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El domingo nació el “Pisanismo”

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A lo largo de la historia reciente, pongámosle de 1983 a la fecha, hemos tenido distintos movimientos internos en los dos partidos más representativos que tuvieron la anexión el “ismo” al final de los apellidos más ilustres de uno y otro lado de la vereda.

Uno recuera al “carreterismo” como un proceso electoral que duró 8 años en el gobierno, que comenzó precisamente Alfredo Carretero en la vuelta a la democracia y que continuó con muchos integrantes del equipo original Julio Ruiz, cuyo apellido era complicado para agregarle el ismo al final.

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En 1991 llegó al poder el peronismo, que ya tiene el ismo adosado. Como con Ruiz, Reina no es un apellido como para agregarle nada atrás. El gobierno del “Gato” duró cuatro años y luego llegó al poder Juan Carlos Simón, quien por la duración de su mandato (14 años) logró instalar el “Simonismo” en el poder.

Con la ida de Simón al Senado provincial en 2009, el último de sus mandatos lo completó por dos años José Gabriel Erreca, su eterno primer concejal tras la fallida prueba con el recordado Carmelo Salonia en 1995. Con el escribano llegó al sillón de la Avenida Belgrano el “errequismo”.

Pero el “errequismo”, que heredó el sillón del “simonismo”, trató de despegarse de algunas figuras que respondían al por entonces ya senador, y comenzaron los procesos divisorios entre “simonistas” y “errequistas”, que fue el principio de la salida del escribano del municipio en 2011 a manos de Eduardo Bucca.

Con el arribo de Bali a la primera magistratura local, nació el “buquismo”, algo que su padre nunca pudo lograr pese a tener el mismo apellido y haber sido candidato a intendente en dos oportunidades sin suerte y varias veces concejal y presidente del PJ. José Bucca siempre fue de los que estaba “tapado”, pocas veces, casi nunca, pudo tirar del carro, siempre tuvo que empujar, aún cuando estuvo en lugares relevantes.

Bali tuvo peso propio y pronto el peronismo, que venía dividido en varias facciones hasta ese momento, se encolumnó formando el “buquismo” o “balibuquismo” que gobernó la ciudad hasta 2017, cuando cobró una diputación nacional y emigró hacia el Congreso de Rivadavia y Entre Ríos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dejando en el sillón local a Marcos Pisano, por siempre su segundo.

Pisano respetó todo. A sabiendas del riesgo de cometer el error que llevó a Erreca a dividir las aguas y perder el municipio por tocar puestos sensibles colocados por su antecesor, prefirió seguir por aguas calmas con los mismos marineros que habían acompañado a Bali durante seis años. Fue tan fuerte la impronta balibuquista que algunos funcionarios tenían en su estado de whatsapp la foto del candidato a gobernador de Lavagna hasta hace no mucho tiempo.

En agosto el triunfo de Marcos Pisano sobre la suma de las dos listas de Juntos por el Cambio dio la primera señal de que el “pisanismo” estaba en construcción, que había un reconocimiento hacia el nuevo líder que había heredado el sillón; pero que se había manejado de manea que la comunidad lo respaldaba, y el grupo, que como los Minions, sigue siempre a un líder, se dio cuenta de cuál era el nuevo.

El domingo ganó Pisano. El 10 de diciembre comienza el mandato de Pisano, ya no hay herencia, no hay interinazgo, nada. Lo que logró en la comunidad, con ese apoyo mayoritario, también lo logró puertas adentro. Ya cuando era el 2 de Bali Bucca, Marcos era respetado, nadie dudaba de su capacidad de conducción. Tras dos años en el gobierno, tampoco se duda de su capacidad de gestión.

Quiénes serán parte del “pisanismo”, los que quieran ser, lógicamente. Entre los dirigentes más cercanos ya se miran y comenzarán a hacer fila para acomodarse. Por lo pronto ya hay varios, buena parte de los de la lista que lo acompañó, y algunos otros que fueron “pisanistas” desde la primera hora, muy poquitos; pero quien presta atención se da cuenta de esos pequeños pero importantes detalles.

Pisano logró lo que muy pocos imaginaban, suceder a Bali Bucca y ser reconocido en varios aspectos por mejor mandatario que el hoy diputado nacional. Quizás ese permanente amague de Bali por irse a otro lugar en algún momento quedó muy evidente, y la gente ve en Pisano alguien que está para Bolívar las 24 horas del día, sin aspiraciones de más hoy en día, con los pies en la tierra y sabedor de los problemas y de las cosas que faltan por hacer.

El “pisanimos” recién está tomando forma. Veremos cuántos se pliegan. Por lo pronto, es el movimiento que gobernará los destinos de la ciudad por los próximos 4 años, con un apoyo popular a través del voto pocas veces superado en la historia reciente de la ciudad.

Angel Pesce

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