Diario La Mañana. San Carlos de Bolívar +54 9 2314 53 5776

miércoles, 21 de febrero de 2024
17.6 C
San Carlos de Bolívar
- Publicidad -

El decreto de Pisano tranquilizó a una población preocupada

- Publicidad -
- Publicidad -

Eran tiempos de Juan Carlos Simón en el gobierno (fueron 14 y hace 10 que ya no está) cuando se comenzó a hablar del sistema medido de agua. Ya en los 2000 se colocaron los medidores domiciliarios; aunque no en todos los domicilios. Se comenzó por el centro, luego se cubrió la planta urbana y finalmente se llegó a los barrios más cercanos a la circunvalación.

La cuestionada agua de Bolívar, contaminada por arsénico según los estudios que realizó el Dr. José Antonio Bucca y que presentó en una Banca Abierta del Concejo Deliberante, ‘ahora’ iba a tener que cuidarse, porque el exceso iba a ser penalizado. En su momento se pensó en 25.000 litros por frentista; pero antes de que se votara el proyecto en el deliberativo, algún vivillo dijo “¿y si le sacamos 5.000?”, y lo bajaron a 20 mil litros por frentista de un plumazo.

Este tema, el de los litros de agua que se pueden consumir por frentista sin que se considere exceso, fue tabú desde el principio. Esto que le contamos de los 5.000 litros que se bajaron de golpe, entre gallos y mediasnoches, pocos lo saben (los concejales de aquella época sí, y muchos se callaron incluso en la sesión en la que se debatió el tema). Y los 5.000 que bajaron ahora no tuvieron mucha publicidad tampoco, nadie salió a decir “ojo porque a partir de esta Ordenanza Fiscal e Impositiva el agua que se puede utilizar es menos”. 5.000 litros es mucho, y si se le suman los 5.000 que ya nos habían quitado antes, tenemos más quita de litros de agua casi equivalentes a los 0 que ha perdido el peso argentino en los últimos 40 años.

En las redes sociales comenzaron a circular algunas facturas de tasa municipal con cifras importantes que los frentistas debían pagar por excedente de agua. A esos frentistas, que aducían que no habían gastado más agua que antes ni que tenían canillas goteando en sus hogares, nadie les informó que desde principios de este año la cosa cambió. Faltó una campaña de comunicación que acompañara tal medida.

Muchas veces hemos reclamado una mayor heterogeneidad en el Concejo Deliberante, que los partidos políticos incluyan en sus listas a más ‘gente común’ (entiéndase sin tono peyorativo) en vez de todos profesionales, o casi. Porque es la ‘gente común’ a la que le afectan este tipo de medidas; es pensando con el bolsillo de la ‘gente común’ con el que se deben tomar este tipo de decisiones, sobre todo para tener que evitar que luego se retrotraiga la medida.

Algunos le apuntaron al intendente Marcos Pisano por esta decisión, y lógicamente que es el principal responsable. Ahora bien, Pisano tiene a su alrededor funcionarios que tranquilamente al ver esta medida debieron advertirle de la situación. Lo que ocurre en muchas casas -y debe ser el caso de las viviendas de muchos funcionarios y concejales- es que se bebe agua envasada, por lo tanto, ese “consumo” no se registra en la red; en situaciones tales el consumo obviamente es mucho menor que el de una familia que no llega a fin de mes y mucho menos a poder pagar el agua embotellada.

Como lo dijo el ex concejal Beto Rivas en tiempos en que Simón elevó la Ordenanza del servicio medido al HCD, el excedente de agua debería pagarse una vez que estuvieran colocados los medidores en todas las viviendas de la ciudad. Porque acá resulta que en lugares donde hay grandes piletas no hay medidores (fuera de la planta urbana) y alguien que tiene una Pelopincho media y vive entre las 16 por 16 paga excedente de agua.

El servicio medido de agua debiera contemplarse por la cantidad de personas que viven en una domicilio. Y no se necesita hacer un censo, con pedirle las facturas a la Cooperativa Eléctrica para saber cuántas personas por vivienda están inscriptas por el servicio de sepelio alcanzaría. No se puede tener la misma tolerancia ante el excedente de consumo en una vivienda que habitan 12 personas a una en la que apenas viven 2.

El “muñecazo” del intendente Marcos Pisano fue atinado. El decreto anulando la baja de 20.000 a 15.000 litros por frentista por mes trajo tranquilidad a todos aquellos que vieron aumentar lo que debían pagar por el servicio medido de agua. Es cierto que al agua hay que cuidarla, que es un recurso escaso y no renovable; pero los bolivarenses que íbamos a tener 25.000 litros por mes para consumo, de buenas a primeras pasamos a tener 20, y en los últimos meses, 15. Medidas de este tipo se deben pensar una y otra vez para no cometer errores y volver para atrás con lo que votó el Concejo Deliberante.

El intendente Marcos Pisano ha hecho un montón de cosas bien y lógicamente que es humano y puede equivocarse. Pero tiene gente alrededor que debió advertirle aquella “quita” de Simón de 5.000 litros entre que se elevó el proyecto y se votó. La planta potabilizadora de agua en algún momento se habilitará (dicen que ya funciona), y tendremos agua más potable para consumo; pero eso no debe llevar a nadie a suponer que porque antes tenía “más arsénico” se malgastaba y ahora que va a tener “menos arsénico” se debe ahorrar. La gente consume lo que necesita, y bajarle los litros permitidos sin comunicarlo debidamente, no fue la mejor decisión.

Angel Pesce

 

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -

Más Leídas

Edición Impresa

- Publicidad -
- Publicidad -
spot_img
spot_img