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viernes, 24 de septiembre de 2021
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“El Crucero General Belgrano vive”, muestra itinerante para mantener viva la memoria

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Luis Emilio Cisneros es veterano de guerra, dos primos suyos fallecieron en el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. En 1982 estuvo en el Portaaviones 25 de Mayo.Desde varios años, a iniciativa de su hijo, es quien lleva adelante la propuesta del Museo itinerante “El Crucero General Belgrano vive”, para mantener viva la memoria.

En Bolívar, el museo itinerante estará en el Multiespacio del Cine Avenida desde hoy jueves hasta el sábado inclusive. La entrada es libre y gratuita (ver recuadro).

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Para Cisneros, hacerse cargo del Museo fue un salvavidas que le permitió tener el recuerdo de Malvinas en su dimensión humana y de esa manera vencer el ostracismo en el que se ubicó a la guerra  y a los veteranos, durante gran parte de la historia reciente del país.

Nació en Coronel Dorrego y vive en Mar del Plata. Fue su hijo (36), quien comenzó con la construcción de la maqueta, hace más de veinte años. “Es digno de verla, con los años la hicimos navegar; es la única que navega”, dice con mucho orgullo.

El museo también cuenta con las réplicas de destructores, de portaaviones, de submarinos. Todas hechas en una escala de 1 en cien. Hay cuadros, fotos “para que se pueda comparar el barco real con la maqueta”, señala Cisneros.

“Hacemos las maquetas con mucho cariño y con cero plata”, remarca el veterano que entró en la Marina a los 15 años, en Punta Alta, puerto Belgrano. Hizo un año de escuela en Buenos Aires, luego un año a bordo, más adelante otros dos años de escuela y finalmente estuvo en los barcos. Estuvo en buques de la segunda guerra mundial, también en la Fragata Sarandí. Esto fue hasta el año 1985.

“Estuve hasta ahí porque después hubo “cositas”; dentro de la Marina no se conmemoró el 2 de abril ni el 2 de mayo, en el año 1983 ni en el 1984, incluso fui sancionado por querer organizar algo. Eso me decidió a irme a mitad de mi carrera”, reconoce Cisneros.

No obstante, le quedaron amigos y conocidos de esa Fuerza; ellos son quienes siempre le hacen aportes para el Museo. “En cada lugar que vamos, siempre hay un veterano que colabora con una foto, con una historia, que uno suma en las charlas”.

Luis Cisneros trabaja en una oficina en PAMI, donde tiene “el orgullo” de atender a veteranos de guerra compañeros suyos. “Para mí es algo muy del corazón, encima me pagan, eso es mucho”, expresa.

En diferentes tramos de la nota con La Mañana, Cisneros transmitió su necesidad de que se hable de Malvinas, que se recuerde a los veteranos y se honre a los caídos. Aún persiste el dolor ante el silencio que hubo detrás de la caída.

“Después de cuatro o cinco años uno terminaba pensando que si no se hablaba de Malvinas por algo sería… Pero yo tenía adentro eso y no lo podía creer, no podía estar equivocado de querer hablar de Malvinas. Ahí fue cuando decidimos hacer el Museo, porque no queremos que se olviden de mis primos, de los 323 del Crucero ni de los 649 que quedaron allá”, enfatizó.

De este modo, el Museo fue una salida en modo catarsis ante aquel silencio impuesto sobre la verdad de lo que ocurrió en Malvinas.

¿Hace falta reforzar la historia de la guerra de Malvinas?

-Sí, justo el Museo lo que hace es eso. Que lo vean los chicos, que sepan que la charla se la dio un veterano.

La verdad es que Malvinas se sintió diferente depende de la zona geográfica del país. En el sur, es impresionante cómo se vive el tema. Nos ha tocado ir de Puerto Belgrano para el sur y eso es increíble, el silencio, la atención de los chicos en la charla.

Pero noto que cuando me ha tocado ir a capital o a ciudades del gran Buenos Aires, es otra cosa, tienen otras preocupaciones y como que nunca le comentaron mucho de Malvinas.

En las escuelas, creo que todo depende de las maestras, si le dan bolilla o no al tema, porque en los programas está muy de paso.

¿Por qué crees que sucede eso?

-Porque las personas mismas tienen otras cosas para pensar… si hablamos que se habla poco hasta de San Martín, estamos al horno, estamos complicados.

Por eso, yo en las charlas les digo a los chicos que cuando tengan laposibilidad de hablar con un veterano, que le pregunten, porque al veterano no le va a molestar. Ahora tienen la oportunidad de hablar con alguien que estuvo, sin embargo dentro de unos años, cuando nosotros no estemos, la historia la vana tener que contar los libros y vaya a saber si dicen la verdad. Entonces, siempre les digo a los chicos que nos tienen que preguntar todo lo que se les ocurra.

Muchos ex combatientes tuvieron experiencias de las que no pudieron salir bien¿Cómo fue tu proceso al volver?

-Bueno, todas fueron experiencias diferentes. (Para) Los aviadores, los que estuvimos en los barcos, fue muy distinto a lo que estuvieron en tierra, muy distinto. Yo mentiría si dijera que alguna vez pasé hambre, porque en los barcos no pasamos hambre. Lo que sí, que no teníamos para dónde salir, si uno se pone a pensar, sólo hay agua. Ahí, lo mejor que podíamos hacer era hacer bien nuestro trabajo, porque la vida de uno dependedel otro.

Es muy diferente a lo que les tocó pasar a los que estuvieron en tierra, en Malvinas. Cuando a veces nos preguntan si nosotros tiramos un tiro, la verdad es que no. Yo era electricista adentro del barco, no estaba armado. El barco era nuestra arma, como los chicos y grandes que estaban en el Crucero.

En Malvinas había chicos de 18 y 19 y también de 17 años, que eran los que entraron en la escuela a los 15 años y a los 16 o 17 estaban en un buque. Había personas de todas las edades.

Mi recuerdo sobre Malvinas, tal vez lo tengo gracias a mi hijo, porque él con su trabajo, me dio el motivo de la salida de mi cabeza de muchas cosas que uno, con mi corta edad (24 años), pensaba. Nos hicieron creer que éramos unos inútiles y uno piensa a veces en hacerse daño… es una historia muy fea… hay que pasarla para entender. Se complica transmitirlo, pero con el tema de las maquetas, de hacer algo, fue como una salida para mi cabeza y en eso estuvo mi hijo.

Siempre estoy agradecido porque las maquetas me salvaron la vida. En un principio pensamos que era solamente para nosotros, hasta que en un momento nos dimos cuenta que era para la familia, que era para Mar del Plata, que era para la zona y ahora estamos recorriendo todo el país y encima a la gente le gusta.

D.R

Acerca del Crucero

 

El 2 de mayo de 1982, en plena guerra de Malvinas los 1093 tripulantes del crucero General Belgrano se aprestaban a soportar el mal clima, cuando “sin previa alerta, el buque se sacudió violentamente. Se sintió una tremenda explosión y se cortó la energía. De pronto, comenzó a elevarse por una de las puntas, cuando se escuchó una segunda explosión: faltaban 15 metros de barco en la proa. El fuego y el olor a quemado invadieron a los marinos argentinos”.

“A mediados de marzo de 1982, el Crucero ARA General Belgrano, con 44 años de funcionamiento y convertido en buque insignia de la Flota de Mar, se encontraba en mantenimiento, luego de un largo viaje, cuando le fue anunciado el alerta de la posible guerra con los ingleses. A poco de que las tropas argentinas pisaran suelos malvinenses, el 16 de abril, el buque zarpó hacia Islas de los Estados, en las aguas de Ushuaia, a fin de defender la línea de la costa, vigilar los accesos desde el sur a la zona de las islas e interceptar la flota enemiga de ser requerido”.

“El primer día de mayo, el crucero se encontraba fuera del área de exclusión declarada por Gran Bretaña. No obstante, el gobierno inglés dio órdenes al submarino atómico Conqueror de torpedear y hundir el crucero General Belgrano. En su hundimiento, fallecieron 323 personas, casi la mitad del total de muertos argentinos en la guerra.

(Fuente: www.elhistoriador.com.ar)

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