fueron los tangos más lindos que he tocado en mi vida”.

Antes de irse a estudiar Abogacía y Museología, el Flaco armóun dúo acústico e informal con Daniel Marcón, hacíanversiones acústicas de los Beatles y Simon&Garfunkel. A los veintiún años abandonó el rock, lo último que escuchó fue Sui Generis y Emerson, Lake & Palmer. En Bolivia aprendió a tocar el charango, en los 80 estudió guitarra con Ubaldo de Lío. En los 2000 tocó en dos bandasdecovers, Blow Up(Santana, Creedence) y Matchbox (Beatles).

El proyecto actual del Flaco esThe Transistores, en el que despliega su pasión por el surf rock interpretando temas de TheShadows, Santo & Johnny y TheLivelyOnes. “El nombre está sacado de una radio que tengo en una baulera…”, dice. Acompañado de dos músicos salieron a tocar el día de la primavera de 2019 en un pub de Pedro Goyena, pero en 2020 se cortó todo. “Me quedé solo tocando con pistas. Después fui retomando en forma virtual el taller de charango y ukelele; también acompañando a la actriz y cantante Estela Kiesling, que hace un espectáculo de milongas y tangos arrabaleros”.

El Flaco también tiene grabadas exquisitas milongas registradas a pura voz y guitarra: Biógrafo (Julián Centeya), Un Barriecito (Raúl Moyano), El títere (Borges- Piazzolla), La pulpera de Santa Lucía (Blomberg-Maciel), y El violín de Becho (Zitarrosa).

Entre el 2015 y 2016 Mellado estaba abocado a la pintura y fileteado porteño, también hacía pirograbado con madera recicladas. En ese momento escuchaba música clásica, a los viejos bluseros, estudiaba y repasaba sus partituras de obras del renacimiento, del barroco, concurría a los conciertos del Mozarteum, del Gran Rex, y del Teatro Colón. “En ese contexto aparece un día el cantante de la banda Coronados de Hambre y me dice; ‘Alfre, estoy desesperado, se fue el bajista y tenemos que grabar un disco, y hacer una fecha en El Emergente’. Le dije que sí sin tener la menor idea de lo que era tocar música punk. Grabamos en una sala de grabación en Avenida Directorio, hicimos la fecha y salieron adelante”.El álbum se llama Desde el desdén en un tiempo inestable y marcó el regreso del Flacoal rock después de mucho tiempo: “Yo creo que es una vuelta a la raíz – dice – a los primeros guitarristas que me habían llamado la atención, a aquellos sonidos de los 60, y es la música que volví a hacer, es un poco volver a las bases. Uno no debe olvidarse de dónde salió, yo partí desde acá, di casi toda la vuelta y vuelvo al punto de partida”.

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