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sábado, 22 de enero de 2022
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El fantasma de Canterville, un regalo de Charly García para León Gieco

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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“Significa – dijo el fantasma tristemente – que usted debe llorar por mis pecados, porque yo no tengo lágrimas, y rezar conmigo por mi alma, porque yo no tengo fe y entonces, si usted ha sido siempre dulce, buena y tierna, el Ángel de la Muerte tendrá compasión de mí. Verá usted formas horribles en la oscuridad y voces infernales que murmurarán en su oído; pero no le harán ningún daño, porque nada pueden contra la pureza de una niña las fuerzas del Infierno.”

El fantasma de Canterville – Oscar Wilde

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Charly García y León Gieco iniciaron sus carreras casi al mismo tiempo, era inevitable que en algún momento se produciría el encuentro, y fue a fines de 1971 en un recital que organizó Luz y Fuerza. Estaba pactado que abría el show Miguel Krochik (que tiempo después se convertiría en dueño de los estudios Panda), luego Sui Generis y cerraban Miguel y Eugenio y León Gieco.

Cuando le llegó el turno de subir al escenario a Sui Generis, Pierre Bayona, el manager del dúo, le avisa a León que no podían encontrar a Charly.

Recuerda Gieco en ‘Crónica de un sueño, de Oscar Finkelstein: “Cuando terminamos apareció Charly, que se había escondido para reservarse el cierre del festival por consejo de Pierre. Lo peor de todo es que uno no puede enojarse con él, porque siempre le queda bien hacer ese tipo de cosas. El recital lo habíamos organizado nosotros pero ellos habían conseguido cerrar el espectáculo. Cuando lo vi tocar pensé: ‘éste es un genio, yo algún día voy a tocar con este tipo’. Es más, dije: ‘voy a armar una banda para que me acompañe y el tecladista va a ser Charly’. Que iluso. A partir de ahí empezamos a ser amigos y a compartir un montón de experiencias artísticas y personales. Hasta hoy.”

En 1974 se reunieron León Gieco, Raúl Porchetto y los Sui Generis para crear una editorial y defenderse de los abusos de las compañías grabadoras.

La cosa no paso a mayores a nivel organizativo, pero sí artísticamente. Decidieron crear Porsuigieco, una banda acústica inspirada en Crosby, Stills, Nash & Young. Organizaron un concierto en el Auditorio Karft, por esos días se podía a ver a los integrantes de Porsuigieco pegando unos afiches chiquitos con baldes de engrudo por la calle Corrientes.

La vida del grupo fue efímera, al show debut le siguió una presentación en tv en un programa de Leo Rivas, y luego una pequeña gira que comprendió Mar del Plata, Tandil y Bahía Blanca. No mucho más, pero eso sí, quedó un disco grabado.

Nace la leyenda del fantasma

“El fantasma de Canterville es el cuento de Oscar Wilde – recuerda Charly – que me había impresionado mucho cuando lo leí de chico en una historieta, súper bien dibujado, transmitía muy bien la idea: un pobre fantasma, que había asustado durante toda la eternidad a la gente y ya no le daban bola. Uní esa idea con lo que estaba pasando en aquel momento… Una de las técnicas para que no te ocurriera nada era pasar inadvertido, hacerte el boludo, por eso dice: ‘Paso a través de la gente como el fantasma…’ La compuse en la casa de María Rosa Yorio. Cuando sus padres dormían la siesta yo me quedaba solo porque María iba a un colegio, y un día caché El fantasma de Canterville en la tele, una película horrible pero que me hizo recordar la historia. Trato de acordarme cómo era originalmente la música, supongo que al principio era más folk pero viste que en esa época, cuando uno no sabía qué hacer con una canción, hacía un blues.”

Charly lo llamó a León por teléfono y le dijo que tenía una canción para él, para incluirla en el disco debut de Porsuigieco. Cuando “Porsuigieco” fue editado en 1976, ya estaba en marcha el ‘proceso de reorganización nacional’. Era inconcebible que una canción como ‘El fantasma de Canterville’, que contenía frases del cuño de ‘siempre fui un tonto que creyó en la legalidad’ o ‘he muerto muchas veces acribillado en la ciudad, que se cantaban más fuerte en los recitales pasara desapercibida para la censura militar. El grupo debió reemplazarla por otra de Charly, ‘Antes de gira’.

El fantasma censurado

Pero León Gieco no se resignaba a abandonar semejante canción, así que decidió incluirla para su siguiente larga duración que precisamente llevó el título de “El fantasma de Canterville”. A Gieco el disco le hacía acordar a Bob Dylan con The Band, en la grabación lo acompañaron Oscar Moro en la batería, Alfredo Toth en el bajo, Charly García en los teclados, Nito Mestre y María Rosa Yorio en las voces. Se grabó en una semana en los estudios Phonalex; el COMFER lo revisó y de las doce canciones censuró diez. El álbum debió mezclarse nuevamente y agregarle otra vez las voces porque en esa época se grababa en cuatro canales y se usaba un quinto, que era la mezcla, para incluir las voces y ese quinto canal se había perdido.

La letra de la canción que titula el disco, ‘El fantasma de Canterville’, se modificó en parte, y tres temas no pudieron publicarse: La historia esta, Canción de amor para Francisca y Tema de los mosquitos. En su reemplazo Gieco incluyó de apuro A la luz del día y Desde tu corazón, compuestos a último momento; Benjamín el pastor, que ya había sido editada en forma de simple y una versión en vivo de Todos los caballos blancos.

León ya comenzaba a contemplar seriamente irse del país. El panorama era siniestro: a la censura del disco le sucedieron llamados telefónicos y allanamientos a casa de amigos. “Lo que pasa – explicaba en Expreso Imaginario – es que tengo problemas en componer el material aquí, porque te confieso que después de la censura del LP no compuse más un tema. Voy y reviso letras y me digo esto no va a pasar, entonces es como que tuve que castrarme y perdí un poco las ganas de componer. Ese también es el interés del viaje, cargarme de vivencias nuevas y vivir más tranquilo (…) Ahora aquí hay un clima de bajón. Y eso puede ser muy peligroso. Porque últimamente surgen muchos instrumentistas, pero no surgen compositores, tipos que hagan canciones…”

A principios de 1978, con veintiséis años, León se alejaba de Argentina con su amigo Michael Leinsenstein, su esposa y su hija se le unieron tiempo después

‘El fantasma de Canterville’ se editó con la siguiente letra. Entre paréntesis, figuran las palabras censuradas que no pudieron registrarse y que sí se incluyeron en posteriores grabaciones del tema:

Yo era un hombre bueno, si hay alguien bueno en este lugar

pagué todas mis deudas y mi oportunidad de amar

sin embargo estoy tirado y nadie se acuerda de mí

paso a través de la gente como el fantasma de Canterville.

Me han ofendido mucho y nadie dió una explicación

hay si pudiera odiarlos (matarlos) lo haría sin ningún temor

pero siempre fui un tonto que creyó en la humanidad (legalidad)

ahora que estoy afuera, ya sé lo que es la libertad.

Ahora que puedo amarte, yo voy a amarte de verdad

mientras me quede aire, calor nunca te va a faltar

y jamás volveré a fijarme, en la cara de los demás

esa careta idiota que tira y tira para atrás.

He muerto muchas veces, rodando (acribillado) en la ciudad

pero es mejor ser muerto que un número que viene y va

y en mi tumba tengo discos y cosas que no me hacen mal

después de muerta (muerto) nena, vos me vendrás a visitar.

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